
Recibido: 09-02-2026. Aceptado: 13-03-2026
Innovación y Gerencia Vol XII. Edición Especial Nº1. 2026
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los resultados generados por sistemas de IA, sino que los
traduce en decisiones estratégicas coherentes con los
objetivos organizacionales. Hughes (2025) describe esta
gura como un mediador entre el conocimiento algorít-
mico y el conocimiento organizacional, responsable de
garantizar que los modelos de IA produzcan valor y que
sus recomendaciones sean interpretadas bajo criterios de
conabilidad, equidad y transparencia.
De esta manera, el AI Manager actúa en el marco de
lo que Schwab (2019) denomina la Cuarta Revolución In-
dustrial, caracterizada por la convergencia entre lo físico,
lo digital y lo biológico. Las organizaciones se transforman
en sistemas sociotécnicos interdependientes, donde los
algoritmos asumen funciones predictivas, prescriptivas y
decisionales. Esto demanda un liderazgo que entienda el
rol del dato como recurso estratégico y el valor del cono-
cimiento como bien común. Así, la gestión de proyectos
evoluciona hacia una gestión cognitiva, donde la inteli-
gencia humana y la inteligencia articial colaboran en la
resolución de problemas complejos.
En este nuevo escenario, el liderazgo algorítmico se
consolida como una dimensión central de la práctica ge-
rencial. Según la Organización Internacional del Trabajo
(OIT, 2019), el algorithmic management implica la delega-
ción de decisiones (como la asignación de tareas, la evalua-
ción del desempeño o la optimización de rutas) a sistemas
automatizados que aprenden a partir del comportamiento
de los usuarios. Si bien esta tendencia promete eciencia
y objetividad, también plantea riesgos asociados con la
opacidad de los algoritmos y la pérdida de autonomía de
los trabajadores. Por ello, el líder contemporáneo debe de-
sarrollar competencias éticas y reexivas para supervisar,
auditar y validar las decisiones algorítmicas, garantizando
su coherencia con los valores institucionales.
El pensamiento de Etkin y Schvarstein (2020) aporta
una mirada complementaria desde la teoría organiza-
cional latinoamericana. Los autores sostienen que toda
organización es un sistema vivo que integra dimensiones
técnicas, simbólicas y humanas, y que la gestión requie-
re reconocer el conicto, la incertidumbre y la diversidad
como elementos constitutivos del cambio. Esta visión re-
sulta crucial para el AI Manager, quien no solo debe domi-
nar el lenguaje técnico de la IA, sino también comprender
los procesos subjetivos que emergen de su aplicación. La
gestión inteligente no consiste únicamente en automatizar
decisiones, sino en preservar la deliberación, la interpre-
tación y el juicio ético dentro de los entornos digitalizados.
En el ámbito de la dirección de proyectos, la noción
de PMO cognitiva representa un paso signicativo hacia la
institucionalización del liderazgo digital. Kerzner (2019) ha-
bía anticipado que la madurez de la gestión organizacional
dependería de su capacidad para aprender de los datos y
retroalimentar sus procesos de manera continua. En esta
línea, el PMI (2025) propone la idea de una cognitive Project
Management Ofce, entendida como una estructura capaz
de integrar analítica predictiva, aprendizaje automático y
automatización en la planicación y el control de portafo-
lios. Estas ocinas ya no operan como centros burocráticos
de supervisión, sino como espacios de inteligencia colec-
tiva que permiten anticipar riesgos, redistribuir recursos y
evaluar el desempeño en tiempo real.
A su vez, el liderazgo digital exige una alfabetización
tecnológica que no se limite a la adopción de herramien-
tas, sino que incorpore competencias analíticas, éticas y
comunicativas. Westerman, Bonnet y McAfee (2021) sostie-
nen que los líderes digitales más exitosos son aquellos ca-
paces de combinar pensamiento estratégico, comprensión
tecnológica y sensibilidad humana. Este enfoque coincide
con la visión de Davenport (2023), quien plantea la ne-
cesidad de pasar del liderazgo basado en la intuición al
liderazgo aumentado, apoyado en datos pero gobernado
por principios éticos.
En el contexto latinoamericano, la construcción de
capacidades para la gestión inteligente enfrenta un con-
junto particular de desafíos. De acuerdo con el Índice
Latinoamericano de Inteligencia Articial (ILIA) publicado
por la CEPAL (2025), la región avanza de manera desigual
en la adopción de políticas y estrategias de IA. Aunque
países como Chile, Brasil, México y Colombia han desarro-
llado marcos nacionales y estrategias de talento digital,
persisten brechas signicativas en infraestructura, inte-
roperabilidad y nanciamiento para la innovación. Estas
limitaciones evidencian la necesidad de formar líderes
que comprendan la IA no solo como tecnología, sino como
fenómeno socioeconómico y ético, capaz de transformar
los territorios y generar valor público.
Los organismos multilaterales también han enfati-
zado la relevancia de construir una gobernanza regional
de la inteligencia articial. La CAF (2022) destaca la im-
portancia de establecer lineamientos éticos y técnicos
que orienten el uso de la IA en el sector público, mientras
que el BID (2023) propone marcos de cooperación regional
que promuevan estándares comunes de transparencia y
evaluación. Estos esfuerzos se alinean con las directrices
internacionales del AI Act de la Unión Europea (European
Commission, 2024) y el Articial Intelligence Risk Manage-
ment Framework del NIST (2023), los cuales recomiendan
una aproximación basada en riesgos, la supervisión huma-
na continua y la rendición de cuentas en todas las fases
del ciclo de vida de los sistemas inteligentes.
Métodos
El presente estudio se desarrolló bajo un enfoque
cualitativo – interpretativo, sustentado en la revisión siste-
mática de literatura y el análisis hermenéutico de fuentes
académicas, normativas y técnicas relacionadas con la in-
teligencia articial y la gestión de proyectos. Esta orienta-
ción metodológica permitió comprender la transformación