
Disruptia Vol X. Nº1. Diciembre 2024
Recibido: 30-05-2025. Aceptado: 05-18-2025 20
za y colaboración.
Gómez (2019) sostiene que el liderazgo deminguiano
en las escuelas no se centra en el control, sino en empode-
rar al personal docente, fomentando la innovación y asu-
miendo que el objetivo último es el éxito del estudiante,
no simplemente cumplir con normativas. Sin esta constan-
cia de propósito y un liderazgo que la impulse, cualquier
iniciativa de mejora está condenada al fracaso. El tercer
pilar es la Toma de Decisiones Basada en Datos y la Com-
prensión de la Variación.
Deming insistía en que la gestión debe partir de la
comprensión de que todo proceso presenta variación, y
que es crucial distinguir entre las causas comunes (pro-
pias del sistema) y las causas especiales (ajenas a él). Apli-
car este principio evita que se culpabilice a los docentes
por problemas que son inherentes al diseño del sistema
educativo. Smith (2020) explica que las "herramientas in-
novadoras" para la recolección de información, como los
cuadros de mando integral (dashboard) y el análisis de
aprendizaje, permiten a los supervisores visualizar esta
variación y tomar decisiones informadas para mejorar los
procesos de enseñanza, en lugar de realizar evaluaciones
subjetivas y punitivas.
La comprensión de los procesos de enseñanza y
aprendizaje entre todos los miembros de la comunidad
educativa, transforma el rendimiento académico y la crea-
ción de un entorno escolar de alta calidad, por ello, basa-
do en los principios del Método Deminh, Moen y Norman
(2021) los cuales maniestan que, “el Método Deming como
principios clave incluyen, el ciclo PHVA, cuya herramienta
central es para la mejora iterativa de procesos, el enfoque
en la calidad sobre el benecio para la calidad general de
la rentabilidad a largo plazo”. El mismo autor también ar-
ma, la reducción de la variación para minimizar errores y
desperdicios, y, el compromiso ético la cual se basa en el
liderazgo, responsabilidad social y desarrollo del personal.
En este mismo orden de ideas, para Willis y Ritter
(2020), proponen un marco basado en sistema de cono-
cimiento profundo, el cual Integra teoría de sistemas,
variación, conocimiento psicológico y epistemología.
eliminación de cuotas numéricas para evitar metas arbi-
trarias que ignoran el contexto del sistema. “El trabajo en
equipo es necesario para romper silos organizacionales y
alinear procesos con una visión compartida, y por último,
una cultura de aprendizaje, donde sustituya el castigo por
oportunidades de mejora basadas en datos”.
Se tiene también a Arnheiter y Maleyeff (2016), en los
principios claves del método Deming:
Se centran en cuatro claves, enfoque en el cliente,
priorizar las necesidades del cliente sobre objetivos a
corto plazo, el pensamiento sistémico, llega a comprender
cómo las partes de una organización interactúan para lo-
grar metas comunes, la mejora continua (PDSA), la misma
implementa ciclos para planicar, hacer, estudiar y actuar
para optimizar procesos, y por último, pero no menos im-
portante, el liderazgo transformacional, que eliminar el
miedo en el trabajo y fomenta la colaboración. (p 89)
Los principios del método Deming como base losó-
ca centrada en la mejora continua y la calidad, se enfocan
para comprender las interconexiones organizacionales
que promueve un ambiente de colaboración, rearmando
así, los principios como la prioridad de la calidad sobre
la ganancia a corto plazo. Por ello, las relaciones entre
los diferentes actores educativos, permite identicar las
causas raíz de los problemas en lugar de solo tratar, por
ello, desde dichos principios, el aprendizaje constante y
la adaptación hacia los diferentes procesos gerenciales,
en donde planicar, hacer, vericar y actuar, faculta a los
supervisores y gerentes educativos para medir el impac-
to de las acciones pedagógicos, las cuales conducen a un
progreso sostenido.
Constancia de propósito
Promover un clima cultural u organizacional, donde
todos los esfuerzos se alinean hacia un objetivo común,
transforma la supervisión en un proceso de apoyo y cre-
cimiento en lugar de una simple evaluación. Para García
(2022) maniesta, visto desde la perspectiva de Deming,
“la constancia de propósito es la columna vertebral de la
gestión efectiva, ya que, establece una coherencia entre la
misión, los procesos y las personas” (p. 106). Seguidamen-
te también reere, “no se trata solo de establecer metas,
sino de garantizar cada acción contribuya a un propósito
compartido, fomentando la conanza interna y externa”.
García destaca su relevancia en contextos de transforma-
ción digital.
Así mismo, se cuenta con la denición de Martínez y
Rodríguez (2020), los mismo maniestan, “la constancia de
propósito implica mantener una dirección clara y sosteni-
da hacia objetivos fundamentales, incluso en entornos de
incertidumbre” (p 59). Según Deming, esto exige eliminar
prácticas cortoplacistas, como la dependencia excesiva en
métricas nancieras trimestrales, y priorizar la creación de
valor para clientes y empleados. Es un requisito para la
sostenibilidad organizacional.
Para Aguilar (2018), la constancia de propósito se
dene como “el compromiso de una organización para
alinear todas sus acciones y decisiones con una visión
a largo plazo, evitando la reactividad ante uctuaciones
del mercado o presiones nancieras inmediatas” (p 206).
Deming enfatizaba que este principio requiere una cultura
organizacional centrada en la mejora continua, donde la
innovación y el aprendizaje sean pilares estratégicos.