INNOVACIÓN Y GERENCIA
Revista cientíca arbitrada
Universidad Dr. José Gregorio Hernández
Maracaibo - Venezuela
Vol XI. Edición Especial Nº1
Agosto 2025
ISSN 3005-5172 Publicación semestral
Depósito Legal: ZU2023000012
La Revista Innovación y Gerenciaes una publicación semestral de laUniversidad Dr. José Gregorio Hernández
(UJGH), que surge con el propósito de convertirse en una importante referencia entre los órganos de difusión
universitarios que existen en la actualidad.Publicaartículos cientícos, ensayos, críticas de libros, sobre as-
pectos asociados con procesos de innovación. En los cuales se presentan conocimientos novedosos, nuevas
ideas y experiencias teórico-prácticas, que contribuyen con las diferentes disciplinas del conocimiento. Ade-
más,abarca temas relacionados con la gerencia, término con gran auge en los tiempos actuales, desde la pers-
pectiva de entender nuevos retos y formular estrategias orientadas a dar respuestas a los procesos de trans-
formación que experimenta la sociedad moderna. Las contribuciones cientícas difundidas en este medio,
serán el resultado de investigaciones teóricas o experimentales de carácter inédito y original.La revista está
dirigida a investigadores, catedráticos, profesionales, estudiantes y el público en general, interesados en am-
pliar sus conocimientos sobre temas de actualidad y relevancia en las áreas primordiales del desarrollo social.
EDITOR JEFE
Dra. Janeth Hernandez - ORCID: https://orcid.org/0000-0002-2274-687X
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Dra. Marisela Zabala - ORCID: https://orcid.org/0009-0000-8289-9133
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INNOVACIÓN Y GERENCIA
Revista cientíca arbitrada
Universidad Dr. José Gregorio Hernández
Maracaibo - Venezuela
Vol XI. Edición Especial Nº1
Agosto 2025
ISSN 3005-5172 Publicación semestral
Depósito Legal: ZU2023000012
2024, Universidad Dr. José Gregorio Hernández.
Maracaibo, Venezuela
Concepto gráco: Karla Velazquez y Daniel León Bracamonte
E-mail: Karlavelazquez0902@gmail.com
Diagramación y montaje: Daniel León Bracamonte
E-mail: Danielleonbracamonte2004@gmail.com
Innovación y Gerencia. Revista cientíca arbitrada
Vol XI. Edición Especial Nº1. Agosto 2025, pp. 44 - 50
UJGH ISSN: 3005-5172
Depósito legal: ZU2023000012
Educarse y Enseñar a Otros:
Deber Esencial para la Construcción Social
Dr. Gabriel Ferrer Cubillán
Doctor en Ciencias Gerenciales (URBE). M.Sc en Gerencia de Mercadeo (URBE), In-
geniero en Informática (URBE), Diplomado en Gerencia de la Educación Superior
(LUZ) Profesor Universitario de la facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas de LUZ,
Secretario de Educación Superior del Estado Zulia (Enero2023-junio 2025).
Correo Electrónico: ingabrielfc@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0008-4437-1205
RESUMEN: La educación, entendida no solo como derecho fundamental sino como
deber humano esencial, demanda un compromiso ético que articula lo individual
con lo colectivo. El presente estudio tiene como objetivo analizar la función de edu-
carse y enseñar a otros desde la perspectiva de los deberes humanos, en el marco
del Pacto Educativo Global promovido por UNESCO y el Papa Francisco, que convoca
a construir un nuevo humanismo solidario, inclusivo y sostenible. Teóricamente, se
sustenta en los aportes de Delors (1996), Nussbaum (2010) y Freire (2005), quienes
destacan la educación como motor de ciudadanía crítica, justicia social y desarro-
llo humano integral. Metodológicamente, se realizó una investigación documental,
con revisión y análisis de literatura especializada en educación, ética y deberes hu-
manos. Los resultados muestran que educarse supone asumir la responsabilidad
personal de desarrollar competencias y valores orientados al bien común, mientras
que enseñar implica guiar y motivar a otros en un proceso bidireccional e interde-
pendiente de aprendizaje. Se concluye que incorporar la dimensión de los deberes
humanos en los sistemas educativos fortalece la cohesión social y la transforma-
ción cultural, al integrar conocimiento académico con formación ética. Así mismo,
se evidencia la necesidad de un compromiso articulado entre familias, instituciones
y comunidades para generar entornos formativos capaces de promover sociedades
más justas, inclusivas y resilientes.
PALABRAS CLAVE: Deberes humanos, Enseñanza, Ética.
Introducción
La educación ha sido tradicionalmente concebida como un
derecho humano fundamental, reconocido en instrumentos inter-
nacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos
(1948) y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales (1966). Sin embargo, en la actualidad se hace indispensa-
ble ampliar esa visión hacia un horizonte más integral, en el cual los
derechos se comprendan en estrecha relación con los deberes. En
efecto, no basta con exigir el derecho a la educación; se requiere, al
mismo tiempo, asumir el deber humano de educarse y de enseñar a
otros como un compromiso ético, cultural y político. Este doble mo-
vimiento –derecho y deber– constituye la base para edicar socie-
dades capaces de responder a los retos del presente y de anticipar
las demandas del futuro.
En este sentido, la reexión sobre los deberes humanos ha
cobrado relevancia en la última década, al proponerse como com-
plemento necesario a la doctrina de los derechos. Autores como Pe-
ces-Barba (1995) y Mayor Zaragoza (2000) han señalado que los de-
Educating Oneself and Teaching Others: An Essential Duty for Social Construction
ABSTRACT: Education, understood not only as a fundamental right but also as an essential
human duty, demands an ethical commitment that links the individual with the collective.
The purpose of this study is to analyze the role of self-education and teaching others from
the perspective of human duties, within the framework of the Global Compact on Edu-
cation promoted by UNESCO and Pope Francis, which calls for the construction of a new
humanism that is supportive, inclusive, and sustainable. Theoretically, it is based on the
contributions of Delors (1996), Nussbaum (2010), and Freire (2005), who highlight education
as a driving force for critical citizenship, social justice, and integral human development.
Methodologically, a documentary research approach was applied, through the review and
analysis of specialized literature on education, ethics, and human duties. The results show
that self-education involves assuming personal responsibility for developing competencies
and values oriented toward the common good, while teaching entails guiding and moti-
vating others in a bidirectional and interdependent learning process. It is concluded that
incorporating the dimension of human duties into educational systems strengthens social
cohesion and cultural transformation by integrating academic knowledge with ethical for-
mation. Likewise, the ndings highlight the need for an articulated commitment among fa-
milies, institutions, and communities to create learning environments capable of fostering
more just, inclusive, and resilient societies.
KEYWORDS: Human duties, Teaching, Ethics.
Educar-se e Ensinar aos Outros: Dever Essencial para a Construção Social
RESUMO: A educação, entendida não apenas como um direito fundamental, mas como um
dever humano essencial, exige um compromisso ético que articula o individual com o co-
letivo. Este estudo tem como objetivo analisar a função de educar-se e ensinar aos outros
sob a perspectiva dos deveres humanos, no contexto do Pacto Educativo Global promovido
pela UNESCO e pelo Papa Francisco, que convoca à construção de um novo humanismo so-
lidário, inclusivo e sustentável. Teoricamente, fundamenta-se nas contribuições de Delors
(1996), Nussbaum (2010) e Freire (2005), que destacam a educação como motor da cidadania
crítica, justiça social e desenvolvimento humano integral. Metodologicamente, foi realizada
uma pesquisa documental, com revisão e análise de literatura especializada em educação,
ética e deveres humanos. Os resultados mostram que educar-se implica assumir a respon-
sabilidade pessoal de desenvolver competências e valores voltados para o bem comum,
enquanto ensinar signica guiar e motivar os outros em um processo bidirecional e inter-
dependente de aprendizagem. Conclui-se que incorporar a dimensão dos deveres huma-
nos nos sistemas educativos fortalece a coesão social e a transformação cultural, ao inte-
grar o conhecimento acadêmico com a formação ética. Evidencia-se também a necessidade
de um compromisso articulado entre famílias, instituições e comunidades para gerar am-
bientes formativos capazes de promover sociedades mais justas, inclusivas e resilientes.
PALAVRAS-CHAVE: Deveres humanos, Ensino, Ética.
S’éduquer et Enseigner aux Autres : Devoir Essentiel pour la Construction Sociale
RÉSUMÉ: L’éducation, comprise non seulement comme un droit fondamental mais aussi
comme un devoir humain essentiel, exige un engagement éthique qui relie l’individuel au
collectif. Cette étude vise à analyser la fonction de s’éduquer et d’enseigner aux autres sous
l’angle des devoirs humains, dans le cadre du Pacte Éducatif Mondial promu par l’UNESCO
et le Pape François, qui appelle à construire un nouvel humanisme solidaire, inclusif et
durable. Théoriquement, elle s’appuie sur les apports de Delors (1996), Nussbaum (2010) et
Freire (2005), qui mettent en avant l’éducation comme moteur de citoyenneté critique, de
justice sociale et de développement humain intégral. Méthodologiquement, une recherche
documentaire a été menée, avec une revue et une analyse de la littérature spécialisée
en éducation, éthique et devoirs humains. Les résultats montrent que s’éduquer implique
d’assumer la responsabilité personnelle de développer des compétences et des valeurs
orientées vers le bien commun, tandis qu’enseigner signie guider et motiver les autres
dans un processus d’apprentissage bidirectionnel et interdépendant. Il est conclu que l’in-
tégration de la dimension des devoirs humains dans les systèmes éducatifs renforce la
cohésion sociale et la transformation culturelle, en combinant savoir académique et forma-
tion éthique. Il apparaît également nécessaire de mettre en place un engagement coordon-
né entre familles, institutions et communautés pour créer des environnements éducatifs
capables de promouvoir des sociétés plus justes, inclusives et résilientes.
MOTS-CLÉS: Devoirs humains, Enseignement, Éthique.
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beres conguran el reverso indispensable de los derechos,
pues garantizan su efectividad real y evitan que estos se
reduzcan a proclamaciones abstractas. Ahora bien, dentro
de esta perspectiva, el deber de educarse y de enseñar se
erige como uno de los pilares esenciales para el desarrollo
humano y social, porque articula la responsabilidad indi-
vidual con la solidaridad colectiva.
En otras palabras, educarse no se limita a la adquisi-
ción de competencias técnicas o cognitivas, sino que im-
plica un proceso integral de formación ética, ciudadana y
cultural que permite al sujeto participar activamente en la
vida social. A su vez, enseñar no se reduce a la función pro-
fesional del docente en un aula formal, sino que expresa
la obligación de compartir saberes, experiencias y valores
en cualquier espacio de interacción humana. Así, ambos
deberes conforman un binomio indisoluble que expresa la
naturaleza interdependiente del acto educativo: aprender
y enseñar como procesos recíprocos, continuos y nece-
sarios para la construcción de una sociedad consciente,
solidaria y responsable.
Ahora bien, este artículo se inscribe en el marco del
Pacto Educativo Global, iniciativa que convoca a un nue-
vo humanismo solidario, inclusivo y sostenible, y en las
corrientes latinoamericanas de pedagogía crítica repre-
sentadas por Paulo Freire (2005), cuya propuesta de edu-
cación dialógica y liberadora sigue siendo pertinente para
comprender el acto de enseñar como un acto de esperanza
y transformación. Igualmente, las reexiones de Delors
(1996) sobre los cuatro pilares de la educación –aprender
a conocer, hacer, ser y convivir, y de Nussbaum (2010) res-
pecto a la formación de ciudadanos críticos y empáticos,
ofrecen un marco conceptual para situar el deber de edu-
carse y enseñar como eje central de la cohesión social y de
la construcción democrática.
Por ende, este trabajo propone una lectura ética y
humanista de la educación como deber, resaltando que la
responsabilidad de aprender y de enseñar no corresponde
únicamente al individuo, sino que involucra a las familias,
las instituciones educativas y las comunidades en general.
La historia de la humanidad ha mostrado que los avances
tecnológicos y las conquistas de derechos no son sucien-
tes si no se acompañan de la conciencia de los deberes.
En particular, el deber de educarse y enseñar representa
una de las vías más sólidas para enfrentar la exclusión,
promover la equidad y consolidar culturas de paz.
En consecuencia, se plantea la necesidad de conce-
bir la educación como un proceso vital y compartido, que
trasciende el espacio académico y se proyecta hacia la vida
cotidiana, congurándose como un acto de corresponsa-
bilidad que enlaza la autonomía individual con la justicia
social. Solo así será posible avanzar hacia sociedades más
críticas, empáticas y resilientes, en las que aprender y en-
señar dejen de ser privilegios para convertirse en prácticas
humanas fundamentales y permanentes.
De la educación como derecho a la educación
como deber
La Declaración Universal de los Derechos Humanos
(1948) consagró la enseñanza como derecho fundamental.
Sin embargo, la propuesta de Declaración Universal de
los Deberes Humanos introduce una dimensión comple-
mentaria al armar que toda persona tiene la obligación
de formarse y de transmitir su saber. Este planteamiento
revela la necesidad de comprender la educación, no solo
como benecio individual, sino como compromiso ético
con la sociedad, donde aprender y compartir se convierten
en pilares de justicia y cohesión comunitaria.
La comprensión de la enseñanza como obligación éti-
ca supone una transformación profunda en el imaginario
pedagógico. Formar y formarse se convierten en actos de
corresponsabilidad, donde cada individuo participa activa-
mente en la construcción de comunidad, en la transmisión
de valores y en el desarrollo de competencias colectivas.
Así, el proceso educativo deja de ser un privilegio limitado
a instituciones y se amplía hacia la vida cotidiana como
práctica constante de convivencia, aprendizaje mutuo y
construcción social.
Instruir a otros es, ante todo, un acto de conciencia
y compromiso. Signica transmitir conocimientos y, al
mismo tiempo, cultivar valores, actitudes y habilidades
necesarias para la vida. Este proceso implica despertar el
pensamiento crítico, fomentar la creatividad, promover el
respeto por la diversidad, estimular la curiosidad y sem-
brar la semilla del cambio social. Por ende, la enseñanza
se entiende como una herramienta de transformación
cultural que articula responsabilidad individual con soli-
daridad colectiva.
Todo ser humano tiene la responsabilidad de enseñar
desde su rol en la sociedad. No se trata únicamente de la
labor del maestro en un aula; también enseña el padre que
orienta con amor, la madre que transmite valores en cada
gesto, el líder comunitario que fomenta la participación
ciudadana, el servidor público que actúa con ética y el
profesional que comparte su saber con compromiso social.
De esta manera, cada persona se convierte en agente pe-
dagógico en los distintos espacios de interacción humana.
Quien transmite saberes debe asumir con seriedad la
responsabilidad de sus palabras, de sus acciones y de los
impactos que estas generan en quienes le rodean. Orien-
tar a otros es ejercer un poder transformador que requiere
conciencia moral. Formar implica sembrar libertad, pues
el conocimiento empodera, permite la autonomía y abre
caminos hacia decisiones críticas y reexivas. De allí que
la enseñanza pueda ser entendida como un acto de eman-
cipación que rompe cadenas de exclusión y desigualdad.
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Como propuesta de integración entre el derecho y
el deber de instruirse, se plantea establecer políticas pú-
blicas que incluyan no solo el acceso y la permanencia,
sino también la participación activa de la comunidad. Ello
implica ofrecer programas académicos con proyección
social que fortalezcan la extensión universitaria como
transferencia del conocimiento a las comunidades. Así
mismo, desarrollar campañas culturales fundamentadas
en valores éticos contribuiría a consolidar ciudadanos crí-
ticos, responsables y capaces de convertirse en agentes de
transformación social.
El Pacto Educativo Global: compromiso por una
humanidad compartida
El Pacto Educativo Global, promovido por el Papa
Francisco en 2019, se presenta como un llamado urgente
a renovar el compromiso con la educación como bien co-
mún. Este pacto propone reconstruir el verdadero pacto
educativo, centrando el proceso en la persona humana y
fomentando una cultura del encuentro, la paz y el cuida-
do del planeta. Así mismo, plantea la necesidad de una
pedagogía inclusiva que supere la fragmentación social y
promueva la justicia intergeneracional. En este marco, la
educación se convierte en motor de transformación cul-
tural y de construcción de sociedades más solidarias y
sostenibles.
Entre sus principios, destaca la necesidad de:
Poner a la persona en el centro de todo proceso educativo.
• Escuchar a las nuevas generaciones.
• Promover a la mujer como protagonista de cambio.
• Educar para la acogida, la justicia y la solidaridad.
• Encontrar nuevas formas de entender la economía, la
política y el desarrollo.
Estas dimensiones implican que educar ya no puede
ser entendido como una tarea delegada exclusivamente
al Estado o a la escuela, sino como una responsabilidad
compartida por todos los actores sociales. Cada individuo
asume el deber de formar y formarse con conciencia ética,
apertura intercultural y sentido histórico. En este enfoque,
la enseñanza se concibe como un acto comunitario en
el que convergen instituciones, familias y comunidades,
congurando una corresponsabilidad ineludible en la
construcción de ciudadanía y en el fortalecimiento de los
valores colectivos.
Educarse constituye un deber que nace de la humil-
dad, pues implica reconocer que no se posee todo el cono-
cimiento y que la persona está en permanente construc-
ción. La vida y los demás siempre tienen algo que enseñar.
Ser educado supone abrirse al conocimiento, escuchar con
atención, valorar la experiencia del otro y estar dispuesto
a modicar perspectivas. En esta dinámica, el sujeto se
convierte en agente de cambio comprometido con su en-
torno y con la sociedad.
En un mundo caracterizado por constantes trans-
formaciones, donde la información circula con rapidez y
muchas veces sin criterios claros de veracidad, educarse
signica aprender a discernir, a cuestionar, a reexionar y
a buscar la verdad con responsabilidad. Este proceso no se
limita a acumular datos, sino que persigue comprender el
sentido profundo del aprendizaje como herramienta vital
para vivir y convivir mejor. De esa forma, se fortalece la
capacidad crítica y se fomenta una ciudadanía más cons-
ciente y participativa.
Este deber compromete a las personas a aprender de
la historia, de la ciencia, de la cultura, de la innovación
tecnológica y del ecosistema, entre tantas otras áreas que
conforman la vida humana. Pero también implica aprender
del diálogo cotidiano, de la experiencia comunitaria y del
encuentro con otras realidades que enriquecen la visión
del mundo. Educarse, en denitiva, supone asumir la vida
como una escuela constante y a los demás como maestros
potenciales que transmiten lecciones valiosas.
La Doble Vía de la Educación: Una Relación Humana y Ética
La educación, entendida como deber humano, no
puede concebirse como un proceso unidireccional ni res-
tringido a la mera transmisión de contenidos. La verda-
dera transformación ocurre cuando educar y ser educado
se encuentran, cuando quien enseña también aprende y
quien aprende también enseña. Esta dinámica rompe je-
rarquías autoritarias y construye relaciones basadas en el
respeto, la empatía y la corresponsabilidad. En ese diálogo
recíproco se potencia la creatividad, la autocrítica y la so-
lidaridad, pilares fundamentales para una formación que
responda a los desafíos contemporáneos.
En este sentido, la formación deja de ser un meca-
nismo vertical para convertirse en un proceso horizontal,
colaborativo y dialógico. Es en ese intercambio constan-
te donde se forman las bases de la ciudadanía activa, el
pensamiento crítico y la conciencia social. La comunidad
que se educa mutuamente se fortalece, se adapta a los
cambios y enfrenta los desafíos desde la inteligencia co-
lectiva. Ese modelo de interacción constituye la sociedad
a la que se debe aspirar, una sociedad abierta, inclusiva y
con capacidad de transformación cultural y ética.
La dimensión humana de la enseñanza implica que
el aprendizaje no ocurre en un vacío, sino en un contexto
social y emocional donde cada sujeto aporta sus expe-
riencias y valores. El aula, sea física o virtual, se convierte
en un espacio de encuentro de historias de vida, culturas,
expectativas y saberes diversos. En este marco, el docente
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asume el rol de facilitador, acompañante y ejemplo ético,
mientras que el estudiante deja de ser receptor pasivo para
convertirse en protagonista activo de su propio proceso
formativo, construyendo conocimiento en comunidad.
La educación, además, constituye un acto moral en
el que se decide qué enseñar, cómo enseñar y para qué
enseñar. La ética se presenta como valor fundamental para
garantizar el cumplimiento de los objetivos pedagógicos,
sustentada en el respeto a la dignidad de cada persona
en el sistema educativo. Esto implica equidad en las opor-
tunidades, trato sin discriminación y responsabilidad en
el manejo del conocimiento. Finalmente, el compromiso
social asegura que el aprendizaje se proyecte en benecio
de la comunidad y del sector productivo de la nación, con-
solidando ciudadanos responsables y conscientes.
Implicaciones Éticas y Sociales del Deber de Educarse y
enseñar a otros.
El incumplimiento de este deber genera consecuen-
cias visibles y profundas para la vida social: ignorancia, in-
tolerancia, exclusión, violencia y una preocupante pobreza
espiritual que limita la capacidad de convivencia. Por el
contrario, cuando el compromiso de educarse y enseñar a
otros se asume como una práctica cotidiana, se promueve
la equidad, se reducen las desigualdades, se previenen
expresiones de violencia y se fortalece la democracia. Tal
perspectiva coincide con lo planteado por UNESCO (2015)
en su agenda de Educación para la Ciudadanía Global, al
destacar que el aprendizaje permanente es condición ne-
cesaria para la paz, la justicia y la sostenibilidad. En ese
marco, la formación deja de ser un privilegio individual
para convertirse en una fuerza transformadora orientada
al servicio del bien común y la cohesión social.
Desde las políticas públicas hasta las relaciones fa-
miliares, pasando por la escuela, los espacios comunita-
rios y los medios de comunicación, toda instancia social
puede y debe constituirse en escenario propicio para el
aprendizaje y la transmisión de saberes. La enseñanza no
puede restringirse a las aulas, porque el acto formativo
debe impregnar la vida cotidiana, la cultura ciudadana y
la interacción entre generaciones. En consonancia, Delors
(1996) planteó que la educación debía sustentarse en cua-
tro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender
a vivir juntos y aprender a ser, todos ellos vinculados con
la construcción de ciudadanía activa. De esta manera, la
educación trasciende la instrucción formal para convertir-
se en un proceso integral, permanente y socialmente com-
partido, capaz de fortalecer el tejido colectivo y promover
sociedades más críticas, solidarias e inclusivas.
Perspectivas latinoamericanas contemporáneas
sobre el deber de educar
Boaventura de Sousa Santos y la justicia cognitiva
Boaventura de Sousa Santos, desde su propuesta
de “epistemologías del Sur”, argumenta que la educación
debe combatir la monocultura del conocimiento occiden-
tal y abrirse a la pluralidad epistémica. Enseñar y aprender
son deberes que deben orientarse hacia la justicia cogni-
tiva, reconociendo saberes populares, ancestrales y comu-
nitarios como formas legítimas de conocimiento.
Carlos Cullen y la pedagogía del compromiso
Carlos Cullen plantea una pedagogía ética del otro, en
la cual enseñar es un acto de compromiso con la dignidad
del educando. En sus palabras: “Educar es comprometerse
con el destino del otro y de la comunidad” (Cullen, 2004).
El deber de educar requiere entonces asumir una posición
ética activa, basada en el respeto, el cuidado y la justicia
social, entendiendo al docente como mediador crítico en-
tre la cultura y la libertad del estudiante.
Guillermo Briones y la formación ética
Briones enfatiza que la función esencial de la educa-
ción es formar seres humanos moralmente responsables,
capaces de orientar sus acciones hacia el bien común.
Educar no se limita a transmitir información, sino que im-
plica enseñar a discernir, a decidir con criterio y a convivir
de manera respetuosa y solidaria. Desde esta óptica, el de-
ber de educar trasciende el contenido académico, convir-
tiéndose en un proceso ético que articula conocimientos,
valores y actitudes para la vida en sociedad.
Julio César Carrión y la ciudadanía educativa
Carrión sostiene que la educación debe orientarse a
la formación de ciudadanos críticos, participativos y soli-
darios, capaces de intervenir activamente en la vida públi-
ca. Educarse es, en sí mismo, un deber cívico que fortalece
la cultura democrática y promueve la corresponsabilidad
social. Enseñar, por tanto, equivale a contribuir con la con-
solidación de las instituciones y valores democráticos. En
palabras del propio autor, “el deber de educarse y educar
es también el deber de sostener la vida democrática” (Ca-
rrión, 2015).
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
Educar como deber para un nuevo contrato social
UNESCO (2021) propone un “nuevo contrato social
para la educación”, basado en los principios de coopera-
ción, sostenibilidad, equidad y justicia. Este contrato parte
del reconocimiento de que educar no es únicamente una
obligación estatal, sino una tarea que interpela a la huma-
nidad entera. Se plantea, por tanto, que el acto formativo
debe ser asumido como responsabilidad común, vinculan-
do a gobiernos, familias, comunidades e instituciones en
un mismo horizonte de compromiso pedagógico y social.
Asumir la educación como deber transforma la rela-
ción educativa: del consumo al compromiso, de la pasivi-
dad a la participación activa y consciente. En este marco,
enseñar y aprender se convierten en actos de correspon-
sabilidad social que permiten imaginar futuros distintos,
más justos y solidarios. Así, el proceso formativo trascien-
de la mera transmisión de contenidos y se convierte en
un espacio de encuentro y construcción colectiva para
fortalecer la cohesión de las sociedades.
El derecho a la educación asegura igualdad de opor-
tunidades, pero el deber educativo implica compromiso y
acción permanente. El concepto del nuevo contrato social,
impulsado por UNESCO (2021), plantea que la educación
debe recongurar las relaciones humanas, fomentando la
cooperación y la sostenibilidad en la vida cotidiana. Bajo
esta óptica, se entiende que el acceso a la enseñanza no
es suciente si no se acompaña de prácticas responsables
que refuercen la ética ciudadana y la solidaridad.
Educar como deber no es una imposición externa,
sino una expresión de ciudadanía responsable y conscien-
te. En un nuevo contrato social, cada persona se reconoce
como agente de cambio, comprendiendo que aprender y
enseñar son acciones indispensables para sostener la de-
mocracia, la equidad y la dignidad humana. En este senti-
do, el deber educativo es, más que una obligación, un acto
de amor y compromiso con las generaciones presentes y
futuras, proyectándose hacia un porvenir compartido.
La educación como deber también redene las polí-
ticas educativas, que deben garantizar no solo el acceso,
sino también la calidad humana del proceso. Ello impli-
ca procurar la inclusión igualitaria del conocimiento y la
consolidación de un compromiso ético que acompañe la
formación. De esta manera, las políticas públicas adquie-
ren un papel esencial, pues al tiempo que promueven
cobertura y permanencia, también deben asegurar que la
enseñanza responda a la dignidad, la justicia y la respon-
sabilidad social de los pueblos.
Educar como Deber Fundamental para el Mundo:
Acciones Claves para un Compromiso Global
En el marco de los desafíos contemporáneos crisis
climática, desigualdad social, conictos armados y trans-
formación tecnológica acelerada la educación se erige
como el motor más potente para garantizar un futuro
sostenible y justo. Tradicionalmente concebida como un
derecho humano inalienable, la formación también debe
asumirse como un deber fundamental, tanto individual
como colectivo, orientado a generar un benecio que tras-
cienda fronteras. Este cambio de paradigma exige no solo
proclamas éticas, sino acciones concretas que lo convier-
tan en una realidad operativa.
A) Reformular los marcos legales y políticos
La primera acción consiste en incorporar en las le-
gislaciones nacionales e internacionales el carácter dual
de la educación: derecho y deber. Esto implica que los
Estados no solo deben garantizar el acceso, sino también
establecer mecanismos para que toda persona asuma la
responsabilidad de aprender y contribuir al desarrollo
común. Iniciativas como la Declaración Mundial sobre
Educación para Todos deben evolucionar hacia un Pacto
Educativo Global Obligatorio.
B) Diseñar currículos con impacto global.
La educación debe integrar competencias para la ciu-
dadanía global, sostenibilidad ambiental, alfabetización
digital y pensamiento crítico como ejes obligatorios. Un
currículo que se limite a la formación laboral carece de
visión transformadora; en cambio, uno que fomente con-
ciencia global y corresponsabilidad prepara a las personas
para actuar como agentes de cambio.
C) Crear sistemas de evaluación del compromiso social
No basta con medir conocimientos; es indispensable
evaluar y certicar el compromiso del estudiante con su
comunidad y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible
(ODS). Dicho compromiso puede expresarse en accio-
nes concretas que trascienden lo académico, tales como
proyectos comunitarios vinculados a necesidades reales,
programas de voluntariado estructurado y espacios de
participación activa en soluciones locales a problemas
globales, asegurando así que el aprendizaje tenga impacto
social tangible y duradero.
D) Universalizar el acceso a tecnologías educativas
Para que el deber educativo sea verdaderamente
viable, el acceso a herramientas tecnológicas debe con-
siderarse un servicio esencial, al mismo nivel que el agua
potable o la electricidad. La conectividad, entendida como
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un derecho básico en la sociedad contemporánea, junto
con el desarrollo de plataformas digitales inclusivas, ga-
rantiza que ninguna persona quede excluida del proceso
formativo. De este modo, se asegura la equidad y se for-
talece la participación activa en entornos de aprendizaje
modernos.
E) Fomentar una cultura de aprendizaje permanente
Educar como deber no se agota en la infancia o en la
juventud, sino que se proyecta a lo largo de toda la vida.
Esto requiere políticas públicas que promuevan de ma-
nera constante el aprendizaje permanente, entendiendo
que la sociedad actual demanda actualización continua.
Programas de formación, reconversión profesional y alfa-
betización digital para adultos resultan imprescindibles
para mantener la vigencia de las competencias frente a los
cambios acelerados de la economía y la tecnología.
F) Vincular la educación con el bien común
Finalmente, debe establecerse un pacto ético interna-
cional que asocie la educación recibida con la obligación
de retribuir a la sociedad, ya sea mediante investigación,
innovación, acción comunitaria o mentoría intergeneracio-
nal. Transformar la educación en un deber fundamental
con benecio mundial requiere una sinergia entre gobier-
nos, instituciones académicas, sector privado y ciudada-
nía. Al pasar de la pasividad del derecho garantizado a la
acción consciente del deber cumplido, la humanidad po-
drá convertir el conocimiento en la herramienta más ecaz
para preservar la paz, erradicar la pobreza y salvaguardar
el planeta.
Conclusiones
Educar no es una opción, es un mandato ético y po-
lítico que interpela a cada persona y a las instituciones
sociales. Enseñar no puede entenderse como una etapa
pasajera, sino como una vocación permanente que debe
inspirar a docentes, familias, comunidades y Estados. De
allí que la construcción de una pedagogía del compromi-
so requiera políticas públicas que promuevan formación
ciudadana, proyectos comunitarios y modelos curriculares
orientados a la equidad y a la justicia social.
En un mundo atravesado por la desinformación, la
polarización y la pérdida de referentes éticos, rearmar el
deber de educarse y enseñar a otros se convierte en una
necesidad urgente y no en un ideal retórico. Dicho deber
debe traducirse en acciones medibles, como la incorpora-
ción de asignaturas sobre ética y ciudadanía digital, pro-
gramas de alfabetización mediática y marcos normativos
que regulen el acceso equitativo a las tecnologías para
garantizar un aprendizaje inclusivo.
Educarse y enseñar a otros implica participar ac-
tivamente en una revolución silenciosa y profunda: la
revolución del conocimiento, del respeto mutuo y de la
transformación colectiva. Para avanzar en este propósito,
se recomienda articular redes educativas locales con orga-
nismos internacionales como UNESCO, de modo que se im-
pulsen proyectos que integren saber académico, prácticas
comunitarias y compromiso ambiental, congurando así
una ciudadanía global que responda a los Objetivos de De-
sarrollo Sostenible de manera efectiva y contextualizada.
Educar y ser educado no es solo un derecho; es, sobre
todo, un deber humano que reclama responsabilidad ética
y compromiso político. En los contextos latinoamericanos,
donde persisten desigualdades estructurales, violencia y
exclusión, asumir este deber signica diseñar reformas cu-
rriculares con enfoque intercultural, fortalecer programas
de extensión universitaria y garantizar formación docen-
te en metodologías críticas. De este modo, se construye
una pedagogía de la justicia que prioriza a los sectores
vulnerables y promueve la cohesión social como objetivo
compartido.
Desde el Pacto Educativo Global hasta las epistemo-
logías críticas latinoamericanas, se rearma que el acto
educativo transforma cuando es asumido con conciencia,
dignidad y responsabilidad colectiva. En consecuencia, en-
señar no debe reducirse a informar, sino que debe formar
para la libertad, acompañar procesos de emancipación y
generar pensamiento crítico. Se recomienda consolidar
observatorios de deberes educativos, espacios de diálo-
go comunitario y campañas culturales que promuevan la
educación como bien común y deber compartido entre
generaciones.
Por lo tanto, la educación como deber debe ser asu-
mida como eje articulador de un nuevo contrato social,
donde todos los actores —Estado, escuela, familia, medios
y organizaciones comunitarias— asuman su responsabi-
lidad en la formación integral. Ello implica comprometer
recursos, establecer metas vericables y garantizar que
cada iniciativa tenga impacto social medible. Solo así será
posible avanzar hacia una humanidad más consciente,
solidaria y libre, en la cual educarse y enseñar a otros se
conviertan en motores reales de transformación cultural y
democrática.
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nos. Dykinson.
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Preparar a los educandos para los retos del siglo XXI.
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UNESCO. (2021). Reimaginar juntos nuestros futuros: Un
nuevo contrato social para la educación. UNESCO.
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
INNOVACIÓN Y GERENCIA
Revista cientíca arbitrada
Universidad Dr. José Gregorio Hernández
Maracaibo - Venezuela
Vol XI. Edición Especial Nº1
Agosto 2025
ISSN 3005-5172 Publicación semestral
Depósito Legal: ZU2023000012
La Revista Innovación y Gerenciaes una publicación semestral de laUniversidad Dr. José Gregorio Hernández (UJGH),
que surge con el propósito de convertirse en una importante referencia entre los órganos de difusión universitarios que
existen en la actualidad.Publicaartículos cientícos, ensayos, críticas de libros, sobre aspectos asociados con procesos
de innovación. En los cuales se presentan conocimientos novedosos, nuevas ideas y experiencias teórico-prácticas,
que contribuyen con las diferentes disciplinas del conocimiento. Además,abarca temas relacionados con la gerencia,
término con gran auge en los tiempos actuales, desde la perspectiva de entender nuevos retos y formular estrategias
orientadas a dar respuestas a los procesos de transformación que experimenta la sociedad moderna. Las contribucio-
nes cientícas difundidas en este medio, serán el resultado de investigaciones teóricas o experimentales de carácter
inédito y original.La revista está dirigida a investigadores, catedráticos, profesionales, estudiantes y el público en ge-
neral, interesados en ampliar sus conocimientos sobre temas de actualidad y relevancia en las áreas primordiales del
desarrollo social.
Tiene como misión contribuir con la difusión y promoción permanente de la producción intelectual, desde la perspec-
tiva de presentar nuevos aportes dentro de los procesos de investigación y divulgación académica. Su visión está orien-
tada a proyectarse como un órgano de divulgación de reconocido prestigio en la comunidad académico-cientíca, capaz
de aanzar el desarrollo y ejecución de importantes retos en materia de generación de conocimientos.
Objetivos:
Dar a conocer la profucción intelectual, mediante la publicación de trabajos de calidad y adaptados
a una nueva visión de la ciencia, orientada a la búsqueda de nuevos conceptos y paradigmas.
Fomentar la investigación cientíco - técnica.
Incentivas a los docentes e investigadores a desarrollar diversas líneas de investigación mediante las
cuales se ejecuten proyectos viables.
Propiciar un medio editorial en el cual puedan confrontarse ideas y criterios vanguardistas vincula-
dos con las diversas áreas del saber.
Promover el intercambio de información con otras instituciones dedicadas a impulsar el progreso
cientico de la región y el país.
Esta publicación se cuentra indizada en:
Latindex (América Latina, el Caribe, España y Portugal)
Advanced Science Index
Mir@bel “(RE) CUEILLIR LES SAVOIRS”
INNOVACIÓN Y GERENCIA
Universidad Dr. José Gregorio Hernández.
Decanato de Investigación y Postgrado. Dirección del Fondo Editorial.
Calle 89B entre Av. 15 Delicias y Av. 14C. Maracaibo, estado Zulia Venezuela.
Correo electrónico: fondoeditorial@ujgh.edu.ve.
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Revista cientíca arbitrada
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Vol XI. Edición Especial Nº1
Agosto 2025
ISSN 3005-5172 Publicación semestral
Depósito Legal: ZU2023000012
Tabla de Contenido
Editorial
Artículos
Preservar la vida: el deber del compromiso compartido
Preserving life: the duty of shared commitment
Quijada Oquendo, Gisela
Servir educando: el rol social del docente en la transformación universitaria
Serving by educating: the social role of the teacher in university transformation
Juan Andrés Rincón
Sostener el futuro: ética y responsabilidad en la gestión global
Sustaining the future: ethics and responsibility in global management
Jesús Alfonso Arocha Rangel
Prosperidad: factor clave de bienestar social
Prosperity: a key factor in social well-being
Loraine Palmar, Losangela Palmar, Adlyz Calimán
Neurodiversidad como paradigma de respeto a la personalidad humana
Neurodiversity as a paradigm of respect for the human personality
Daniel Romero Urdaneta, Alejandro Mantilla Negrón
Educarse y enseñar a otros: deber esencial para la construcción social
Educating oneself and teaching others: an essential duty for social construction
Gabriel Ferrer Cubillán
Ética organizacional y liderazgo responsable en el contexto de organizaciones sin nes de lucro
Organizational ethics and responsible leadership in the context of nonprot organizations
Eduin Miguel, Montes R
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