INNOVACIÓN Y GERENCIA
Revista cientíca arbitrada
Universidad Dr. José Gregorio Hernández
Maracaibo - Venezuela
Vol XI. Edición Especial Nº1
Agosto 2025
ISSN 3005-5172 Publicación semestral
Depósito Legal: ZU2023000012
La Revista Innovación y Gerenciaes una publicación semestral de laUniversidad Dr. José Gregorio Hernández
(UJGH), que surge con el propósito de convertirse en una importante referencia entre los órganos de difusión
universitarios que existen en la actualidad.Publicaartículos cientícos, ensayos, críticas de libros, sobre as-
pectos asociados con procesos de innovación. En los cuales se presentan conocimientos novedosos, nuevas
ideas y experiencias teórico-prácticas, que contribuyen con las diferentes disciplinas del conocimiento. Ade-
más,abarca temas relacionados con la gerencia, término con gran auge en los tiempos actuales, desde la pers-
pectiva de entender nuevos retos y formular estrategias orientadas a dar respuestas a los procesos de trans-
formación que experimenta la sociedad moderna. Las contribuciones cientícas difundidas en este medio,
serán el resultado de investigaciones teóricas o experimentales de carácter inédito y original.La revista está
dirigida a investigadores, catedráticos, profesionales, estudiantes y el público en general, interesados en am-
pliar sus conocimientos sobre temas de actualidad y relevancia en las áreas primordiales del desarrollo social.
EDITOR JEFE
Dra. Janeth Hernandez - ORCID: https://orcid.org/0000-0002-2274-687X
COEDITOR
Dra. Marisela Zabala - ORCID: https://orcid.org/0009-0000-8289-9133
COMITÉ EDITORIAL
Dra. Lisette Sanchez Díaz - ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4941-594X
Dr. Edgar A. Prieto - ORCID: https://orcid.org/0000-0003-4817-5195
Dr. Deivi Fuentes Doria - ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0699-286X
Dr. Romer Alvarez M - ORCID: https://orcid.org/0009-0008-1740-5430
Dra. Sahilys Urdaneta - ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4743-0142
Dr. Oswaldo Vergara - ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9867-9581
Dr. William Pirela - ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9244-0876
CONSEJO ASESOR
Dra. Migdalia Caridad - ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7585-7226
Dra. Annherys Paz - ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7538-1563
Dr. Angel Acevedo Duque - ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8774-3282
Dr. Ronald Prieto - ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3901-4250
Dr. Faber Alzate Ortiz - ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3102-7666
Dr. Ender Carrasquero - ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9244-0876
COMITÉ DE REDACCIÓN
Msc. Geryk Nuñez - ORCID: https://orcid.org/0009-0007-3648-0949
Dra. Branda Molina - ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8624-8095
Lcdo. Harvin Férnandez - ORCID: https://orcid.org/0009-0002-8733-7775
INNOVACIÓN Y GERENCIA
Revista cientíca arbitrada
Universidad Dr. José Gregorio Hernández
Maracaibo - Venezuela
Vol XI. Edición Especial Nº1
Agosto 2025
ISSN 3005-5172 Publicación semestral
Depósito Legal: ZU2023000012
2024, Universidad Dr. José Gregorio Hernández.
Maracaibo, Venezuela
Concepto gráco: Karla Velazquez y Daniel León Bracamonte
E-mail: Karlavelazquez0902@gmail.com
Diagramación y montaje: Daniel León Bracamonte
E-mail: Danielleonbracamonte2004@gmail.com
INNOVACIÓN Y GERENCIA
Revista cientíca arbitrada
Universidad Dr. José Gregorio Hernández
Maracaibo - Venezuela
Vol XI. Edición Especial Nº1
Agosto 2025
ISSN 3005-5172 Publicación semestral
Depósito Legal: ZU2023000012
Tabla de Contenido
Editorial
Artículos
• Preservar la vida: el deber del compromiso compartido
Preserving life: the duty of shared commitment
Quijada Oquendo, Gisela
• Servir educando: el rol social del docente en la transformación universitaria
Serving by educating: the social role of the teacher in university transformation
Juan Andrés Rincón
• Sostener el futuro: ética y responsabilidad en la gestión global
Sustaining the future: ethics and responsibility in global management
Jesús Alfonso Arocha Rangel
• Prosperidad: factor clave de bienestar social
Prosperity: a key factor in social well-being
Loraine Palmar, Losangela Palmar, Adlyz Calimán
• Neurodiversidad como paradigma de respeto a la personalidad humana
Neurodiversity as a paradigm of respect for the human personality
Daniel Romero Urdaneta, Alejandro Mantilla Negrón
• Educarse y enseñar a otros: deber esencial para la construcción social
Educating oneself and teaching others: an essential duty for social construction
Gabriel Ferrer Cubillán
• Ética organizacional y liderazgo responsable en el contexto de organizaciones sin nes de lucro
Organizational ethics and responsible leadership in the context of nonprot organizations
Eduin Miguel, Montes R
8
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24
29
36
43
50
Editorial
Toda universidad ha de ser fuente suprema del deber. No sería posible concebir el he-
cho educativo sin la compresión de las responsabilidades que la educación implica.
Y no me reero tanto a los deberes de la institución ni de sus funcionarios, como a los
de sus estudiantes, es decir, de todo aquel que, siendo la razón de ser de las universidades,
pretende servir, ser útil y productivo, para sí mismo, para los suyos y para su sociedad.
Es un proceso indivisible. El conocimiento llega con el deber. Es decir, todo aquel que
estudia para ejercer una profesión ha de asumir deberes intrínsecos a la misma, que de
ser ignorados le condenarían a la insatisfacción de todo aquel beneciario de sus compe-
tencias, y peor aún, a la insatisfacción propia, so pena de las consecuencias que el mundo
civilizado ha establecido para quienes eluden semejante responsabilidad.
Y aun así, pareciera que la humanidad no lo tiene claro. Incluso el mundo académico
global, al menos no en los términos de la necesidad de formar a las generaciones actuales
y futuras para el conocimiento de sus deberes, desde las raíces de los valores que les dan
vida, hasta el orecimiento de hábitos responsables que nos permitan aterrizar en lo coti-
diano el anhelo compartido de un mundo mejor.
Sin embargo, analizando tales aseveraciones, estudiando nuestra historia como civi-
lización, confrontando los más grandes desafíos que hemos vivido a lo largo de nuestra
historia con centenares y miles de iniciativas contemporáneas, con las que hemos tenido la
oportunidad de interactuar en el mundo entero, también es cierto que hemos dado pasos
extraordinarios para la evolución humana; una que alcance el rango de revolución.
Es así como lo visionamos. De la misma forma que aquel 10 de diciembre de 1948, la
humanidad entera inició una nueva etapa en su comprensión de sí misma, gracias a la apro-
bación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, estamos decididos a lograr que
el concepto de Deberes Humanos, y que una Declaración Universal de Deberes Humanos,
alcance las mentes, los corazones y las manos de líderes y ciudadanos del mundo entero,
para comenzar a formar a seres humanos listos para asumir sus deberes con la misma fuerza
y vehemencia con la que deenden sus derechos.
He allí el verdadero signicado de este esfuerzo de la Universidad Dr. José Gregorio Her-
nández y sus talentos… Esta no es solo una nueva edición de una revista cientíca con una
extraordinaria reputación académica, es un documento histórico que reeja un compromiso
sin precedentes en el país y en la región con los derechos de las próximas generaciones, que
solo pueden ser garantizados si las nuestras, si nosotros, cumplimos con nuestros deberes.
La hoy conocida también como UJGH, “la universidad de los valores”, ha sido un espa-
cio absolutamente congruente, no solo en su producción académica y cientíca, sino con
la incorporación de estos conceptos de manera transversal en la dinámica diaria de todo el
ecosistema universitario, a través de la Cátedra Libre de los Deberes Humanos, creada en
octubre de 2022; del mural de los deberes que reviste sus espacios; de múltiples actividades
y proyectos desarrollados dentro y fuera de las aulas en torno a los deberes; y ahora a través
de esta publicación lograda gracias al trabajo docente y de investigaciones de profesionales
cónsonos con los valores de la institución que representan con un orgullo insoslayable.
5
Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
El principal antecedente de este trabajo es la Declaración Universal de Deberes Huma-
nos para Líderes, aprobada unánimemente por la Asamblea General de la JCI que tuve el
profundo honor de presidir, reunida en Hong Kong el 02 de noviembre del año 2022, con la
participación de más de 100 países del mundo.
Tal declaración, con sus 7 deberes desarrollados en esta revista, en sí misma también
es el resultado de un trabajo docente, de investigación y de extensión. Nace de centenares
de experiencias de aprendizaje facilitadas alrededor del planeta, en la que escuchamos y
procesamos las necesidades, los sentires y pensares de cada participante. Se desarrolla a
partir de una investigación que
me permitió conocer valiosos documentos, resultado de esfuerzos, miradas e iniciati-
vas previas, que planteaban la necesidad de establecer un marco de responsabilidades, de-
beres u obligaciones para mejorar nuestras realidades socioeconómicas, aunque no hayan
escalado a los escenarios de mayor resonancia global; así como a partir del procesamiento
de datos recogidos en sesiones y grupos focales celebrados en diferentes rincones del pla-
neta con una población representativa de los 5 continentes. Y se extiende a través de voces
y organizaciones que, en el mundo entero, y como la UJGH está modelando, se han con-
vertido en embajadores de los Deberes Humanos, para la multiplicación de su impacto en
espacios tan diversos como el gubernamental, el empresarial, el académico y, en denitiva,
el ciudadano.
Sirva entonces esta revista como parte y como testigo. Como parte del esfuerzo de un
equipo internacional decidido a despertar a la que llamamos “la generación de los deberes”,
y como testigo y prueba de que los conceptos pasan a ser realidad cuando un ser humano
decide asumir sus deberes, y lo hace con entusiasmo.
Y si es testigo, que no solo sea el testigo que sirve de contundente testimonio, sino que
sea el testigo que se entrega en las carreras de relevo, para que pase de mano en mano,
multiplicando el llamado ser parte de esta misión por el futuro de la mismísima humanidad.
Ya lo dijo nuestro inminente Santo, modelo e inspiración, Dr. José Gregorio Hernández:
“el deber, considerado subjetivamente es el mismo bien en cuanto hay que practicarlo… Se
llama virtud aquella disposición constante al cumplimiento del deber con inteligencia, amor
y libertad”.
Autoridades, profesores, estudiantes, comunidad cientíca y universitaria en general:
¡llegó la hora del deber!
Argenis Angulo
Promotor Global de los Deberes Humanos
Profesor Honorario de la Cátedra Libre de los Deberes Humanos de la UJGH
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
Artículos
Innovación y Gerencia. Revista cientíca arbitrada
Vol XI. Edición Especial Nº1. Agosto 2025, pp. 08 - 14
UJGH ISSN: 3005-5172
Depósito legal: ZU2023000012
PRESERVAR LA VIDA:
EL DEBER DEL COMPROMISO COMPARTIDO
Quijada Oquendo, Gisela
Licenciada en Administración. (Universidad del Zulia). Maestría en Gerencia de
Empresas. Universidad del Zulia. Doctora en Cs. Gerenciales. Universidad Dr. Rafael
Belloso Chacín. Posdoctora en Ciencias Humanas. Universidad del Zulia. Recto-
ra de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández desde. Profesora Universitaria.
Coach Certicada por la International Coaching Community de Londrés. Diploma-
da en Ontología del Lenguaje. Universidad Dr. José Gregorio Hernández. Coach Per-
sonal - Organizacional – Ejecutiva – de Equipos. Instituto de Estudios Superiores
en Administración. IESA. Facilitadora de Aprendizaje Acelerado con metodología
ACE. Diplomada en Logoterapia. Instituto de Logoterapia Viktor Frankl.
Correo Electrónico: gquijada@ujgh.edu.ve
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-1596-8420
RESUMEN: Los Deberes Humanos Universales constituyen un conjunto de acciones de
orden ético vinculadas estrechamente con la preservación de la vida humana. En este
sentido, el presente artículo tiene como propósito central ofrecer una aproximación
reexiva, desde una perspectiva documental, sobre la vida como eje fundamental
del desarrollo humano. Se trata de una revisión de tipo documental, basada en fuen-
tes ociales y académicas, cuyo enfoque permite explorar distintas dimensiones del
deber humano desde la ética y los valores universales. La vida, entendida como don
otorgado, exige una mirada consciente orientada hacia su resguardo integral como
deber esencial para la convivencia armónica entre los individuos. Esta reexión se
sustenta en la premisa de que la existencia humana posee un valor inalienable que
demanda compromiso, sensibilidad y acción desde lo humano, lo social, lo ético y lo
espiritual. La propuesta destaca la necesidad de fortalecer una conciencia colectiva
que reconozca la preservación de la vida como fundamento de cualquier sociedad
sostenible. Para ello, se toman como referentes fundamentales la Declaración Uni-
versal de los Derechos Humanos y la Declaración Universal de los Deberes Humanos,
especialmente en la visión planteada por la Cámara Junior Internacional (JCI, 2022),
la cual promueve principios orientados hacia la corresponsabilidad ciudadana y la
ética global. La importancia de esta reexión radica en su contribución al entendi-
miento de la vida como valor supremo, promoviendo una ciudadanía responsable y
comprometida con la protección de la existencia en todas sus formas y expresiones.
PALABRAS CLAVE: Deberes humanos, Enseñanza, Ética.
Introducción
El año 2020, marcado por la pandemia de la COVID-19, trans-
formó profundamente las dinámicas sociales, económicas y cul-
turales de la humanidad. Este acontecimiento global evidenció la
vulnerabilidad del ser humano y modicó las formas de interacción
social, destacando la virtualidad como herramienta de conexión y,
paradójicamente, fortaleciendo el vínculo con la naturaleza como
espacio de refugio y equilibrio emocional. A pesar de las restriccio-
nes impuestas, surgió una conciencia más clara sobre la necesidad
de preservar la vida en todas sus formas, y con ello, se rearmó la
importancia de reexionar sobre los valores universales que sostie-
nen la existencia humana.
PRESERVING LIFE: THE DUTY OF SHARED COMMITMENT
ABSTRACT: Universal Human Duties constitute a set of ethical actions closely linked to the
preservation of human life. In this regard, the main purpose of this article is to offer a re-
ective approach, from a documentary perspective, on life as a fundamental axis of human
development. It is a documentary review based on ofcial and academic sources, whose
approach allows the exploration of various dimensions of human duty from the standpoint
of ethics and universal values. Life, understood as a granted gift, demands a conscious
perspective aimed at its comprehensive protection as an essential duty for harmonious
coexistence among individuals. This reection is based on the premise that human exis-
tence possesses an inalienable value that requires commitment, sensitivity, and action
from human, social, ethical, and spiritual dimensions. The proposal emphasizes the need
to strengthen a collective awareness that recognizes the preservation of life as the founda-
tion of any sustainable society. To this end, fundamental references include the Universal
Declaration of Human Rights and the Universal Declaration of Human Duties, especially the
vision presented by the Junior Chamber International (JCI, 2022), which promotes principles
aimed at citizen co-responsibility and global ethics. The importance of this reection lies
in its contribution to the understanding of life as a supreme value, promoting responsible
citizenship committed to the protection of existence in all its forms and expressions.
KEYWORDS: Human Duties, life, ethics
PRESERVAR A VIDA: O DEVER DO COMPROMISSO COMPARTILHADO
RESUMO: Os Deveres Humanos Universais constituem um conjunto de ações éticas inti-
mamente ligadas à preservação da vida humana. Nesse sentido, o principal objetivo deste
artigo é oferecer uma abordagem reexiva, a partir de uma perspectiva documental, sobre
a vida como eixo fundamental do desenvolvimento humano. Trata-se de uma revisão docu-
mental baseada em fontes ociais e acadêmicas, cuja abordagem permite explorar diversas
dimensões do dever humano sob a ótica da ética e dos valores universais. A vida, entendi-
da como um dom concedido, exige uma perspectiva consciente voltada para sua proteção
integral como um dever essencial para a convivência harmoniosa entre os indivíduos. Esta
reexão parte da premissa de que a existência humana possui um valor inalienável que re-
quer compromisso, sensibilidade e ação nas dimensões humana, social, ética e espiritual.
A proposta enfatiza a necessidade de fortalecer uma consciência coletiva que reconheça
a preservação da vida como base de qualquer sociedade sustentável. Para isso, referên-
cias fundamentais incluem a Declaração Universal dos Direitos Humanos e a Declaração
Universal dos Deveres Humanos, especialmente a visão apresentada pela Junior Chamber
International (JCI, 2022), que promove princípios voltados à corresponsabilidade cidadã e à
ética global. A importância desta reexão reside em sua contribuição para a compreensão
da vida como valor supremo, promovendo uma cidadania responsável comprometida com
a proteção da existência em todas as suas formas e expressões.
PALAVRAS-CHAVE: Deveres Humanos, vida, ética.
PRÉSERVER LA VIE : LE DEVOIR D’UN ENGAGEMENT PARTAGÉ
RÉSUMÉ: Les Devoirs Humains Universels constituent un ensemble d’actions éthiques étroi-
tement liées à la préservation de la vie humaine. Dans ce contexte, le principal objectif de
cet article est de proposer une approche réexive, d’un point de vue documentaire, sur la
vie comme axe fondamental du développement humain. Il s’agit d’une revue documentai-
re fondée sur des sources ofcielles et académiques, dont l’approche permet d’explorer
diverses dimensions du devoir humain sous l’angle de l’éthique et des valeurs universe-
lles. La vie, comprise comme un don accordé, exige une perspective consciente visant à sa
protection intégrale en tant que devoir essentiel pour une coexistence harmonieuse entre
les individus. Cette réexion repose sur la prémisse que l’existence humaine possède une
valeur inaliénable qui requiert engagement, sensibilité et action dans les dimensions hu-
maine, sociale, éthique et spirituelle. La proposition souligne la nécessité de renforcer une
conscience collective qui reconnaît la préservation de la vie comme fondement de toute
société durable. À cette n, les références fondamentales incluent la Déclaration Universe-
lle des Droits de l’Homme et la Déclaration Universelle des Devoirs Humains, notamment la
vision présentée par la Jeune Chambre Internationale (JCI, 2022), qui promeut des principes
orientés vers la coresponsabilité citoyenne et l’éthique globale. L’importance de cette ré-
exion réside dans sa contribution à la compréhension de la vie comme valeur suprême, en
promouvant une citoyenneté responsable engagée dans la protection de l’existence sous
toutes ses formes et expressions.
MOTS-CLÉS: Devoirs Humains, vie, éthique.
Recibido: 26-06-2025. Aceptado: 30-08-2025 08
En este contexto emergen con fuerza dos categorías
fundamentales: los derechos humanos, entendidos como
prerrogativas inalienables que protegen la dignidad del
ser humano, y los deberes humanos universales, los cua-
les representan las responsabilidades éticas necesarias
para garantizar una convivencia armónica y sostenible. La
presente investigación, de tipo documental, tiene como
objetivo reexionar en torno a estas variables, analizando
su relación con los principios establecidos por la Cámara
Junior Internacional (JCI), así como con los lineamientos de
la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) y
los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La existencia de profundas brechas sociales, espe-
cialmente en el acceso a necesidades básicas, representa
uno de los principales obstáculos para alcanzar las metas
establecidas en la Agenda 2030. Según el informe del Se-
cretario General de las Naciones Unidas (Guterres, 2021),
el progreso hacia los ODS se encuentra en retroceso, lo
cual se atribuye en parte al impacto de la pandemia. Sin
embargo, también se evidencia una falta de conciencia
colectiva sobre el rol de los deberes humanos como eje
integrador para el logro del bienestar común. En respuesta
a este desafío, la JCI ha impulsado la Declaración Universal
de los Deberes Humanos (2022), reconociendo que sin una
ética compartida no es posible avanzar hacia sociedades
más justas y equitativas.
La importancia de esta investigación radica en su
contribución al análisis reexivo y ético de la vida huma-
na, entendida como eje central del desarrollo sostenible.
Asimismo, se propone generar una visión prospectiva que
permita valorar la educación ciudadana, la corresponsabi-
lidad y el liderazgo ético como elementos clave para cerrar
las brechas existentes. Este enfoque promueve una mirada
integral sobre la relación entre deberes y derechos, desde
la perspectiva de la dignidad humana como principio rec-
tor de cualquier acción transformadora en el presente y en
el futuro.
Fundamentación Teórica
La Declaración Universal de los Derechos Humanos,
proclamada por la Asamblea General de las Naciones Uni-
das en 1948, establece en su Artículo 29.1 que “toda persona
tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que solo en
ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad”
(Organización de las Naciones Unidas [ONU], 1948). Esta ar-
mación evidencia que los derechos no existen en aislamien-
to, sino que se sustentan en una dinámica recíproca de res-
ponsabilidades éticas y sociales. En concordancia con esta
visión, la Cámara Junior Internacional (JCI) ha desarrollado,
bajo el liderazgo del presidente mundial Argenis Angulo
(2022), la Declaración Universal de los Deberes Humanos,
concebida como una guía orientadora para promover una
ciudadanía global consciente, responsable y participativa.
La JCI actúa en más de cinco mil ciudades distribuidas
en cuatro regiones geográcas y su estructura organizativa
permite articular acciones en las áreas de desarrollo indi-
vidual, comunitario, internacional y empresarial (JCI, 2022).
Desde esta plataforma, se impulsa la formación de lide-
razgos comprometidos con el cambio positivo, asumiendo
el deber de actuar de forma ética y sostenible frente a los
desafíos contemporáneos. Según Angulo (2022), liderar
es un deber que nace de la condición humana y debe ser
comprendido como una oportunidad para transformar
realidades. Esta perspectiva conecta con los planteamien-
tos de Maturana y Dávila (2021), quienes proponen el lide-
razgo ético como una forma de habitar el mundo desde el
respeto por la vida y el entorno.
Las condiciones globales actuales, caracterizadas por
una profunda crisis sanitaria, desequilibrios socioeconó-
micos y una emergencia ambiental sin precedentes, han
intensicado la urgencia de asumir deberes colectivos
que permitan recongurar el comportamiento humano
hacia una ética del cuidado y la corresponsabilidad (Da-
vis, 2020; Lecaros, 2013). En este sentido, la Declaración de
los Deberes Humanos no pretende sustituir los derechos
previamente consagrados, sino más bien complementar-
los desde una perspectiva activa que apela a la conciencia
individual como motor de transformación. Así, se alinea
con las metas de la Agenda 2030 y los Objetivos de De-
sarrollo Sostenible, al reconocer que sin responsabilidad
compartida no es posible alcanzar sociedades equitativas
ni garantizar la protección de la vida en el planeta.
El aprendizaje social contemporáneo ha privilegiado
la exigencia de derechos por encima de la asunción de res-
ponsabilidades. Esta tendencia ha derivado en una visión
pasiva del cambio, donde se espera que otros asuman el
protagonismo. Frente a esta realidad, la propuesta de la JCI
ofrece un enfoque alternativo que incentiva el ejercicio del
liderazgo ciudadano como una expresión del deber huma-
no. De este modo, la Declaración Universal de los Deberes
Humanos se convierte en un instrumento formativo que
permite comprender el impacto colectivo de las decisiones
individuales y promueve una ética global orientada al res-
peto mutuo, la equidad y la sostenibilidad.
La Declaración Universal de Deberes Humanos
La Declaración Universal de los Deberes Humanos,
presentada por la Cámara Junior Internacional (JCI) en
2022, se estructura en siete deberes fundamentales, orga-
nizados en artículos que constituyen una guía ética integral
para la acción ciudadana global. El Artículo 1, “Preservar la
vida”, representa el eje central de este maniesto y sostie-
ne que cuidar de uno mismo y de los demás es un acto de
autoprotección con profundo impacto colectivo. Este prin-
cipio no solo se reere a la dimensión física y mental de
la salud, sino que también implica el fomento de entornos
Recibido: 26-06-2025. Aceptado: 30-08-2025 09
Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
seguros y saludables para todas las comunidades. La vida
se reconoce como un valor supremo cuya preservación es
condición necesaria para garantizar el bienestar humano y
la continuidad de la especie (JCI, 2022).
El Artículo 2, “Servir a la humanidad”, subraya la res-
ponsabilidad generacional de cuidar, respetar y honrar
tanto a los mayores como a la infancia, reconociendo que
estas etapas de la vida representan extremos esenciales
de la dignidad humana. Este deber articula valores de soli-
daridad y compasión intergeneracional, al tiempo que pro-
mueve la salud integral de los futuros líderes del planeta.
En sintonía con este planteamiento, Davis (2020) sostiene
que el acto de cuidar no es solo una tarea moral, sino una
ética fundacional para la sostenibilidad de las sociedades.
En el Artículo 3, “Sostener el futuro”, se establece el
deber de proteger el medio ambiente, los ecosistemas y
la biodiversidad como componentes vitales del equili-
brio planetario. Se trata de asumir prácticas sostenibles
que permitan la continuidad de la vida en armonía con el
entorno natural. Esta visión coincide con la propuesta de
Lecaros (2013), quien enfatiza que la ética ambiental debe
estar basada en una ciudadanía responsable, consciente
del daño antropogénico y de la urgencia de transformar
los hábitos de consumo y producción actuales.
El Artículo 4, “Buscar la prosperidad”, destaca el rol
de la iniciativa privada como promotora del bienestar co-
lectivo, orientando su función hacia la justicia económica
y el desarrollo sostenible. En este sentido, la prosperidad
no se reduce a la acumulación de riqueza, sino a la ge-
neración de soluciones económicas que benecien a las
comunidades humanas. La noción de empresa como motor
de justicia social reeja la necesidad de fomentar un eco-
sistema económico que responda a las necesidades del
presente sin comprometer los recursos del futuro.
Por su parte, el Artículo 5, “Respetar la personalidad
humana”, reconoce la riqueza que representa la diversidad
cultural, lingüística y artística, con especial atención a
las comunidades indígenas y sus saberes ancestrales. La
pluralidad se concibe como patrimonio colectivo y legado
histórico que debe ser protegido y transmitido. Esta pers-
pectiva se alinea con las reexiones de Maturana y Dávila
(2021), quienes sostienen que el respeto por la diversidad
constituye una forma de habitar éticamente el mundo.
El Artículo 6, “Educarse y enseñar a otros”, postula
que el conocimiento debe ser compartido como una res-
ponsabilidad colectiva. Promover el acceso a una educa-
ción de calidad, equitativa e inclusiva se convierte en un
deber con impacto social transformador. Aquellos que ac-
ceden al saber tienen el compromiso ético de multiplicar
oportunidades de aprendizaje para otros, fomentando así
la movilidad social, el pensamiento crítico y la innovación
educativa.
Finalmente, el Artículo 7, “Liderar con responsabi-
lidad”, rearma la libertad de expresión como derecho
fundamental que, a su vez, exige un uso ético y consciente
del lenguaje. Toda comunicación debe considerar su im-
pacto en la cohesión social y en el respeto a la pluralidad
de voces. Liderar implica tomar decisiones responsables,
velar por el bien común y participar activamente en la
construcción de sociedades más justas. En este marco, la
declaración propone un liderazgo ético como forma de ac-
ción que promueve cambios sostenibles y una ciudadanía
comprometida con el presente y el porvenir (JCI, 2022).
El compromiso de preservar la vida
Es fundamental reconocer que el conocimiento sobre
la Declaración Universal de los Deberes Humanos repre-
senta un instrumento esencial para la comprensión de los
compromisos éticos del ser humano en su relación con
la vida, el entorno y los otros. Esta propuesta, impulsada
por la Cámara Junior Internacional (JCI, 2022), se plantea
como una plataforma orientadora ampliamente focaliza-
da en acciones concretas que deben amalgamarse como
responsabilidades individuales y colectivas. En este marco,
el deber de preservar la vida constituye el principio axial
de dicha declaración y se presenta como un compromiso
compartido que requiere ser observado desde múltiples
dimensiones, especialmente desde el ámbito del cuida-
do familiar. Preservar la vida implica no solo proteger la
integridad física, sino también garantizar la salud mental
y emocional como componentes esenciales del bienestar
humano.
En esta línea de pensamiento, resulta necesario con-
siderar a la familia como núcleo vital de la sociedad, en
tanto que es en ella donde se gestan los primeros vínculos
de cuidado, protección y salud. Asumir la corresponsabi-
lidad en la preservación de la vida exige reconocer que
la salud individual repercute directamente en la salud
colectiva y viceversa. La comunidad, entendida como te-
jido social dinámico, se ve afectada por el bienestar de
cada uno de sus integrantes. Por ello, visualizar cada actor
como eslabón de una cadena interdependiente evidencia
la estructura sistémica de los deberes humanos. Esta in-
terconexión ética, al articular vida, planeta y humanidad,
demanda una actitud consciente y comprometida desde lo
cotidiano hasta lo global.
Muñoz (2019), al abordar la noción del cuidado de la
vida humana y su proyección hacia un cuidado más am-
plio, plantea interrogantes fundamentales: ¿El cuidar es un
compromiso exclusivo con nuestros parientes o amigos?
Desde su enfoque, se reconoce la capacidad y el deber del
ser humano de extender su responsabilidad moral hacia
el mundo natural no humano, asumiendo la necesidad de
valorar todas las formas de vida y de reexionar sobre el
impacto de las acciones humanas en el entorno.
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Esta visión ecológica y relacional del cuidado invita a
superar las limitaciones del interés personal para cultivar
una conciencia ética abierta a la alteridad y a la preserva-
ción del equilibrio planetario.
El acto de cuidar se maniesta a través de una mul-
tiplicidad de comportamientos anclados en valores como
el afecto, la empatía, la compasión y la preocupación por
el otro. No se trata únicamente de ejecutar tareas bene-
ciosas para quienes nos rodean, sino de asumir un com-
promiso emocional auténtico frente a sus necesidades.
En esta dimensión, el cuidado trasciende lo instrumental
y adquiere un valor moral, al instalarse como respuesta
sensible ante la vulnerabilidad ajena. Esta disposición
emocional refuerza la idea de un deber moral universal
que compromete al ser humano con la mejora y protec-
ción de la vida en todas sus expresiones, aún cuando los
receptores de dicho cuidado no estén en condiciones de
reciprocidad.
Desde este punto de vista, preservar la vida se pre-
senta como un deber complejo que integra dimensiones
éticas, sociales, espirituales y losócas. Este principio, de
difícil reducción a un conjunto de acciones estandarizadas,
exige ser abordado desde una mirada amplia y reexiva.
En ese sentido, uno de los primeros ámbitos desde don-
de se concreta dicho compromiso es el autocuidado. Esta
categoría fundamental implica el ejercicio de la responsa-
bilidad personal en la gestión del bienestar integral, que
abarca salud física, emocional y mental. El autocuidado se
congura así como el punto de partida para la promoción
de una ética de la vida, anclada en la conciencia de sí y
proyectada hacia la convivencia responsable con los otros
y con el planeta.
A continuación, se exponen algunas de las responsa-
bilidades clave que tiene el ser humano en relación con el
autocuidado:
1. Salud Física y Mental: Cada individuo es respon-
sable de mantener su salud física y mental a través de
hábitos saludables, como una alimentación equilibrada,
ejercicio regular y descanso adecuado. Esto incluye hacer-
se chequeos médicos regulares y prestar atención a las se-
ñales del cuerpo y su mente, atendiendo la posibilidad en
todo momento de ser un ser funcional para sí y su entorno.
2. Establecimiento de Límites: Ser responsable en el
autocuidado implica aprender a establecer límites perso-
nales y decir “no” cuando es necesario. Esto ayuda a pre-
venir el agotamiento y asegura que las necesidades perso-
nales se prioricen en una escala de bienestar individual y
para el colectivo.
3. Educación: Las personas tienen la responsabilidad
de informarse sobre su salud y la importancia del auto-
cuidado. Esto incluye educarse sobre enfermedades, pro-
mover un estilo de vida saludable y ser conscientes de los
efectos del entorno en el bienestar personal.
4. Autoconocimiento: La responsabilidad del auto-
cuidado para la preservación de la vida también implica
un proceso de autoconocimiento. Conocer las propias ne-
cesidades, debilidades y fortalezas permite a las personas
hacer elecciones más informadas sobre cómo cuidarse y
qué estrategias son más efectivas para su bienestar.
5. Responsabilidad Social: Aunque el autocuidado es,
en gran medida, una responsabilidad individual, también
hay un aspecto social. Cuidar de uno mismo de manera
adecuada puede impactar positivamente en las relaciones
familiares y comunitarias. Las personas que se cuidan ade-
cuadamente tienden a ser más capacitadas para ofrecer
apoyo a los demás.
6. Prevención de Enfermedades: Al asumir la respon-
sabilidad del autocuidado, las personas pueden ayudar a
prevenir enfermedades y condiciones de salud crónicas, lo
que alivia la carga sobre los sistemas de salud y mejora la
calidad de vida en general.
7. Manejo del Tiempo: Organizar y gestionar el tiem-
po de manera efectiva es una responsabilidad importante.
Esto signica dedicar tiempo a actividades que fomenten
el autocuidado, como el ejercicio, el descanso y el esparci-
miento, en una rutina equilibrada.
La responsabilidad de preservar la vida desde una
conciencia fundamentada en el autocuidado exige una
evaluación constante de las prácticas personales orien-
tadas al bienestar integral. Las necesidades humanas son
cambiantes y dependen de múltiples factores contextua-
les, por lo que las estrategias de autocuidado deben adap-
tarse de manera dinámica a lo largo del tiempo. Esta visión
no puede desligarse del bienestar colectivo, ya que el cui-
dado individual repercute directamente en la salud de la
comunidad. Cuando una persona se cuida a sí misma de
forma consciente, se convierte en agente activo en la crea-
ción de entornos más saludables, solidarios y resilientes,
contribuyendo así a una sociedad más justa y sostenible.
Preservar la vida es, ante todo, reconocer su valor in-
trínseco como un don irremplazable y armar la dignidad
inherente de todo ser humano. Este principio ético, trans-
versal a todas las culturas y sistemas normativos, ha sido
consagrado en numerosos tratados internacionales como
uno de los pilares fundamentales de los derechos humanos.
Proteger la vida no solo constituye un mandato moral, sino
también una obligación jurídica que fortalece la estructura
ética y legal de la sociedad. En este sentido, la preservación
de la vida involucra una serie de dimensiones complemen-
tarias que enriquecen su comprensión, abordando tanto lo
individual como lo colectivo desde enfoques éticos, espiri-
tuales, culturales, sociales y educativos.
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Ética de la vida y por la vida. La preservación de la
vida constituye el núcleo de diversas teorías éticas, entre
ellas el utilitarismo, que valora las acciones en función de
su impacto positivo sobre el bienestar general. Desde esta
perspectiva, preservar la vida signica actuar con respon-
sabilidad ante las consecuencias de nuestras decisiones,
entendiendo que todo acto humano genera efectos tan-
gibles sobre la existencia de los demás y sobre el entorno
que compartimos.
Desde la mirada espiritual. Tradiciones religiosas de
distintas culturas han promovido el respeto por la vida
como mandato central. En el cristianismo, se considera
que la vida es un don divino, y su protección es un deber
ineludible. El texto bíblico de 1 Timoteo 4:16 exhorta: “Ten
cuidado de ti mismo y de lo que enseñas a otros, y sigue r-
me en todo. Si lo haces así, te salvarás a ti mismo y salvarás
también a los que te escuchan”. Por su parte, el budismo
enfatiza la no violencia y el respeto hacia todos los seres
vivos como expresión de compasión universal, reejando
una ética espiritual basada en la interdependencia.
Conjunción de la compasión y la empatía. El deber
de preservar la vida se encuentra íntimamente ligado al
desarrollo de la empatía y la compasión, entendidas como
capacidades humanas que permiten reconocer y respon-
der al sufrimiento ajeno. Maturana (2021) sostiene que el
dolor y el sufrimiento tienen raíces culturales, marcadas
por la forma en que los estándares sociales inuyen en
la manera de convivir con el otro. Desde esta visión, el
compromiso con la vida ajena exige descentrarse del yo y
adoptar una ética del cuidado que reconozca la dignidad
del otro como extensión de la propia humanidad.
Perspectiva de los derechos humanos y justicia
social. Preservar la vida no puede desligarse del acceso
equitativo a condiciones de existencia dignas. La lucha por
los derechos humanos implica garantizar no solo la inte-
gridad física, sino también las condiciones estructurales
que permitan vivir con dignidad. Pobreza, violencia, dis-
criminación y exclusión son factores que amenazan la vida
diariamente. Por ello, el deber de preservarla requiere de
acciones sociales y políticas que enfrenten estas proble-
máticas desde un enfoque de justicia y equidad.
Responsabilidad individual. La preservación de la
vida implica una actitud activa y consciente en lo físico y
mental. Esto incluye hábitos saludables, promoción de la
salud pública, cuidado del entorno, y apoyo a personas en
condiciones vulnerables. Esta responsabilidad individual
se proyecta hacia la colectividad mediante el ejemplo y la
promoción de iniciativas que deendan la vida y el medio
que la sostiene. En este sentido, actuar con responsabili-
dad personal es una expresión directa del deber ético y
ciudadano hacia el bien común.
Educación y concienciación para la sostenibilidad.
La educación sobre el valor de la vida y la interconexión
de todas sus formas es esencial para construir sociedades
más conscientes. La formación de valores desde edades
tempranas, centrada en el respeto, la empatía y la corres-
ponsabilidad, permite establecer las bases para una cul-
tura de paz. Asimismo, entender que el cuidado del medio
ambiente es parte del deber de preservar la vida impulsa
el compromiso con la sostenibilidad. Todas las formas de
vida están conectadas, y proteger el planeta es, por ende,
protegernos a nosotros mismos y a las generaciones futu-
ras.
Metodología
La presente investigación se inscribe en un enfoque
cualitativo de carácter descriptivo, cuyo propósito es
analizar críticamente los fundamentos éticos, losócos
y sociales de la Declaración Universal de los Deberes Hu-
manos, con énfasis en el deber de preservar la vida. Según
Flick (2015), la investigación cualitativa permite interpretar
fenómenos complejos desde una perspectiva comprensi-
va, lo que la hace adecuada para explorar constructos nor-
mativos y culturales en el contexto de los derechos y debe-
res humanos universales. En este sentido, no se persigue
la cuanticación de variables, sino el análisis profundo de
discursos, principios, categorías teóricas y documentos
fundacionales vinculados con la ética del cuidado, el lide-
razgo social y la sostenibilidad.
El método seleccionado fue la revisión documental
sistemática, entendida como un proceso riguroso de bús-
queda, clasicación, selección y análisis crítico de fuentes
bibliográcas. De acuerdo con Okoli y Schabram (2010),
este método permite construir marcos conceptuales sóli-
dos mediante la síntesis de conocimientos previos orga-
nizados en función de objetivos analíticos claros. Para el
desarrollo de este estudio, se revisaron documentos insti-
tucionales, declaraciones internacionales y literatura aca-
démica de corte ético, losóco y educativo, con énfasis
en autores como Davis (2020), Muñoz (2019), Lecaros (2013),
Maturana y Dávila (2021), así como informes de organis-
mos multilaterales como la JCI (2022), la ONU (1948, 2015)
y otros referentes clave en derechos humanos y desarrollo
sostenible.
La recolección de información se llevó a cabo me-
diante el uso de chas de análisis documental, así como
la elaboración de una matriz categorial que permitió
organizar los datos en torno a tres ejes centrales: deber
ético, corresponsabilidad ciudadana y sostenibilidad de la
vida. Siguiendo a Hernández-Sampieri y Mendoza (2018),
este procedimiento facilitó la codicación temática de los
contenidos, identicando patrones comunes, tensiones
conceptuales y propuestas emergentes. Las categorías
fueron construidas inductivamente a partir del análisis de
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los textos seleccionados, permitiendo una lectura crítica
de los discursos institucionales y académicos en torno al
deber de preservar la vida.
El análisis de contenido temático fue la técnica em-
pleada para la interpretación del material documental.
Según Krippendorff (2019), este tipo de análisis permite
identicar signicados recurrentes, estructuras discursi-
vas y relaciones conceptuales a partir de un corpus textual
delimitado. Para garantizar la validez interpretativa, se
aplicó triangulación teórica cruzando los hallazgos con re-
ferentes normativos y teóricos internacionales, entre ellos
la Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU,
1948), la Declaración de los Deberes Humanos (JCI, 2022) y
la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Este enfoque metodológico permitió construir un marco
de comprensión coherente sobre el sentido ético, social y
espiritual del compromiso de preservar la vida en el con-
texto de los deberes humanos universales.
Conclusión
Preservar la vida como deber constituye un princi-
pio multifacético que, abordado desde una revisión do-
cumental cualitativa, revela su centralidad en discursos
éticos, sociales, espirituales y políticos contemporáneos.
El análisis de fuentes normativas, académicas y losócas
permitió comprender que este deber no solo responde a
una exigencia moral individual, sino que representa una
construcción colectiva indispensable para la sostenibili-
dad de la vida en el planeta. Su abordaje desde documen-
tos fundacionales como la Declaración Universal de los
Derechos Humanos y la Declaración Universal de los De-
beres Humanos (JCI, 2022), así como desde autores como
Muñoz (2019), Davis (2020) y Maturana (2021), conrmó que
preservar la vida se inscribe en una ética del cuidado que
trasciende lo biológico para abrazar lo social, lo espiritual
y lo ambiental.
Desde este marco analítico, se hace evidente la nece-
sidad de promover procesos formativos que estimulen la
conciencia crítica en torno al deber de preservar la vida.
Las pequeñas acciones educativas y comunitarias orien-
tadas a generar empatía, responsabilidad y compromiso
con los demás, se conguran como puntos de partida para
transformaciones sociales más amplias. Este deber no solo
implica el respeto por la integridad física de las personas,
sino también la garantía de condiciones que favorezcan la
justicia social, la equidad, el acceso a derechos y la armo-
nía con el medio ambiente.
El tratamiento metodológico permitió identicar
patrones discursivos y teóricos que posicionan la pre-
servación de la vida como fundamento de la convivencia
humana y eje articulador entre deberes individuales y de-
rechos colectivos. Este hallazgo conrma que la vida no
puede asumirse como una realidad aislada ni garantizada
por sí sola; requiere, por el contrario, un entramado ético y
normativo sostenido por la conciencia de corresponsabili-
dad global. Preservar la vida implica comprender su valor
intrínseco y actuar en función de ese entendimiento, ge-
nerando una cultura del cuidado que impregne todos los
niveles de la acción humana.
Finalmente, la revisión documental evidencia que el
camino hacia la aceptación responsable de los deberes
humanos es, hoy más que nunca, una vía posible para re-
cuperar el sentido de humanidad compartida. La respon-
sabilidad de preservar la vida exige un liderazgo transfor-
mador, centrado en el desarrollo de la conciencia ética y
en el compromiso activo con el entorno. Este deber debe
ser reconocido como una expresión del vínculo profundo
entre el ser humano, la sociedad y el planeta. Solo así será
posible garantizar una continuidad vital justa, organizada
y culturalmente sustentable.
Referencias Bibliográcas
Cámara Junior Internacional. (2022). Declaración Universal
de los Deberes Humanos. JCI. https://jci.cc
Davis, A. J. (2020). El cuidar y la ética del cuidar en el siglo
XXI: qué sabemos y qué debemos cuestionar. Consejo
de Enfermería de las Islas Baleares. https://pbcoib.
blob.core.windows.net/coib-publish/invar/6b0331eb-
a87d-4fa3-acc7-be341a1e709c
Flick, U. (2015). Introducción a la investigación cualitativa
(5.ª ed.). Morata.
Hernández-Sampieri, R., & Mendoza, C. (2018). Metodología
de la investigación: Las rutas cuantitativa, cualitativa
y mixta (3.ª ed.). McGraw-Hill Education.
Krippendorff, K. (2019). Content analysis: An introduction
to its methodology (3rd ed.). SAGE.
Lecaros Urzúa, J. A. (2013). La ética medioambiental: Prin-
cipios y valores para una ciudadanía responsable en
la sociedad global. Acta Bioethica, 19(2), 251–258. ht-
tps://doi.org/10.4067/S1726-569X2013000200002
Maturana, H., & Dávila, X. (2021). Habitar humano. Editorial
Paidós.
Muñoz, L. A. (2019). Del cuidado de la vida humana, al cui-
dado amplio de la vida. Universidad de Antioquia.
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
Okoli, C., & Schabram, K. (2010). A guide to conducting
a systematic literature review of information sys-
tems research. SSRN Electronic Journal. https://doi.
org/10.2139/ssrn.1954824
Organización de las Naciones Unidas. (1948). Declaración
Universal de los Derechos Humanos. https://www.
un.org/es/documents/udhr/UDHR_booklet_SP_web.
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Organización de las Naciones Unidas. (2015). Agenda 2030
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sustainabledevelopment/es/agenda-2030/
Organización de las Naciones Unidas. (2021). Informe sobre
los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2021. https://
unstats.un.org/sdgs/report/2021/
Recibido: 26-06-2025. Aceptado: 30-08-2025 14
Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
Innovación y Gerencia. Revista cientíca arbitrada
Vol XI. Edición Especial Nº1. Agosto 2025, pp. 15 - 19
UJGH ISSN: 3005-5172
Depósito legal: ZU2023000012
Servir Educando: El Rol Social del Docente en la
Transformación Universitaria
Juan Andrés Rincón
Postdoctorado en Gerencia de las Organizaciones y Postdoctorado en Cien-
cias Humanas. Doctor en Ciencias Gerenciales. Magíster en Ciencias de la
Comunicación. Especialista en Actualización y Perfeccionamiento Docente.
Licenciado en Comunicación Social. Vicerrector Académico de la Universi-
dad Dr. José Gregorio Hernández. Coordinador Académico de la Facultad de
Ingeniería de LUZ.
Correo Electrónico: juan.rincon@ujgh.edu.ve
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9240-5122
RESUMEN: Esta investigación documental tiene como propósito analizar y debatir
el papel de servicio social del docente universitario que actúa como un verdadero
agente transformador institucional ético y humano dentro del complicado escena-
rio educativo superior que vivimos hoy. Para ello se revisaron documentos y teorías
tanto clásicas como actuales desde un análisis interpretativo que abarca autores
como Emmanuel Lévinas, Paulo Freire, Edgar Morin, Catherine Walsh, Henry Giroux y
Boaventura de Sousa Santos. Se destacan las categorías de servicio, educación, rol
docente y transformación, miradas desde un punto interpretativo y por medio de
ellas se examina el impacto de la labor docente en el fomento de una ciudadanía
crítica la percepción de la justicia y la reconstrucción social. Dentro del marco del
segundo gran deber humano universal que es servir a la humanidad se plantea que
la docencia en la universidad, más que transmisión de saberes es una praxis política
cultural y ética profundamente comprometida con la dignidad y con lo público, es
decir, es el servicio en su más pura esencia. En resumen, para transformar el mundo,
las universidades deben repensar este rol desde una ética del servicio y sostenerlo
con políticas institucionales que vayan en esa línea, o sea servir educando.
PALABRAS CLAVE: Servicio, Docencia, Humanismo, Deber, Universidad.
Introducción
Hoy la educación superior vive cambios muy profundos em-
pujados por la globalización el vértigo tecnológico lo que pide el
mercado laboral y también por los reclamos sociales que piden más
equidad y pertinencia en la formación de los profesionales. Todo
esto ha hecho necesario repensar el lugar que tiene la universidad
en nuestra sociedad actual y junto con eso el papel clave del docen-
te en los procesos de cambio.
Los estudios recientes insisten mucho en la urgencia de trans-
formar lo que hace la universidad y superar esa mirada tecnocrática
del conocimiento para comprometerse de verdad con la ética y lo
social formando ciudadanos críticos solidarios y responsables. Así
Boaventura de Sousa Santos en el año 2006 señala que urge cons-
truir una universidad emancipadora donde el conocimiento acadé-
mico dialogue con los saberes populares y se oriente a una justicia
cognitiva.
SERVING BY EDUCATING: THE SOCIAL ROLE OF THE TEACHER IN
UNIVERSITY TRANSFORMATION
ABSTRACT: This documentary research aims to analyze and discuss the social service role of
the university teacher, who acts as a true institutional, ethical, and human transformative
agent within the complex landscape of higher education we face today. To achieve this,
both classic and contemporary documents and theories were reviewed from an interpreti-
ve perspective, drawing on authors such as Emmanuel Lévinas, Paulo Freire, Edgar Morin,
Catherine Walsh, Henry Giroux, and Boaventura de Sousa Santos. The categories of service,
education, teaching role, and transformation stand out, examined through an interpretive
lens to explore the impact of teaching work on fostering critical citizenship, perceptions
of justice, and social reconstruction. Within the framework of the second great universal
human duty—serving humanity—it is argued that university teaching, more than the mere
transmission of knowledge, is a political, cultural, and ethical praxis deeply committed to
dignity and the public sphere, in other words, service in its purest essence. In short, to
transform the world, universities must rethink this role from an ethic of service and su-
pport it through institutional policies aligned in that direction, that is, serving by educating.
KEYWORDS: Service, Teaching, Humanism, Duty, University.
SERVIR EDUCANDO: O PAPEL SOCIAL DO PROFESSOR NA
TRANSFORMAÇÃO UNIVERSITÁRIA
RESUMO: Esta pesquisa documental tem como objetivo analisar e discutir o papel do
serviço social do professor universitário, que atua como um verdadeiro agente transfor-
mador institucional, ético e humano dentro do complexo cenário do ensino superior que
enfrentamos atualmente. Para isso, foram revisados documentos e teorias clássicas e con-
temporâneas sob uma perspectiva interpretativa, com base em autores como Emmanuel
Lévinas, Paulo Freire, Edgar Morin, Catherine Walsh, Henry Giroux e Boaventura de Sousa
Santos. Destacam-se as categorias de serviço, educação, papel docente e transformação,
examinadas sob uma lente interpretativa para explorar o impacto do trabalho docente na
promoção da cidadania crítica, percepções de justiça e reconstrução social. Dentro da es-
trutura do segundo grande dever humano universal—servir à humanidade—argumenta-se
que o ensino universitário, mais do que mera transmissão de conhecimento, é uma práxis
política, cultural e ética profundamente comprometida com a dignidade e a esfera pública,
ou seja, serviço em sua essência mais pura. Em resumo, para transformar o mundo, as uni-
versidades devem repensar esse papel a partir de uma ética do serviço e apoiá-lo por meio
de políticas institucionais alinhadas nessa direção, ou seja, servir educando.
PALAVRAS-CHAVE: Serviço, Ensino, Humanismo, Dever, Universidade.
SERVIR EN ÉDUQUANT : LE RÔLE SOCIAL DE L’ENSEIGNANT DANS LA
TRANSFORMATION UNIVERSITAIRE
RÉSUMÉ: Cette recherche documentaire vise à analyser et discuter le rôle de service social
de l’enseignant universitaire, agissant comme un véritable agent de transformation institu-
tionnelle, éthique et humaine dans le paysage complexe de l’enseignement supérieur con-
temporain. Pour ce faire, des documents et théories classiques et contemporains ont été
examinés sous une perspective interprétative, en s’appuyant sur des auteurs tels qu’Em-
manuel Lévinas, Paulo Freire, Edgar Morin, Catherine Walsh, Henry Giroux et Boaventura de
Sousa Santos. Les catégories de service, éducation, rôle de l’enseignant et transformation
sont mises en avant, explorées à travers une lentille interprétative an d’analyser l’impact
de l’enseignement sur la promotion de la citoyenneté critique, les perceptions de justice et
la reconstruction sociale. Dans le cadre du deuxième grand devoir universel de l’humani-
té—servir l’humanité—il est soutenu que l’enseignement universitaire, bien plus que la sim-
ple transmission de savoirs, est une praxis politique, culturelle et éthique profondément
engagée envers la dignité et la sphère publique, autrement dit, le service dans son essence
la plus pure. En somme, pour transformer le monde, les universités doivent repenser ce rôle
à partir d’une éthique du service et le soutenir par des politiques institutionnelles alignées
dans ce sens : servir en éduquant.
MOTS-CLÉS: Service, Enseignement, Humanisme, Devoir, Université.
Recibido: 28-08-2024. Aceptado: 15-09-2024 15
Desde América Latina hay experiencias como la Uni-
versidad de la Tierra en México la Universidad Intercultural
de los Pueblos del Sur en Venezuela o los programas de
pedagogía crítica en universidades de Colombia y Argenti-
na que muestran cómo el rol docente puede resignicar-
se en clave de transformación participación comunitaria
y descolonización del saber. Estas iniciativas rescatan la
idea de una universidad situada contextualizada y profun-
damente ética.
A nivel mundial el informe de la UNESCO de 2021 lla-
mado Reimaginar juntos nuestros futuros y también los
lineamientos del Espacio Europeo de Educación Superior
apuntan en la misma dirección destacando la importan-
cia de que existan docentes capaces de unir pensamiento
crítico innovación pedagógica y compromiso social en su
día a día.
En este sentido el docente universitario ya no puede
verse solo como un transmisor de contenidos más bien se
proyecta como alguien que construye comunidad facilita
el diálogo intercultural y promueve una educación integral.
Aquí la noción de servir educando recupera toda su fuer-
za simbólica y ética pues presenta la docencia como una
vocación al servicio del otro del saber y del bien común.
Estudios como los de Tenti (2005), Walsh (2009) y Frei-
re (1997) subrayan que en Latinoamérica el docente debe
asumir su rol con una conciencia crítica sensibilidad polí-
tica y apertura para escuchar de verdad así podrá acom-
pañar procesos auténticos de transformación humana y
universitaria.
Fundamentación Teórica
Este marco teórico recoge los conceptos que sus-
tentan el análisis del rol social del docente universitario
dentro de los procesos de transformación tanto institucio-
nal como humana. Está organizado en cuatro ejes que son
servicio educación rol social y transformación y cada uno
se articula desde miradas clásicas y actuales que ayudan a
entender su complejidad y cómo se conectan entre sí.
1. Servicio: El servicio entendido como categoría éti-
ca y pedagógica siempre se ha asociado a la vocación al
altruismo y a esa entrega hacia los demás. Desde la loso-
fía Lévinas (1987) lo interpreta como una responsabilidad
hacia el otro que está antes incluso de cualquier acción
racional. Servir entonces es responder a esa llamada del
otro reconociéndolo como un sujeto que merece cuidado
y atención. En lo educativo esto se traduce en una praxis
docente que no busca imponer sino acompañar respetar
y liberar. Freire (1997) refuerza esta idea diciendo que el
educador debe tener una disposición al diálogo y al amor
siendo un servidor del proceso de liberación del estudian-
te. Así el servicio en la docencia no es paternalismo es una
entrega respetuosa crítica y transformadora. Se convierte
en un acto político ético y social.
2. Educación: Aquí la educación se entiende como
una praxis ontológica ética y cultural. Desde los clásicos
Platón (citado en Chacón Ángel & Covarrubias Villa, 2012)
ya decía que educar era guiar el alma hacia la verdad. Más
adelante Dewey (1997) la denió como una reconstrucción
continua de la experiencia donde el aprendizaje surge del
encuentro crítico con el entorno. Por su parte Morin (2001)
desde su paradigma de la complejidad resalta que educar
es aprender a vivir a entender a convivir y a ser. Propone
una educación que abrace la incertidumbre la solidaridad
la ética y la conciencia planetaria.
Esta visión la retoma Nussbaum (2010) que deende
una educación para la ciudadanía global que desarro-
lle capacidades humanas como la empatía la crítica y la
imaginación moral. En América Latina Freire (1997) plantea
una educación liberadora basada en el diálogo la concien-
cia crítica y la acción transformadora. Dice que debe ser
problematizadora no bancaria humanizadora no domes-
ticadora. En esa misma línea la autora Walsh (2009) arti-
cula la educación con la decolonialidad proponiendo una
pedagogía insurgente que recupere la voz de los sujetos
silenciados.
3. Rol social del docente: El docente no es solo un
transmisor de saberes es también un agente cultural un
mediador simbólico un constructor de sentido. Giroux
(1992) lo llama un intelectual transformativo comprometi-
do con la justicia la democracia y la equidad. Por su parte
Meirieu (1998) comparte esa mirada diciendo que enseñar
es un acto de resistencia contra la trivialización del saber
y la mercantilización de la educación. Más adelante Nosei
(2004) apunta que el docente es como un narrador anti-
guo que da sentido recupera la memoria y permite al otro
construirse como sujeto. Su tarea no es solo técnica sino
simbólica y ética debe ser coherente entre lo que dice y lo
que hace integrando deseo pasión reexión y ética.
4. Transformación humana y universitaria: Transfor-
mar no es simplemente modernizar es recongurar sen-
tidos prácticas estructuras y vínculos. Es un proceso que
necesita conciencia voluntad y acción colectiva. Desde
la pedagogía crítica transformar la universidad signica
abrirla al diálogo de saberes al compromiso social y a pro-
ducir un conocimiento situado. Autores como Zuleta (1985),
Fals Borda (1986) y Santos (2006) insisten en que se necesi-
ta una universidad comprometida con la realidad capaz de
cuestionar el poder democratizar el saber y actuar como
sujeto colectivo. Aquí el docente es clave porque repre-
senta el puente entre la institución y la comunidad entre
el saber y la vida entre el aula y la historia.
Recibido: 28-08-2024. Aceptado: 15-09-2024 16
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Paradigma y Tipo de Investigación
Esta investigación se ubica dentro del paradigma
cualitativo con un enfoque interpretativo que entiende el
conocimiento como algo que se construye en un contexto
de manera situada y mediada simbólicamente. Este para-
digma parte de la idea de que la realidad social es comple-
ja subjetiva y surge de las interacciones humanas tal como
señalan Denzin y Lincoln (2005). Desde aquí el investigador
no se comporta como un simple observador neutral más
bien es un intérprete que mediante un proceso de com-
prensión crítica dialoga con textos discursos y realidades
que componen su objeto de estudio. Según Lincoln y Guba
(1985) la investigación cualitativa se orienta a lograr credi-
bilidad transferibilidad dependencia y conrmabilidad del
conocimiento que se genera siempre reconociendo el peso
del contexto y de la subjetividad.
El tipo de investigación elegido es documental por-
que el análisis se centra en revisar seleccionar sistemati-
zar e interpretar fuentes bibliográcas y académicas que
tratan sobre servicio educación rol docente y transforma-
ción universitaria. Este tipo de estudio permite construir
una mirada comprensiva y crítica sobre el tema integrando
diversas perspectivas teóricas y prácticas.
Hernández y otros (2014) destacan que los estudios
documentales ayudan a tener una visión profunda del fe-
nómeno analizado sobre todo cuando son fenómenos tan
complejos y con tantas dimensiones como la educación y
el rol del docente. En este caso se asume un enfoque in-
terpretativo que no se queda solo en describir contenidos
sino que busca un análisis argumentativo que aporte a la
reexión académica y a proponer ideas que transformen.
La metodología usada se basa en revisar textos clási-
cos y actuales informes institucionales artículos cientícos
experiencias pedagógicas y teorías educativas críticas a
partir de los cuales se construye un discurso fundamenta-
do que sostiene el análisis del rol social del docente uni-
versitario en el marco de los procesos de transformación
institucional.
Análisis e Interpretación Documental
De la revisión documental se extraen varios ele-
mentos que coinciden y convergen alrededor del docente
universitario como ese eje que articula la transformación
institucional cultural y social. El análisis permite ver que el
rol del educador no puede quedarse en la función técnica
de transmitir contenidos más bien tiene que recongurar-
se como una praxis ética política y creativa.
- El servicio como acción ética y política: El servicio
docente se conrma como una acción comprometida con
el otro. Tanto Lévinas (1987) como Freire (1997) coinciden en
que educar es un acto de responsabilidad hacia el prójimo.
Servir educando es ponerse al servicio del crecimiento del
otro acompañar su proceso formativo no solo en lo cogni-
tivo sino también en lo humano. Esto se hizo evidente en
experiencias universitarias recientes donde docentes lide-
raron proyectos de vinculación comunitaria y aprendizaje
servicio que unieron el conocimiento académico con un
impacto real en lo social.
- La educación como bien común: Entender la edu-
cación como una praxis transformadora resalta la nece-
sidad de recuperar su carácter público y emancipador. El
conocimiento que nace en las universidades debe estar al
servicio de la justicia social la equidad y el bien común tal
como lo plantean Santos (2006) y Walsh (2009). Esta visión
la han asumido instituciones que sin renunciar a la calidad
académica colocan en sus programas temas como ciuda-
danía crítica sostenibilidad y derechos humanos.
- Prácticas pedagógicas críticas: También se observa
que las prácticas pedagógicas tienen que superar el mode-
lo instructivo tradicional y avanzar hacia modelos críticos
participativos y basados en el diálogo. La revisión muestra
cómo algunos docentes ya usan metodologías activas que
fomentan la reexión el trabajo colaborativo y el compro-
miso social del estudiante en línea con lo que proponen
Meirieu (1998) y Giroux (1992).
- Construcción de comunidad académica: Un hallazgo
importante es el papel del docente en la construcción de
comunidad académica. Nosei (2004) destaca esa función
simbólica del educador como narrador de sentidos. Esto
se reeja en iniciativas que crean espacios para co-cons-
truir saberes como círculos de lectura o foros de debate
que fortalecen los lazos institucionales y alimentan un
pensamiento crítico colectivo.
- Institucionalidad y cultura del servicio: Finalmen-
te se nota que la transformación universitaria no puede
darse si no existe una institucionalidad que reconozca y
respalde el trabajo del docente como actor estratégico
del cambio. Las experiencias más sólidas surgen en uni-
versidades con políticas claras para la formación docente
la evaluación ética del desempeño y el impulso a la in-
novación pedagógica. Esto conrma que servir educando
no es algo individual ni aislado es más bien parte de una
cultura institucional comprometida con las personas y con
su entorno.
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
Conclusiones
Todo este trabajo documental ayudó a comprender la
enorme complejidad del rol social del docente universita-
rio como un actor clave dentro de los procesos de transfor-
mación institucional y humana. La idea de servir educando
aparece con fuerza como una categoría ética que cues-
tiona las prácticas docentes tradicionales y propone una
reconguración profunda de la labor educativa. El docente
no puede limitarse a transmitir contenidos debe asumirse
como un sujeto político ético y transformador. Su tarea es
formar ciudadanos críticos solidarios y comprometidos
con la realidad y eso exige una pedagogía construida sobre
el diálogo la creatividad y la responsabilidad social.
La revisión teórica demuestra que no se puede se-
parar la transformación universitaria de la transformación
humana. Hace falta una visión integral de la educación
centrada en valores en la equidad y en la justicia cogniti-
va. Las prácticas docentes tienen que alinearse con estos
principios si realmente quieren consolidar una cultura
académica que sea humanizadora. También se concluye
que construir una institucionalidad ética y transformadora
resulta esencial para que el rol docente despliegue toda
su potencia formativa. Esto requiere políticas que acom-
pañen el desarrollo profesional fomenten la innovación
pedagógica y reconozcan el valor del servicio educativo en
su dimensión más amplia y comprometida.
En el fondo servir educando es una propuesta que
llama a vivir una praxis académica integral donde el co-
nocimiento el compromiso social y la ética se entrelazan
para construir una universidad que sea más justa inclusiva
y transformadora puesta al servicio del bien común.
Propuesta Conceptual Estratégica para la Trans-
formación del Rol Docente
El deber de servir desde la mirada docente: Plan para el
fortalecimiento del rol social del educador en la comunidad
Esta propuesta se construye a partir de reconocer
el deber de servir como una responsabilidad que brota
naturalmente de la mirada docente cuando se entiende
la educación no solo como un proceso de transmisión de
saberes sino como un compromiso ético que debe exten-
derse hacia la comunidad. En este sentido se plantea que
la universidad debe sostener su acción sobre un sólido
ethos del deber ser que oriente la labor educativa hacia la
dignidad humana la justicia social y la consolidación de la
paz entendiendo que todo conocimiento pierde valor si no
se traduce en bienestar colectivo.
En primer término, este plan propone consolidar una
formación ética docente que sea constante y profunda-
mente situada que no se limite a talleres aislados, sino
que se congure como programas institucionales perma-
nentes que aborden derechos humanos justicia epistémi-
ca pedagogías críticas pensamiento complejo y el cultivo
de una cultura de paz. Todo esto en espacios dialógicos
que permitan al docente repensar su práctica y fortalecer
su rol como agente activo en los procesos comunitarios
más allá del aula.
De igual manera se plantea rediseñar el currículo
universitario para orientarlo de manera transversal hacia
los deberes humanos incorporando asignaturas proyectos
o ejes temáticos que trabajen el respeto la solidaridad la
equidad la sostenibilidad y el cuidado tanto del otro como
del entorno natural. Así se asegura que cada actividad aca-
démica prepare a los futuros profesionales para participar
de forma consciente en la vida social con un claro sentido
de servicio.
Dentro de este plan se contempla también estable-
cer políticas institucionales humanistas que reconozcan
acompañen y evalúen la labor del docente dándole un
peso especial a su compromiso social a su capacidad de
innovar éticamente y al impacto humanizador que genera
su desempeño no solo en el aula sino en su vinculación
directa con la comunidad. Esto supone valorar de forma
explícita esas iniciativas que llevan el conocimiento uni-
versitario a espacios donde puede transformar vidas.
Por otra parte, resulta indispensable promover una
cultura universitaria basada en el servicio como valor
esencial que se viva día a día a través de jornadas de re-
exión espacios de diálogo redes colaborativas y encuen-
tros donde docentes estudiantes y actores comunitarios
puedan compartir necesidades inquietudes y proyectos
que benecien al entorno. Así se crea un tejido institucio-
nal que fomenta el intercambio respetuoso y la construc-
ción colectiva de soluciones a problemas reales.
Finalmente, este plan pone un acento especial en la
vinculación con la comunidad desde los deberes humanos
para impulsar proyectos de extensión y responsabilidad
social universitaria que estén alineados con la equidad la
salud la alfabetización el desarrollo sostenible y una mejor
convivencia ciudadana. Aquí el docente se convierte en un
mediador que conecta el saber académico con las deman-
das y aspiraciones de grupos que muchas veces quedan
fuera de los circuitos tradicionales del conocimiento. Esto
hace posible que su rol trascienda el espacio del aula para
abrazar con más fuerza su misión de servicio.
De esta forma el plan denominado el deber de ser-
vir desde la mirada docente se congura como una ruta
integral que articula la formación el currículo las políticas
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
institucionales la cultura académica y la proyección social
para fortalecer la dimensión comunitaria de la docencia
universitaria. Todo bajo un mismo horizonte ético que
coloca al ser humano y a la comunidad en el centro rear-
mando así que educar es en esencia un acto de servir.
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
Innovación y Gerencia. Revista cientíca arbitrada
Vol XI. Edición Especial Nº1. Agosto 2025, pp. 20 - 28
UJGH ISSN: 3005-5172
Depósito legal: ZU2023000012
SOSTENER EL FUTURO: ÉTICA Y RESPONSABILIDAD
EN LA GESTIÓN GLOBAL
Jesús Alfonso Arocha Rangel
UJGH, Florida Global University, UBA, URBE Venezuela.
Correo Electrónico: jesus.arocha@ujgh.edu.ve
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3018-7796
RESUMEN: Este trabajo tuvo como propósito explorar el deber universal de sostener
el futuro desde la perspectiva de la ética global y la sostenibilidad integral, con én-
fasis en la prosperidad intergeneracional. Se sustenta bajo los postulados de Luna
(2025), Núñez y Espinosa (2024), Rodríguez y Castro (2024), Fuentes (2024), entre otros.
Asumiéndose metodológicamente la revisión documental bibliográca bajo el para-
digma cualitativo, con técnica de recolección de datos situada en la observación y
análisis de los documentos explorados. Los principales hallazgos destacan que la
ética global proporciona un marco normativo indispensable para guiar decisiones
en contextos complejos, la sostenibilidad integral fomenta la equidad entre dimen-
siones sociales, económicas y ambientales, y la prosperidad intergeneracional ase-
gura que las acciones presentes benecien a generaciones futuras. Se concluye que
sostener el futuro requiere un compromiso colectivo fundamentado en principios
éticos y responsables que trasciendan fronteras y disciplinas. El estudio propone
recomendaciones dirigidas a líderes, académicos y organizaciones para implementar
modelos adaptativos, innovadores y éticos que contribuyan al progreso sostenible.
Este enfoque posiciona el artículo como una contribución relevante para la acade-
mia y la práctica global en la búsqueda de un equilibrio entre desarrollo humano,
justicia social y sostenibilidad.
PALABRAS CLAVE: Sostener el futuro, Ética, Gestión global.
Introducción
Reexionar sobre la gestión global, pareciera ser, en tiempos
de crisis, una demanda impostergable con retos signicativos que
requieren atención inmediata. Por esta razón, los principios éticos
universales se aanzan como base esencial para decisiones respon-
sables, sustentadas en valores compartidos y prácticas sostenibles.
Su incorporación asegura el respeto hacia las generaciones futuras,
constituyendo un cimiento sólido para preservar los recursos na-
turales. En este sentido, la gobernanza ética fortalece la conanza
internacional al propiciar sistemas centrados en el bienestar colec-
tivo.
Siguiendo esta misma línea, la sostenibilidad integral emer-
ge como dirección indispensable, en la cual los principios éticos
desempeñan papel decisivo al presentar políticas que favorecen
desarrollo humano de forma armoniosa. El diseño de estrategias
sostenibles debe equilibrar necesidades inmediatas con la preser-
vación de recursos esenciales para garantizar disponibilidad futura.
Las acciones responsables permiten construir modelos económicos
sólidos, priorizando el planeta mediante equilibrio ecaz entre cre-
cimiento, conservación.
SUSTAINING THE FUTURE: ETHICS AND RESPONSIBILITY IN
GLOBAL MANAGEMENT
ABSTRACT: This work aimed to explore the universal duty to sustain the future from the
perspective of global ethics and integral sustainability, with an emphasis on intergenera-
tional prosperity. It is based on the postulates of Luna (2025), Núñez and Espinosa (2024),
Rodríguez and Castro (2024), Fuentes (2024), among others. Methodologically, the bibliogra-
phic documentary review is assumed under the qualitative paradigm, with a data collection
technique based on the observation and analysis of the explored documents. The main
ndings highlight that global ethics provides an indispensable normative framework to
guide decisions in complex contexts, integral sustainability fosters equity between social,
economic and environmental dimensions, and intergenerational prosperity ensures that
present actions benet future generations. It is concluded that sustaining the future re-
quires a collective commitment based on ethical and responsible principles that transcend
borders and disciplines. The study proposes recommendations for leaders, academics and
organizations to implement adaptive, innovative and ethical models that contribute to sus-
tainable progress. This approach positions the article as a relevant contribution to global
academia and practice in the search for a balance between human development, social
justice, and sustainability.
KEYWORDS: Sustaining the Future, Ethics, Global Management
SUSTENTANDO O FUTURO: ÉTICA E RESPONSABILIDADE NA GESTÃO GLOBAL
RESUMO: Este trabalho teve como objetivo explorar o dever universal de sustentar o futuro
sob a perspectiva da ética global e da sustentabilidade integral, com ênfase na prosperi-
dade intergeracional. Baseia-se nos postulados de Luna (2025), Núñez e Espinosa (2024),
Rodríguez e Castro (2024), Fuentes (2024), entre outros. Metodologicamente, assume-se a
revisão bibliográca documental sob o paradigma qualitativo, com técnica de coleta de
dados baseada na observação e análise dos documentos explorados. Os principais acha-
dos destacam que a ética global fornece um marco normativo indispensável para orientar
decisões em contextos complexos, a sustentabilidade integral promove a equidade entre
as dimensões social, econômica e ambiental, e a prosperidade intergeracional assegura
que as ações presentes beneciem as gerações futuras. Conclui-se que sustentar o futuro
requer um compromisso coletivo baseado em princípios éticos e responsáveis que trans-
cendem fronteiras e disciplinas. O estudo propõe recomendações para líderes, acadêmicos
e organizações implementarem modelos adaptativos, inovadores e éticos que contribuam
para o progresso sustentável. Essa abordagem posiciona o artigo como uma contribuição
relevante para a academia e prática global na busca de um equilíbrio entre desenvolvimen-
to humano, justiça social e sustentabilidade.
PALAVRAS-CHAVE: Sustentando o Futuro, Ética, Gestão Global.
SOUTENIR L’AVENIR : ÉTHIQUE ET RESPONSABILITÉ DANS
LA GESTION MONDIALE
RÉSUMÉ: Ce travail vise à explorer le devoir universel de soutenir l’avenir à partir de la
perspective de l’éthique mondiale et de la durabilité intégrale, avec un accent particulier
sur la prospérité intergénérationnelle. Il s’appuie sur les postulats de Luna (2025), Núñez et
Espinosa (2024), Rodríguez et Castro (2024), Fuentes (2024), entre autres. Méthodologique-
ment, une revue documentaire bibliographique est adoptée selon le paradigme qualitatif,
avec une technique de collecte de données fondée sur l’observation et l’analyse des docu-
ments explorés. Les principaux résultats soulignent que l’éthique mondiale fournit un ca-
dre normatif indispensable pour orienter les décisions dans des contextes complexes, que
la durabilité intégrale favorise l’équité entre les dimensions sociale, économique et envi-
ronnementale, et que la prospérité intergénérationnelle garantit que les actions présentes
bénécient aux générations futures. Il est conclu que soutenir l’avenir exige un engagement
collectif fondé sur des principes éthiques et responsables qui transcendent les frontières
et les disciplines. L’étude propose des recommandations aux dirigeants, universitaires et
organisations pour mettre en œuvre des modèles adaptatifs, innovants et éthiques qui
contribuent au progrès durable. Cette approche positionne l’article comme une contribu-
tion pertinente à la recherche académique et à la pratique mondiale dans la quête d’un
équilibre entre développement humain, justice sociale et durabilité.
MOTS-CLÉS: Soutenir l’Avenir, Éthique, Gestion Mondiale.
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Desde otro ángulo, la prosperidad intergeneracional
plantea incógnitas sobre inclusividad, exigiendo una vi-
sión estratégica capaz de proyectar implicaciones sociales
y económicas con impacto ambiental signicativo. Bajo
este enfoque, el uso razonado de recursos naturales unido
a políticas basadas en equidad puede transformar la eco-
nomía, reduciendo desigualdades históricas e inspirando
cambios signicativos que fortalecen modelos sostenibles.
Bajo esta perspectiva, los deberes universales ad-
quieren relevancia al consolidar gobernanza responsable.
Por tanto, reconocer los derechos fundamentales en los
seres humanos resulta vital para estructurar gestión equi-
librada y efectiva. A su vez, se articulan metas compartidas
que promueven cooperación internacional genuina. Igual-
mente, la ética establece marco sólido capaz de orientar
acciones globales hacia bienestar colectivo, posicionando
la sostenibilidad como eje prioritario.
Por otro lado, el liderazgo ético emerge como pilar
clave para enfrentar desafíos complejos, realizando su
labor con probidad. Es crucial asegurar decisiones ali-
neadas con valores universales que refuercen conanza
institucional. Ese enfoque moral robustece vínculos en las
relaciones y estimula cooperación inclusiva. La evaluación
del impacto en cada medida constituye punto clave para
bienestar colectivo de largo plazo. En denitiva, la integri-
dad impulsa gestión solidaria, activando cambios estruc-
turales positivos.
En conclusión, la gestión responsable requiere tanto
transparencia como sistemas ecientes aptos para afron-
tar con éxito los retos globales actuales. Por ello, la incor-
poración de valores éticos permite establecer estrategias
distribuidas que benecien al conjunto. La reciprocidad
entre países reconoce problemas compartidos, como
cambio climático o desigualdades sociales. Como conse-
cuencia, una gobernanza clara renueva alianzas entre lo
social, económico y ambiental. Así pues, la ética constituye
fundamento esencial para construir un futuro sostenible
integrado con todas las dimensiones humanas.
A partir de este panorama reexivo, el presente es-
tudio plantea como propósito central analizar de mane-
ra crítica la gestión global desde una perspectiva ética,
sostenible e intergeneracional, considerando su impacto
en la consolidación de modelos institucionales responsa-
bles, mediante el abordaje articulado de conceptos como
ética global, sostenibilidad integral, deberes universales,
liderazgo ético y prosperidad intergeneracional, se busca
identicar estrategias orientadas al fortalecimiento de
estructuras cooperativas, capaces de responder ante los
desafíos sociales, económicos y ambientales contemporá-
neos.
En consecuencia, el artículo desarrolla un marco
conceptual sólido, acompañado por el análisis contextual
de las crisis actuales, con especial énfasis en el papel del
liderazgo ético y la gobernanza centrada en el bienestar
colectivo. Como cierre argumentativo, la estructura del
cuerpo argumentativo se compone de ocho secciones
interdependientes, a través de las cuales se examinan de
forma progresiva los principios fundamentales, los retos
que enfrenta la gestión internacional y las propuestas in-
tegradoras que promueven un futuro sostenible para las
generaciones presentes y venideras
Fundamentación Teórica
Ética Global
La ética global se muestra como marco notable para
abordar retos contemporáneos que afectan a la humani-
dad en su conjunto (Fuentes, 2024). Con ello, busca instau-
rar principios universales capaces para promover equidad,
justicia junto al respeto mutuo entre las naciones. Además,
fomenta cooperación internacional para enfrentar proble-
mas como cambio climático, desigualdades sociales o con-
ictos geopolíticos. En este sentido, enfatiza la adopción
de valores compartidos capaces de trascender discordan-
cias culturales, permitiendo desarrollo sostenible equili-
brado. Así, se convierte en herramienta clave para edicar
futuro inclusivo y solidario.
Desde esta óptica, la ética global busca incorporar
valores fundamentales en la formulación normativa, junto
con toma de decisiones a nivel internacional (Abumoghli,
2023). Con base en estos fundamentos, se pueden esbozar
estrategias orientadas al bienestar colectivo, favorecien-
do preservación sostenible. Así mismo, incentiva creación
colaborativa para alianzas estratégicas entre países, pro-
moviendo cooperación en campos como educación, salud
o tecnología. En consecuencia, se garantiza alineación
precisa entre acciones globales y principios éticos que
propician justicia social.
Sobre esta base, la ética global resalta necesidad para
impulsar respeto por los derechos humanos junto con la
preservación de ecosistemas. Mendieta (2022) propone
sociedad cimentada en solidaridad, compasión así como
fraternidad, donde equilibrio entre necesidades humanas
unido al cuidado ambiental sea clave para desarrollo sos-
tenible. Con base en este enfoque, inspira inclusión que
respeta diversidad cultural en la sociedad. A la par, este
marco ético fomenta responsabilidad individual y colec-
tiva, alentando a personas e instituciones a actuar con
sentido solidario.
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
En consecuencia, este modelo ético exige compro-
miso activo por parte de líderes e instituciones interna-
cionales. Según Acuña (2023), resulta esencial diseñar
políticas enfocadas en sostenibilidad junto al bienestar
colectivo. Desde esta perspectiva, se impulsa desarrollo
mediante sistemas transparentes aptos para asegurar una
distribución equitativa. Además, se refuerza cooperación
entre sectores públicos así como privados, fortaleciendo
capacidad para enfrentar desafíos globales. En resumen,
la ética global representa guía esencial para construir fu-
turo inclusivo sostenible.
En última instancia, esta ética actúa como motor para
la transformación positiva en la gobernanza internacional
(Fuentes, 2024). Su impacto se reeja en evaluación de
cada decisión sobre bienestar global, garantizando desa-
rrollo equilibrado que favorece alianzas estratégicas cen-
tradas en equidad y justicia, fortaleciendo conanza entre
naciones. Así mismo, alinea acciones con principios tanto
sostenibles como responsables, consolidándose como
pilar fundamental para enfrentar desafíos del mundo con-
temporáneo.
Como investigador, sostengo que este aspecto resulta
clave en la transformación social, pues permite integrar
valores vinculados al bienestar colectivo junto con estrate-
gias centradas en la equidad. Es por ello, su incorporación
dentro estructuras políticas económicas genera acciones
sostenibles trascendentes, favoreciendo un modelo para
desarrollo comprometido. En este sentido, su aplicación
depende del compromiso colectivo de gobiernos, institu-
ciones y ciudadanos, impulsando una visión que garantice
estabilidad global. En conclusión, la ética global se esta-
blece como pilar esencial para construir futuro justo, equi-
tativo e inclusivo.
Sostenibilidad Integral
En cuanto a la sostenibilidad integral, se comprende
como un enfoque holístico diseñado para equilibrar di-
mensiones ambiental, social y económica, asegurando de-
sarrollo armónico. Según la UNESCO (2015), destaca la rele-
vancia de prácticas responsables que permitan conservar
como restaurar los recursos naturales. Además, impulsa
políticas inclusivas centradas en necesidades actuales,
construyendo bases sólidas para el futuro. En este sentido,
se consolida como pilar clave frente al cambio climático,
promoviendo modelos vinculados con la conservación
ecológica.
Siguiendo esta línea, el concepto demanda estrate-
gias orientadas a preservar los recursos esenciales con la
reducción de inequidades sociales. Según la ONU (2020),
se impulsa el desarrollo en cuanto a sistemas ecientes
que respeten los límites ecológicos. Así mismo, fomenta
educación ambiental y refuerza conciencia colectiva me-
diante estrategias innovadoras con impacto transformador
en las comunidades. En consecuencia, representa vía efec-
tiva para afrontar retos contemporáneos con soluciones
adaptativas responsables.
Por otro lado, la innovación se plantea como meca-
nismo crucial para consolidar desarrollo inclusivo. Para
Colón (2024), la generación de nuevos conocimientos res-
ponde a los desafíos que plantea la evolución sustentable,
minimizando impactos ambientales y promoviendo la par-
ticipación en investigaciones orientadas a la práctica Así,
se consolidan competencias ampliándose la comprensión
integral relacionadas con la sostenibilidad, favoreciendo
una transformación signicativa en distintos sectores.
En este contexto, la sostenibilidad también procura
esfuerzos signicativos entre líderes y organismos inter-
nacionales. Amrutha y Geetha (2021) señalan que es posi-
ble desarrollar políticas orientadas al bienestar colectivo,
con enfoque ambiental dentro del ámbito empresarial.
En consecuencia, promueve la adopción en estándares
internacionales para protección ecológica con prácticas
responsables, motivando a las corporaciones a alinear es-
trategias comerciales con los objetivos sostenibles.
En denitiva, este concepto se erige como cataliza-
dor en transformaciones globales. Para Rentería et al.
(2022), facilita análisis en decisiones basadas en impacto
sobre bienestar colectivo y fortalece alianzas estratégicas
dirigidas a equidad. Por lo tanto, consolida su rol como
herramienta clave que garantiza desarrollo ético conscien-
te. Con ello, la sostenibilidad integral no solo representa
una visión técnica en cuanto a gestión, sino también un
compromiso moral ante las generaciones futuras. De este
modo, se proyecta como una estrategia permanente para
promover equilibrios duraderos entre progreso humano
con protección ambiental.
Después de las consideraciones anteriores, el inves-
tigador sostiene que la sostenibilidad integral no solo
responde a los desafíos presentes, sino también congura
modelo crecimiento futuro. Su ejecución requiere acción
coordinada entre gobiernos, empresas y ciudadanos, es-
tableciendo estructura en la cual conservación ambiental,
equidad social, desarrollo económico buscando la integra-
ción armónica. Así, su aplicación efectiva permite avanzar
hacia una sociedad justa, resiliente con largo alcance. En
conclusión, se presenta como eje fundamental para lograr
mundo equilibrado responsable.
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Prosperidad Intergeneracional
Este término se interpreta como camino conducente
al bienestar tanto presente como futuro. Según Rodríguez
y Castro (2024), una adecuada comprensión de la interge-
neracionalidad puede potenciar cualidades individuales
fomentando el máximo desarrollo. Revelar ventajas del
aprendizaje compartido, convivencia armoniosa con una
sociedad preparada para enfrentar desafíos, respaldada
por fortaleza colectiva que nace del grupo, comunidad, co-
laboración entre personas u organizaciones, sin distinción
de edad, condición o carácter institucional. Así, se convier-
te en eje esencial para sociedades justas y sostenibles.
A la vez, este concepto impulsa habilidades centradas
en distribución justa de recursos esenciales. Es por ello
que, al equipar a las personas con herramientas precisas
para expandirse en espacios relevantes, se abre posibili-
dad y se fomenta participación activa en vida política, eco-
nómica o social (Rodríguez, 2023). Cuando estas se empo-
deran, surge desarrollo inclusivo que contribuye a reducir
pobreza sosteniblemente. Además, se establecen alianzas
entre sectores públicos o privados para optimizar respues-
tas ante problemáticas contemporáneas. En consecuencia,
representa compromiso ético ante los retos actuales.
Desde un enfoque estructural, la prosperidad in-
tergeneracional destaca innovación como pilar esencial
para alcanzar desarrollo sostenible. Según Del Cerro et al.
(2023), la transformación digital es proceso dinámico que
requiere estrategia denida y cultura empresarial capaz
de adaptarse a cambios constantes. Para aprovechar este
proceso, es clave contar con visión clara con una estructura
exible. Así, las organizaciones deben adoptar tecnologías
ecientes, para optimizar modelos existentes o reducir im-
pactos ambientales. Sin embargo, también implica ajustes
estructurales con una magnitud signicativa.
En este sentido, se requiere un compromiso activo
por parte de los líderes empresariales y organismos in-
ternacionales. Según Loaiza (2023), estos actores tienen
responsabilidad de estimular habilidades en adaptación,
invención o reinvención. Dichas capacidades fortalecen
gestión ecaz en recursos para el bienestar colectivo, pro-
moviendo cooperación mediante proyectos estratégicos.
Un reto central radica en consolidar organizaciones mul-
tigeneracionales, donde integración entre generaciones
resulta clave para lograr objetivos. Como plantea Álvarez
(2020), este liderazgo inuye en dirección organizativa, cli-
ma laboral, productividad.
En última instancia, este concepto consolida su rol
como motor transformador en la gobernanza global. Luna
(2025) resalta que representa desafío contemporáneo al in-
uir en capacidad de respuesta ante fenómenos emergen-
tes. Temas como digitalización, salud integral o seguridad
alimentaria obedecen a estrategias globales y priorizan
equidad generacional. Por lo tanto, se vuelve esencial im-
plementar modelos sostenibles para evitar desigualdades
sociales además de desequilibrios económicos, compro-
metiendo el bienestar futuro generacional.
Para el investigador, esta prosperidad autentica
equilibrio justo entre generaciones. Para lograr aplicación
efectiva, se requiere integración de valores, innovación y
gobernanza internacional que no comprometa oportuni-
dades futuras. Por otra parte, la alineación entre liderazgo,
cooperación o transformación digital permite establecer
sociedad donde cada generación contribuya al bienestar
colectivo. Como cierre, esta se erige como vía hacia pro-
greso al fortalecer economías junto con comunidades, pro-
yectando un futuro humano cimentado sobre principios
sostenibles.
Deberes Universales
Pinho y Planchart (2023) investigan la interrelación
entre sociedad, derechos, responsabilidades, destacando
cómo estos elementos se conguran dentro de un marco
ético fundamentado en la dignidad humana. Su análisis
profundiza en la manera que estos factores contribuyen a
consolidar una convivencia justa y equilibrada. Para desa-
rrollar esta idea, abordan sociedad como un espacio inte-
ractivo donde se construyen tanto normas como principios
reguladores. En base a esto, examinan estructuradamente
la interdependencia entre derechos como deberes, enmar-
cados en la ética social, al demostrar responsabilidades
individuales o colectivas para fortalecer comunidades
equitativas.
Así mismo, analizan la dignidad humana como fun-
damento esencial en derechos universales, resaltando su
valor al salvaguardar la integridad personal en la construc-
ción de convivencia basada en respeto recíproco. En este
contexto, destacan que la dignidad no debe entenderse
solo como principio abstracto, sino como vínculo entre
garantías individuales y compromisos éticos sociales. Esta
articulación favorece el bienestar común, estableciendo
conexión esencial entre moral o derecho.
En esta misma línea, Barnech (2022) arma que la
protección en los derechos fundamentales y su respeto
son pilares del Estado de derecho, representando obliga-
ción ineludible para la comunidad internacional. Su análi-
sis destaca relevancia en estos principios para consolidar
sociedades más equitativas. Estos derechos no solo garan-
tizan dignidad o libertad, sino también limitan el poder,
promoviendo justicia con equilibrio democrático.
Por otra parte, los sistemas internacionales en dere-
chos humanos cumplen funciones de supervisión frente
a abusos estatales, siendo mecanismos esenciales. Su
existencia responde a corregir desequilibrios históricos,
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
prevenir vulneraciones y proteger estabilidad social. En
consecuencia, su implementación debe alinearse con
principios que aseguren respeto constante, permitiendo
estructuras sociales basadas en equidad con una convi-
vencia armónica.
Desde una perspectiva más profunda, la ética ad-
quiere verdadero signicado mediante la coherencia entre
principios profesados junto con acciones ejecutadas. Más
allá del concepto abstracto, constituye base esencial para
nuestra identidad además del valor humano. Se es ético
o no se es, sin concesiones ni términos intermedios. En
esta modernidad atravesada por crisis, la moral tiende a
diluirse en ambigüedades vinculadas a la conciencia.
Por ello, la sociedad demanda personas íntegras ca-
paces de actuar con ejemplo y compromiso. La auténtica
ética reside no solo en palabra, sino en acción sostenida
preservando principios predicados (Puello, 2019). En este
sentido, la construcción social basada en valores exige es-
tructura sólida en deberes, responsabilidades, coherencia
ética. Siguiendo esta perspectiva, Ansuátagui (2018) re-
fuerza su discurso sobre los deberes, preocupándose por
el bienestar o supervivencia generacional. En este marco,
surge lo que él denomina rottura di contestualità, impi-
diendo la relación jurídica sólida, afectando la intergene-
racionalidad efectiva.
Como consecuencia de esta limitación, sostiene que
es vital desplazar enfoque tradicional centrado exclusiva-
mente en derechos y construir modelo basado en deberes.
Por lo tanto, mediante la responsabilidad colectiva o el
compromiso ético hacia el futuro, se garantiza viabilidad
generacional. En este marco, los deberes prevalecen sobre
derechos, pues su cumplimiento asegura estabilidad a lar-
go plazo con bases para un futuro justo.
En relación con lo previamente expuesto, el investi-
gador considera que los deberes universales son funda-
mento necesario para una sociedad sostenible y justa.
En esta visión, reconocimiento la aplicación de deberes
complementan derechos individuales mediante responsa-
bilidades colectivas. Así, la interdependencia entre ética,
gobernanza, justicia global exige repensar su papel como
motor al garantizar estabilidad, continuidad generacional.
Solo en un mundo donde compromiso ético prevalezca
sobre benecio individual se consolidará un modelo res-
ponsable.
Liderazgo Ético
El liderazgo ético se erige como fundamento clave
para la toma de decisiones, guiadas por valores como la
integridad, la equidad y el compromiso con el bienestar
colectivo. Este enfoque no solo clarica la gestión insti-
tucional mediante prácticas inclusivas que promueven
participación ciudadana, sino también construye entornos
donde se prioriza el respeto por los derechos humanos. En
tal sentido, el liderazgo ético se convierte en marco nece-
sario para fomentar relaciones equilibradas en comunida-
des, garantizando estabilidad en los niveles organizativos.
Siguiendo esta perspectiva, Núñez y Espinosa (2024)
destacan que el liderazgo ético desempeña papel crucial
en consolidar desarrollo sostenible, expansión económica
y bienestar laboral en las organizaciones. En consecuencia,
surge la oportunidad para formular modelo conceptual
con implicaciones estructurales. Esta construcción teórica,
si se desarrolla adecuadamente, podría actuar como mar-
co sólido para evaluar impacto del liderazgo ético en com-
promiso organizacional. Además, al contemplar factores
como motivación, sentido de pertenencia, este liderazgo
fortalecería estabilidad interna.
En este mismo sentido, Santiago (2023) señala que
el liderazgo ético resulta esencial en países en desarrollo,
como Colombia, donde desafíos éticos se intensican por
vacíos regulatorios. La falta de claridad genera inquietud,
debilitando el compromiso organizacional con objetivos
institucionales. Por esta razón, resulta imprescindible
establecer liderazgo fundamentado en principios éticos
capaces de enfrentar dicultades, garantizando solidez
institucional frente a desafíos económicos.
Danish et al. (2020) refuerzan esta idea al armar que
el liderazgo ético debe posicionarse como pilar fundamen-
tal dentro de organismos públicos o privados. Esto se debe
a que, cuando líderes actúan con integridad, promueven
ambientes laborales con respeto y equidad, lo cual re-
percute directamente en el rendimiento. Además, este
enfoque no solo opera como mecanismo con regulación
interna, sino también como factor transformador social.
Desde la perspectiva cientíco-social, el liderazgo
ético ha sido identicado como elemento clave en proce-
sos transformacional e institucional. Un estudio realizado
en la Alcaldía de Mara, estado Zulia (Venezuela), conrmó
que este liderazgo genera cambios sustanciales en la ope-
ratividad organizacional, ligado directamente a caracterís-
ticas personales y profesionales del líder. En ese contexto,
percepción del perl incide en aceptación estratégica. Sin
embargo, el hallazgo más relevante surge con la necesidad
de sistematizar cambios para garantizar impacto sosteni-
ble (Villasmil et al., 2021).
En una línea similar, un estudio colombiano identi-
có agrupaciones temáticas en torno al liderazgo ético,
destacando interacciones y efectos dentro de las organi-
zaciones. Los hallazgos revelaron tendencia a concebirlo
como mecanismo preventivo que podría limitar alcance
real. Por ello, es fundamental reconocerlo como factor de-
cisivo en consolidar clima institucional, fortalecer cultura
corporativa al optimizar el rendimiento. En efecto, cuando
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
este liderazgo se aplica estratégicamente, genera entorno
cohesionado, facilitando adaptación frente a desafíos del
mercado.
El investigador considera que el liderazgo ético estra-
tégico constituye factor imprescindible para el crecimiento
sostenible de organizaciones y sociedades. Cuando se im-
plementa con solidez, favorece evolución interna, refuerza
conanza colectiva, promueve mayor responsabilidad so-
cial. Así pues, trasciende la gestión corporativa al transfor-
marse en impulsor clave del desarrollo, creando estructu-
ras organizacionales al afrontar desafíos emergentes. Solo
si se integran valores éticos en el este liderazgo, podrá
alcanzarse equilibrio real entre progreso económico como
bienestar social.
METODOLOGÍA
A lo largo del presente trabajo académico, se desarro-
lla un análisis documental exhaustivo basado en el para-
digma cualitativo, explorando profundamente la temática
relacionada con la sostenibilidad del futuro, mediante la
ética y la responsabilidad en la gestión global. Este en-
foque permite comprender cómo los principios éticos in-
uyen en la toma de decisiones estratégicas que buscan
implementar políticas dirigidas a garantizar un desarrollo
equitativo sustentable. En estas circunstancias, se anali-
zan tres dimensiones esenciales: Ética Global, Sostenibi-
lidad Integral, Prosperidad Intergeneracional, cada una
cumpliendo un rol clave congurando un modelo justo y
consciente.
Es fundamental realizar una revisión rigurosa y minu-
ciosa de la documentación existente, abarcando fuentes
nacionales e internacionales como libros académicos o
artículos cientícos. En este sentido, se examinaron veinti-
trés (23) investigaciones cuyos hallazgos así como reexio-
nes nales emergen como resultado del proceso analítico
emprendido en este estudio. Este procedimiento permitió
identicar tendencias relevantes en la literatura existente,
contrastar metodologías diversas que enriquecen la inter-
pretación crítica del análisis.
RESULTADOS
El desarrollo ético global orientada a fortalecer
acuerdos internacionales se evidencia como componente
esencial que potencia estabilidad social. Así, los princi-
pios éticos universales consolidan mecanismos mediante
respuestas coordinadas ante desafíos internacionales,
ampliando equidad en la gestión. En este sentido, al di-
señar políticas inclusivas garantizan soluciones efectivas,
promoviendo el bienestar colectivo gracias a estrategias
y relaciones multilaterales equilibradas. Por lo tanto, esta
perspectiva representa eje clave en la construcción de en-
torno justo.
Desde un enfoque complementario, la sostenibilidad
integral mantiene su protagonismo como elemento es-
tratégico para avanzar hacia modelos con menor impacto
ambiental. Por consiguiente, las medidas efectivas orien-
tadas a la reducción de afectaciones amplían el alcance
en proyectos dirigidos a comunidades vulnerables. Desde
una perspectiva más profunda, la ética adquiere verda-
dero signicado mediante la coherencia entre principios
profesados junto con acciones ejecutadas. Más allá del
concepto abstracto, constituye base esencial para nuestra
identidad además del valor humano. Se es ético o no se es,
sin concesiones ni términos intermedios. En esta moder-
nidad atravesada por crisis, la moral tiende a diluirse en
ambigüedades vinculadas a la conciencia.
El bienestar colectivo cobra relevancia al integrarse
mediante principios orientados hacia prosperidad in-
tergeneracional, promoviendo espacios inclusivos con
enfoque transformador. En consecuencia, fortalecimiento
institucional a través plataformas equitativas garantiza
procesos sustentados en herramientas accesibles además
de efectivas. Por otra parte, circulación intergeneracional
del conocimiento favorece interacciones enfocadas al per-
feccionamiento funcional mediante mecanismos sociales
cohesionados. Por último, este enfoque se consolida como
instrumento estratégico en favor progreso comunitario
sostenible.
La inuencia sobre los deberes universales, aplicada
en la conguración hacia sociedades justas, se consolida
como fundamento esencial al momento de promover una
administración con enfoque ético. En respuesta, la for-
mulación mediante políticas sociales genera avances me-
diante ampliación progresiva del acceso a oportunidades
fundamentales, utilizando estrategias solidarias. Simul-
táneamente, el diseño orientado a mecanismos frente a
pobreza extrema impulsa valores transformadores mien-
tras fortalece el tejido comunitario. En síntesis, un entorno
centrado en la ética favorece procesos inclusivos junto a
condiciones equitativas a partir de la vida colectiva.
La transparencia dentro niveles gerenciales se forta-
lece mediante liderazgo ético utilizado como instrumento
fundamental. En ese sentido, estructuración basada en
estrategias orientadas hacia bienestar colectivo posibilita
esquemas organizacionales capaces de generar conanza
social. Paralelamente, promoción continua relacionada
con dinámicas resilientes favorece identicación precisa
vinculada a soluciones ajustadas según entornos cam-
biantes exigentes. Para terminar, este modelo actúa con
ecacia ante desafíos emergentes, consolidando una ges-
tión transformadora.
La articulación entre ética global, sostenibilidad in-
tegral, prosperidad intergeneracional, deberes universales
junto al liderazgo ético respalda modelos orientados hacia
el desarrollo inclusivo, incorporando múltiples dimensio-
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
nes vinculadas con la gestión social. En consecuencia, la
aplicación estratégica mediante prácticas enfocadas en
optimización del uso responsable de recursos esencia-
les impulsa equilibrio ecológico. A su vez, incorporación
directa relacionada con valores compartidos fortalece
estructura colaborativa enfocada en generación activa de
soluciones capaces de disminuir desigualdades.
La educación ética amplía horizontes mediante cons-
trucción progresiva orientada hacia sociedades compro-
metidas con equidad sostenible. En consecuencia, progra-
mas formativos consolidan vínculos intergeneracionales
con promoción constante vinculada a valores capaces de
fortalecer justicia social. A su vez, el intercambio activo
relacionado con saberes optimiza dinámicas mediante ge-
neración directa en procesos inclusivos proyectados hacia
modelos educativos accesibles. En denitiva, este enfoque
se consolida como herramienta signicativa utilizada en
favor gestión equitativa.
El fortalecimiento mediante cooperación internacio-
nal permite consolidar mecanismos orientados hacia pro-
blemáticas capaces de comprometer estabilidad global.
En paralelo, preservación activa relacionada con recursos
esenciales adquiere protagonismo gracias a alianzas estra-
tégicas ecaces. A su vez, la promoción continua vinculada
al desarrollo junto al acceso funcional hacia servicios bási-
cos en comunidades vulnerables potencia bienestar colec-
tivo. Posteriormente, este componente se posiciona como
pilar fundamental articulado dentro estructuras enfocadas
en sostenibilidad.
Para el investigador, articulación funcional entre
liderazgo ético, sostenibilidad integral junto a deberes
universales permite congurar esquemas orientados hacia
una gestión eciente frente a retos contemporáneos. En
consecuencia, la incorporación directa vinculada a valores
compartidos dentro decisiones estratégicas amplía alcan-
ce institucional mediante el fortalecimiento progresivo
enfocado en cohesión organizativa. En denitiva, la estruc-
turación activa mediante sistemas adaptativos constituye
fundamento esencial utilizado en favor de modelos sus-
tentables proyectados hacia estabilidad duradera.
REFLEXIONES FINALES
Reexionar sobre la ética global permite reconocer su
papel como pilar esencial en la consolidación de socie-
dades equilibradas. Así, los valores universales favorecen
interacciones en cooperación que establecen mecanismos
para optimizar respuestas frente a desafíos globales. Por
ello, integrar criterios éticos en la formulación política
garantiza avances hacia un modelo justo. Además, el de-
sarrollo de prácticas promotoras del entendimiento entre
comunidades diversas fortalece cohesión social y genera
condiciones favorables para progreso compartido.
Desde una visión complementaria, la sostenibili-
dad integral destaca su relevancia al armonizar factores
ambientales, sociales y económicos dentro de esquemas
inclusivos. Así, preservar recursos fundamentales cobra
protagonismo mediante estrategias que enfrentan desa-
fíos actuales con enfoque colaborativo. Además, aplicar
medidas beneciosas para generaciones tanto presentes
como futuras garantiza procesos sostenibles. En conse-
cuencia, esta dimensión refuerza su rol como respuesta
efectiva ante transformaciones en curso.
A su vez, la prosperidad intergeneracional amplía su
alcance al asegurar distribución equitativa de benecios
para mejorar la cohesión social y desarrollo en comunida-
des. Así, crear espacios que estimulen participación estra-
tégica mejora acceso a oportunidades inclusivas. Por otro
lado, fomentar el uso de tecnologías innovadoras permite
diseñar soluciones adaptadas a entornos cambiantes.
Por otra parte, los deberes universales consolidan
su función al estructurar acciones centradas en equidad
dentro de sistemas inclusivos. Así, implementar estrate-
gias responsables asegura distribución justa en recursos
mediante mecanismos que enfrentan desafíos estructura-
les con precisión. Además, integrar valores éticos impulsa
cambios orientados al bienestar colectivo y posiciona esta
dimensión como elemento clave en soluciones sosteni-
bles.
En este escenario, el liderazgo ético destaca como fac-
tor impulsor que fortalece transparencia en niveles insti-
tucionales. Así, establecer entornos guiados por principios
sostenibles consolida estructuras organizativas capaces
de responder efectivamente ante demandas comunitarias
y facilitar decisiones responsables. Además, fomentar pro-
cesos ecaces asegura un impacto positivo orientado al
bienestar colectivo.
Conforme al nexo existente entre principios éticos
globales, sostenibilidad integral, prosperidad intergenera-
cional, deberes universales y liderazgo ético se congura
un modelo de gestión multidimensional. Así, aplicar enfo-
ques dirigidos al manejo estratégico en recursos naturales,
permite consolidar sistemas adaptativos frente a dinámi-
cas cambiantes. Por otro lado, diseñar políticas inclusivas
orientadas a poblaciones vulnerables amplía el alcance
que mejora equidad social. En síntesis, esta convergencia
impulsa estrategias con impacto estructural profundo.
Desde esta óptica, la educación ética emerge como re-
curso esencial que sensibiliza sobre prácticas responsables
en entornos comunitarios. Así, promover programas forma-
tivos fortalece relaciones equitativas y modelos sociales es-
tables. Igualmente, impulsar iniciativas intergeneracionales
optimiza capacidad adaptativa ante cambios estructurales.
Por consiguiente, este componente se consolida como pilar
central de sociedades sostenibles y comprometidas.
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
En conclusión, la cooperación internacional se posi-
ciona como eje articulador de esfuerzos conjuntos fren-
te a desafíos globales. Así, reforzar alianzas estratégicas
mejora gestión sostenible que genera impacto positivo en
comunidades vulnerables. Además, implementar acuerdos
para asegurar acceso equitativo a servicios básicos opti-
miza respuestas públicas y fortalece justicia estructural.
Por lo tanto, esta dimensión actúa como catalizador en un
desarrollo equilibrado.
Por lo expuesto, el enfoque interdisciplinario se erige
como estrategia clave para transformar desafíos éticos en
oportunidades sostenibles. Así, integrar soluciones cen-
tradas en cohesión social potencia modelos gestionados
con respeto ambiental y responsabilidad global. Además,
fomentar herramientas educativas en proyectos equitati-
vos amplía capacidad adaptativa frente a escenarios es-
tructurales que requieren acciones coordinadas.
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Vol XI. Edición Especial Nº1. Agosto 2025, pp. 29 - 35
UJGH ISSN: 3005-5172
Depósito legal: ZU2023000012
PROSPERIDAD: FACTOR CLAVE DE BIENESTAR SOCIAL
Loraine Palmar
Doctora en Educación (UNERMB, 2022); Magister Scientiarum en Ciencias de la
Comunicación (URBE,2011); Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas (LUZ,
2007). Docente Titular de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández, Secretaria de
la UJGH. Docente Agregada de la Universidad del Zulia PEII Nivel B.
Correo Electrónico: lpalmar@ujgh.edu.ve
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8683-5268
Losangela Palmar
Doctora en Educación (UNERMB, 2022); Magister Scientiarum en Ciencias de la Co-
municación (URBE,2012); Licenciada en Comunicación Social – Mención Publicidad
y Relaciones Públicas (URBE, 2008). Directora Académica de la UJGH. Docente Titu-
lar de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández. PEII Nivel 1A.
Correo Electrónico: losangela.palmar@ujgh.edu.ve
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3175-5858
Adlyz Calimán
Doctora en Ciencias Humanas (LUZ). Magíster en Planicación de Proyectos Indus-
triales (URBE). Magíster en Planicación Educativa (URU). Licenciada en Adminis-
tración (URU). Abogado (LUZ).
Correo Electrónico: adlyzcaliman@ujgh.edu.ve
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5405-5099
RESUMEN: El presente artículo cientíco tuvo como objetivo, analizar la prosperidad
como factor clave de bienestar social, en aras de brindar respuesta a interrogantes
relacionadas con una denición equilibrada entre diversas posturas, sus cimientos,
un análisis sobre la consideración de ésta como un deber, en el accionar de los se-
res humanos y cómo la prácticas de prosperidad alineadas a la moral y los valores
pueden ser generadoras de bienestar no solo individual sino también colectivo, de
cara al desarrollo. Sustentado por las teorías de: Rentería y Martínez (2025), Allen
(1911/2023), Angulo (2022) y Lara (2018) entre otros. El estudio está enmarcado en el
paradigma positivista, a través del análisis descriptivo bibliográco y documental,
para dar sustento a las argumentaciones planteadas. Se considera que la prosperi-
dad está basada en ocho pilares como la energía, economía, integridad, sinceridad,
simpatía, sistema, imparcialidad y autoconanza y su base fundamental debe erigir-
se en principios morales, con un ápice clave de valores que producirán en el hombre
un carácter íntegro y honorable, como actor trascendental para el bienestar propio
y de su entorno.
PALABRAS CLAVE: Prosperidad, bienestar social, deberes humanos.
Introducción
El ser humano en su constante evolución, siempre ha buscado
la manera de alcanzar su propio bienestar, mediante la satisfacción
de necesidades esenciales y vínculos relacionales o a través del
logro de metas. La búsqueda del bienestar no solo se traduce en
un proceso necesario del hombre, sino un aspecto fundamental de
vida, que debe considerar a la prosperidad como un factor determi-
nante para alcanzarlo.
PROSPERITY: A KEY FACTOR IN SOCIAL WELL-BEING
ABSTRACT: The present scientic article aimed to analyze prosperity as a key factor of so-
cial well-being, in order to provide answers to questions related to a balanced denition
between different positions, its foundations, an analysis of its consideration as a duty, in
the actions of human beings and how prosperity practices aligned with morals and values
can generate not only individual but also collective well-being, in the face of development.
Supported by the theories of: Rentería and Martínez (2025), Allen (1911/2023), Angulo (2022)
and Lara (2018) among others. The study is framed within the positivist paradigm, throu-
gh descriptive bibliographic and documentary analysis, to support the arguments raised.
Prosperity is considered to be based on eight pillars: energy, economy, integrity, sincerity,
sympathy, system, impartiality, and self-condence. Its fundamental foundation must be
built on moral principles, with a key apex of values that will produce in man an upright
and honorable character, as a transcendental actor for his own well-being and that of his
environment.
KEYWORDS: Prosperity, well-being, human duties.
PROSPERIDADE: FATOR-CHAVE DO BEM-ESTAR SOCIAL
RESUMO: O presente artigo cientíco teve como objetivo analisar a prosperidade como
fator-chave do bem-estar social, com o intuito de responder a questionamentos relaciona-
dos a uma denição equilibrada entre diversas posturas, seus fundamentos, uma análise
sobre a consideração da prosperidade como um dever na ação dos seres humanos e como
práticas de prosperidade alinhadas à moral e aos valores podem gerar bem-estar não ape-
nas individual, mas também coletivo, voltado para o desenvolvimento. Sustentado pelas
teorias de Rentería e Martínez (2025), Allen (1911/2023), Angulo (2022) e Lara (2018), entre
outros. O estudo está enquadrado no paradigma positivista, por meio da análise descritiva
bibliográca e documental, para fundamentar as argumentações apresentadas. Conside-
ra-se que a prosperidade está baseada em oito pilares: energia, economia, integridade, sin-
ceridade, simpatia, sistema, imparcialidade e autoconança, e sua base fundamental deve
ser erguida sobre princípios morais, com um ápice essencial de valores que produzirão
no ser humano um caráter íntegro e honrado, como ator transcendental para o bem-estar
próprio e do seu entorno.
PALAVRAS-CHAVE: Prosperidade, bem-estar social, deveres humanos.
PROSPÉRITÉ : FACTEUR CLÉ DU BIEN-ÊTRE SOCIAL
RÉSUMÉ: Le présent article scientique avait pour objectif d’analyser la prospérité comme
facteur clé du bien-être social, an de répondre à des interrogations liées à une déni-
tion équilibrée entre diverses positions, ses fondements, une analyse de sa considération
comme un devoir dans l’action humaine, et comment les pratiques de prospérité alignées
à la morale et aux valeurs peuvent générer un bien-être non seulement individuel mais
aussi collectif, dans une perspective de développement. Fondé sur les théories de Rente-
ría et Martínez (2025), Allen (1911/2023), Angulo (2022) et Lara (2018), entre autres. L’étude
s’inscrit dans le paradigme positiviste, à travers une analyse descriptive bibliographique et
documentaire, an de soutenir les arguments avancés. La prospérité est considérée com-
me reposant sur huit piliers : énergie, économie, intégrité, sincérité, sympathie, système,
impartialité et conance en soi. Sa base fondamentale doit être érigée sur des principes
moraux, avec un sommet essentiel de valeurs qui forgeront chez l’homme un caractère
intègre et honorable, en tant qu’acteur fondamental du bien-être personnel et de son en-
vironnement.
MOTS-CLÉS: Prospérité, bien-être social, devoirs humains.
Recibido: 20-05-2025. Aceptado: 04-07-2025 29
Al hablar de prosperidad, no solo se considera al
hombre en su hacer cotidiano en búsqueda de su propio
bienestar, ésta involucra de manera trascendental toda su
estructura biopsicosocial, siendo no solo una manera de
alcanzar aspectos positivos que le garanticen la estabili-
dad emocional, sino también el desarrollo favorable en
todos los aspectos de la vida; cada ser humano por na-
turaleza busca la supervivencia y superación, conceptos
íntimamente relacionados con lo próspero.
En relación con lo planteado, la prosperidad repre-
senta la experimentación de buenas condiciones de vida,
éxito, progreso y desarrollo de un estado integral favorable
individual o colectivo. Al profundizar en cómo la prospe-
ridad moldea las condiciones de vida de los individuos,
fomenta la integración y fortalece el engranaje social; a
través de este artículo se pretende analizar cómo es su
papel en la construcción de sociedades orecientes y su
aporte al bienestar social.
Con base en lo descrito, se establece el objetivo de la
investigación con el cual se busca analizar la prosperidad
como factor clave de bienestar social, con base en ello sur-
gen las siguientes interrogantes: ¿Qué es la prosperidad
bajo la óptica de autores clásicos y actuales?, ¿Se puede
considerar que perseguir un propósito puede impulsar el
logro de la prosperidad?, ¿Cómo se vincula la prosperidad
con los Objetivos de Desarrollo Sostenible?, ¿Puede ser
considerada la prosperidad como un deber del ser huma-
no?,¿Qué bases la sostienen? Y nalmente, ¿cómo inuye
la prosperidad en el bienestar, desde el punto de vista in-
dividual o colectivo, y en relación con variables de carácter
económico, social, político, cultural y ambiental?.
El cuerpo del artículo se estructuró mediante la pre-
sentación de una introducción, que conlleva al lector a la
razón de la investigación, seguidamente la fundamenta-
ción teórica, vinculada directamente con cada una de las
interrogantes planteadas en párrafos anteriores, la repre-
sentación de la metodológica seleccionada para el abor-
daje y nalmente las consideraciones nales del estudio
documental.
Finalmente, es importante destacar que la presente
investigación estará enmarcada en una revisión de teorías
e importantes vertientes sobre la prosperidad en el siglo
XXI, que se alzan con una mirada de esta como agente ca-
talizador del bienestar social, en búsqueda del progreso
no solo individual sino también social, lo que implicará
considerar aspectos como la psicología positiva, resilien-
cia, propósito, sentido de vida, deberes humanos, entre
otros.
Fundamentación teórica
Algunas concepciones teóricas sobre prosperidad
Todo aspecto positivo que favorezca al ser huma-
no, contempla la prosperidad. De acuerdo con Allen
(1911/2023, p.8), “para que la prosperidad sea estable y du-
radera, debe descansar sobre las columnas solidas de los
principios morales, y ser respaldada por los diamantinos
valores que producen carácter integrado y honorabilidad”.
En tal sentido, es posible armar que lo realmente próspe-
ro solo puede ser posible cuando se transita por caminos
de rectitud, honestidad, justicia y verdad, a través de los
cuales se obtienen resultados cónsonos con las normativas
o regulaciones del hacer humano, social u organizacional.
Por su parte, Lara (2018, p. 13) sostiene que “la pros-
peridad signica que diversas dimensiones relevantes
para la realización del potencial de desarrollo del ser hu-
mano, se encuentren en un estado favorable”. Esto quiere
decir, que se requiere tener todo en orden para obtener
buenos resultados. Es así, como la prosperidad no solo es
orecer sino cada uno de los aspectos que ello conlleva
para enmarcar el carácter de próspero.
Con base en lo descrito, Lara (2018) citado por Rente-
ría y Martínez (2025), sostienen que, la prosperidad es un
término multifacético que varía según el contexto losó-
co, económico y social desde donde se analice. Durante el
siglo XVIII, por ejemplo, surgió la escuela clásica de econo-
mía impulsada por Adam Smith. Este pensador denía la
prosperidad en términos de acumulación de bienes, rique-
za, bajo la idea del libre mercado y la mínima intervención
del Estado.
De acuerdo con Ranis, Stewart, & Samman (2006), cita-
do por Lara (2018, p.13), la prosperidad representa “el goce
de bienes materiales, bienestar mental, empoderamiento,
libertad política, relaciones sociales favorables, bienestar
de la comunidad, igualdad, condiciones laborales favora-
bles, opciones de ocio, seguridad política y económica, y
condiciones ambientales favorables”.
Con base en lo planteado, de acuerdo con Lara (2018,
p.21), los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), Agenda
2030 desarrollada en IBERO- México, fueron agrupados en
los ejes: Personas, Planeta, Paz y Alianzas y Prosperidad,
siendo esta última considerada como “crecimiento econó-
mico, inclusivo, sostenible y digno”. Se consideró que el eje
de prosperidad incluye los siguientes ODS:
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
- Energías asequibles y no contaminantes: Políticas
energéticas que aseguren el acceso, eciencia y fuente de
producción.
- Trabajo decente y crecimiento económico: Eva-
luación del empleo total y su aporte al Producto Interno
Bruto.
- Industria, Innovación e Infraestructura: Capacidad
de producción, desarrollo de patentes y desempeño lógico
de calidad en infraestructura.
- Reducción de las desigualdades: Principalmente
desde el punto de vista económico y la distribución de
ingresos o riquezas).
- Ciudades y comunidades sostenibles: Característi-
cas de la población y capacidad de crecimiento sosteni-
ble).
Por otra parte, Allen (1911/2023, p.16), arma que la
prosperidad “es una actitud de la mente, un poder moral
que se maniesta en forma de alegría y felicidad, siendo
las virtudes morales la base de la prosperidad”. Así pues, al
pensar en prosperidad no solo puede considerarse como
algo individual, sino también una inclinación al progreso
colectivo con miras hacia el bien común. Es así como la
realización próspera del hombre y su inclusión a los secto-
res socio-productivos, puede potenciar la capacidad para
el desarrollo social.
En relación con descrito por los diferentes autores,
se puede inferir que, para impulsar la prosperidad y lograr
el desarrollo positivo, bien sea personal o social, debe
existir un propósito en loa búsqueda del orecimiento en
diversos aspectos, un estado de satisfacción por el bien
alcanzado en aspectos biopsicosociales del individuo. La
prosperidad verdadera viene dada por conseguir la evolu-
ción y estabilidad con base en principios morales, cimen-
tados sobre los valores.
Catalizadores de Prosperidad
Fuente: Palmar, Palmar y Calimán, (2025).
Propósito personal, el motor de la prosperidad
Más allá de los factores estructurales, culturales o eco-
nómicos que inuyen en la prosperidad, existe una dimen-
sión profundamente humana que actúa como catalizador del
bienestar: el propósito personal. Este propósito, entendido
como una motivación interna vinculada al sentido de vida,
orienta las decisiones, moviliza las capacidades y sostiene el
esfuerzo incluso en contextos de adversidad. Es la fuerza si-
lenciosa que impulsa al ser humano no solo a sobrevivir, sino
a desarrollarse y contribuir al entorno de forma signicativa.
De acuerdo con Viktor Frankl (2018), sobreviviente del
Holocausto y fundador de la logoterapia, plantea desde su
experiencia, que quienes logran encontrar un propósito,
incluso en las situaciones más extremas, pueden resistir el
sufrimiento y transformarlo en crecimiento. Esta visión ha
sido retomada por la psicología positiva, considerada esta
como la ciencia del bienestar, donde el propósito se ali-
nea con la resiliencia, aceptando que existen dicultades
a superar, sin perder la capacidad de perder el sentido de
gratitud y esperanza. (Weifeld, 2024).
En el contexto de la prosperidad moral y colectiva,
el propósito no se limita a una meta individualista. Por el
contrario, cuando está alineado con valores como la com-
pasión, la justicia y la equidad, se convierte en una fuer-
za transformadora que impulsa al ser humano a generar
impacto en su comunidad. Así, la prosperidad no es solo
implica la búsqueda de obtener bienes o logros persona-
les, es la consecuencia de vivir con sentido, y se valora no
solo el bienestar individual, sino el que el hombre es capaz
de compartir para aportar al entorno, en la búsqueda del
bien común.
La incorporación del propósito como motor de la
prosperidad también permite superar visiones limitadas o
puramente instrumentales del desarrollo. Mientras que los
modelos económicos tradicionales asocian prosperidad
con producción o ingreso, este enfoque integrador reco-
noce el papel de las aspiraciones, la motivación moral y
la realización personal como factores legítimos del oreci-
miento humano (UNDP, 2022). En otras palabras, prosperar
no es solo “tener”, sino fundamentalmente “ser” y “servir”.
Por tanto, cualquier visión integral de la prosperidad
debe considerar al propósito personal como una dimen-
sión central del bienestar. Es este propósito el que permite
a los individuos superar obstáculos, comprometerse con
sus comunidades, aspirando a un desarrollo justo, ético
y sostenible. En contextos marcados por la incertidumbre
o la precariedad, cultivar el propósito puede ser una de
las herramientas más poderosas para construir una vida
signicativamente próspera.
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
Prosperidad como deber humano
Si bien es cierto, la prosperidad engloba aspectos po-
sitivos del ser humano y de las sociedades, para alcanzar un
estado satisfactorio, también es cierto, que cada individuo
está llamado a buscar inicialmente su propio bienestar. De
acuerdo con Maslow, citado por Phelps (2017), existe en el
hombre una necesidad de autorrealización, de allí que para
lograr un bien común, el punto de partida debe iniciar des-
de lo interior, la satisfacción personal de hacer lo correcto.
En sentido más amplio, la prosperidad también invo-
lucra las buenas relaciones, se encamina hacia el conoci-
miento de los semejantes y el bien común, así pues, Gómez
(2025), presentó el resultado de una encuesta aplicada a una
población conformada por hombres y mujeres en edades
comprendidas entre 18 y 65 años; se obtuvo como resultado,
que un 70% de los individuos encuestados considera que
la prosperidad implica mayores ingresos para la expansión.
Por su parte, al preguntarles si la prosperidad se relaciona
directamente con el hecho de compartir, un 72% de los en-
cuestados se inclina hacia esta armación.
Así pues, la prosperidad no solo debe centrarse única-
mente en el individualismo y autorrealización, sino también
en la apertura para el bienestar social, lo que se entrelaza
directamente con los deberes humanos planteados pro-
puestos por Angulo (2022) de los que destacan: servir a la
humanidad y perseguir la prosperidad. Sostiene que este
último, implica preservar, proteger y fomentar la libertad
de emprender para lograr soluciones sostenibles, buscando
aportar bienestar humano y del planeta, del mismo modo,
conlleva a mantener la responsabilidad no solo individual
sino también comunitaria, para añadir valor a la economía
y la sociedad, participando en iniciativas que generan valor
a la humanidad.
De esta manera, los individuos están llamados a ser
prósperos, brindar a la sociedad sus conocimientos y bue-
nas acciones para que esa prosperidad sea compartida, una
mirada que proyecta al hombre hacia la inclusión no solo
en lo adverso, sino también en la bonanza. No se puede
pensar en construir una organización, ciudad o país, si sus
trabajadores o habitantes no tienen una visión propia del
progreso, por lo tanto, se considera un deber a seguir como
seres humanos relacionales.
Los ocho pilares de la prosperidad en el
quehacer humano
De acuerdo con Allen (1911/2023), la prosperidad per
se, involucra al hombre en su esencia moral, y es éste quien
debe considerar la importancia de diversos aspectos, los
cuales el autor considera las columnas que sostienen la
variable, destacando la energía, economía, integridad, sis-
tema, simpatía, sinceridad, imparcialidad y autoconanza,
los mismos se detallan a continuación:
Energía
Fuerza primaria de todo ser humano, y elemento bá-
sico de todas las formas de acción. Se considera una virtud
moral. La energía proporciona el esfuerzo vigoroso e infati-
gable en la consecución de metas. Así pues, que la energía
puede considerarse desde lo material o inmaterial, desde
lo físico o espiritual, siendo esa fuerza que impulsa hacia
alcanzar un objetivo. Según el autor la energía es poder y
sin ella no hay realización.
Economía
Bien nanciero, conservación de capital o patrimonio.
Se considera además como intercambio de cosas, bien sea
materiales o mentales. Esa economía que, en la naturaleza
es un principio universal, es en el hombre una -cualidad
moral- por la que preserva sus energías, y sostiene su lu-
gar como unidad de trabajo. Desde el punto de vista de la
prosperidad, el aspecto económico contribuye de manera
signicativa al desarrollo. (Allen, 1911/ 2023).
Integridad
Vinculado a la honestidad inquebrantable, con respe-
to de promesas, acuerdos y contratos, asumiendo honora-
blemente el resultado de pérdidas o ganancias. Con base
en ello (Allen, 1911/ 2023) sostiene que:
Sin integridad, la energía y la economía acabarán por
fracasar, pero ayudadas por la integridad, su fuerza au-
mentará enormemente. No hay una ocasión en la vida en
la que el factor moral no desempeñe un papel importante.
La integridad pura cuenta dondequiera que esté, e impri-
me su marca en todas las transacciones…
Sistema
Implica realizar cada acción, sujeto a un orden,
maximizando la energía en el proceder para contribuir a
obtener resultados positivos. Se conoce también como el
método, que siguiendo un orden de etapas conlleva a la
realización de un n último. Por tal razón, dentro de los pi-
lares de la prosperidad se encuentra inmerso el sistema el
cual, se considera como la integración de varias partes y al
ser sumadas cumplen con un objetivo. (Allen, 1911/ 2023).
Simpatía
Sensibilidad en ser compasivos, libres y amables. La
simpatía, en su sentido profundo, es la unión con los de-
más en sus esfuerzos o sufrimientos. Las cualidades que
componen la gran virtud de la simpatía son: La bondad,
generosidad, gentileza y perspicacia. Es más que una incli-
nación afectiva generadora de afecto mutuo, pues cons-
truye vínculos generosos y armónicos entre los individuos
para el convivir. (Allen, 1911/ 2023).
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Sinceridad
Fuerte, sano, conable y el. Ser el mismo individuo
tanto en público como en privado, asumiendo buenas ac-
ciones abiertamente, aborreciendo las indebidas incluso
donde nadie puede ver. La moralidad y la sinceridad están
íntimamente relacionadas, donde falla la sinceridad, la
moralidad, como poder, también fallaría, porque la ca-
rencia de sinceridad socava todas las demás virtudes, de
modo que pierden su valor real. (Allen, 1911/ 2023).
Imparcialidad
Vinculada con la justicia, no solo de manera indivi-
dual, sino también por los demás; sabiendo sopesar ambos
lados y actuando con equidad. Ante ello, Allen (1911/2023,
p.87) para que exista una verdadera imparcialidad el ser
humano debe tener propiciar la justicia, paciencia, calma y
sabiduría. De acuerdo con este autor, el hombre imparcial
evalúa y considera su posición, libre de cualquier tipo de
prejuicios, con el único interés de hacer orecer la verdad,
deslastrándose de opiniones propias y del entorno, de-
jando que sean los hechos y las pruebas que muestren la
realidad.
Autoconanza
Implica buscar la fuerza y el apoyo en sí mismo, ba-
sándose en principios jos e invencibles, evitando conar
en cosas externas que en cualquier momento puedan
desaparecer de forma vehemente. En tal sentido, la auto-
conanza pone de maniesto la necesidad de valorar la
seguridad que puede generar el hombre en sí, una organi-
zación, incluso una ciudad o nación. Es creer en lo que se
tiene y lo que se puede alcanzar con ellos. De acuerdo con
Allen (1911/2023), para que exista la conanza en sí mismo,
se debe fortalecer la capacidad de decisión, la rmeza, la
dignidad y la independencia.
Prosperidad y Bienestar
Según Sweet, (2018) citado por Pérez y Mussot (2024,
p.12), “el bienestar es un término polisémico, involucra in-
teracciones e interrelaciones mutuas entre los ámbitos so-
ciales, físicos y psicológicos, del individuo y su contexto”.
El autor maniesta que para tener bienestar, es necesario
que se conjuguen aspectos positivos internos y externos
del ser, lo que lleva a considerar las características biopsi-
cosocial de los individuos.
En tal sentido, de acuerdo con Lunt, Fishwick y Curran
(2014,) citado por Pérez y Mussot (2024, p.12), arman que:
…el bienestar implica tener las condiciones materiales y
emocionales, que hagan a las personas sentirse bien, esto
es cada integrante de una comunidad se encuentre en un
nivel óptimo, de funcionamiento biopsicosocial para po-
der prosperar y tener un impacto positivo en su entorno.
Por otra parte, se puede considerar el bienestar como
una conuencia positiva de aspectos psicológicos (indivi-
duales), sociales (colectivos), que propician la satisfacción
del ser. De este modo, dicha satisfacción debe ser trabajada
por el hombre, a través de sus propósitos, si desea lograr
objetivos y metas, para alcanzar un estado de realización
y cubrir sus necesidades superiores. Así pues, la prosperi-
dad está íntimamente relacionada con el bienestar, al ser
esta la impulsora de la intención de desarrollo para llevar
a los seres humanos a sentirse en plenitud.
Es de resaltar que, si la abundancia en diversos as-
pectos de la vida es alcanzada siguiendo patrones morales
alineados a los valores, el bienestar y la satisfacción de
sentirse próspero, será el impulso para continuar realizan-
do acciones que conlleven a resultados favorables.
Con base en lo descrito, en una mirada holística de la
prosperidad y el bienestar deben incluirse aspectos rela-
cionados con lo económico, social, y ambiental, tal como
lo considera la Organización de las Naciones Unidas (ONU),
(2015) y se detallan a continuación:
Desde lo económico: La prosperidad siempre ha sido
vinculada directamente con el bienestar que genera una
economía favorable, bien sea individual como colectiva.
Por tanto, cuando se vincula los Objetivos de Desarrollo
Sostenible en la Agenda 2030, incluyen aspecto como la
industria e innovación, empleo y crecimiento económico,
así como la sostenibilidad.
Desde lo social: La lucha contra la desigualdad siem-
pre ha sido un tema de discusión, en la agenda 2030 de los
ODS, uno de los objetivos se encuentra centrado especí-
camente en la disminución de la desigualdades, promo-
viendo el empoderamiento de los sectores generalmente
subestimados por la sociedad.
Desde lo Ambiental: El ODS, energía asequible y no
contaminante, hace referencia a garantizar el acceso a
una energía limpia, clave para el desarrollo de la agricul-
tura, las empresas, comunicaciones, educación, sanidad y
transporte.
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, presenta-
dos por la ONU (2015), tienen como propósito, alcanzar una
vida mejor para todos, asegurar protección para el planeta,
y nalmente lograr la paz y prosperidad en el 2030, lo que
implica la búsqueda del bienestar. Esta propuesta para lí-
deres mundiales, tiene en cada objetivo metas especícas
para ser alcanzadas en los próximos 15 años.
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Metodología
En la presente investigación se empleó una revisión
bibliográca - documental. Según Cerda (2017), la investi-
gación bibliográca se relaciona con los procedimientos
que se usan para obtener datos e información a través de
los libros, en general artículos que se reeren a determina-
das materias y temas. En tal sentido, el estudio se orientó
a recabar información relacionada con la prosperidad y el
bienestar individual y social.
Por su parte Máxima (2020), sostiene que, la investi-
gación documental consta de una metodología a seguir:
Arqueo de fuentes: Selección del material el cual podría
servir para el desarrollo del tema de investigación a tratar.
Revisión: Descarte del material no relacionado o poco re-
levante. Cotejo: Comparación y organización del material
disponible, con el cual se construyen tanto citas como
referencias que darán el sustento teórico. Interpretación:
Análisis profundo del material, revisión crítica, elabora-
ción de una propuesta sobre la lectura, desarrollando una
deducción del material. Conclusiones: Cierre de la revi-
sión en detalle y elaboración de interpretación generando
nalmente la argumentación, vinculación o no de teorías
y posible solución a las interrogantes que propician la in-
vestigación.
Consideraciones nales
La prosperidad en un sentido extendido, representa
buenas condiciones de vida, en sintonía con un estado
integral favorable, goce de bienes materiales, estabilidad
biopsicosocial, posibilidad de empoderamiento, libertad
no solo social sino también económica y política, desa-
rrollo de relaciones satisfactorias y fructíferas, igualdad,
empleos dignos, tiempo de disfrute y condiciones ambien-
tales favorables. La prosperidad debe necesariamente, es-
tar alineada a una esencia moral dirigida por los valores,
para lograr disfrutar con plenitud todos los aspectos antes
mencionados.
Del mismo modo, toda prosperidad debe estar impul-
sada por catalizadores, de los que destacan los valores, el
deber por un bienestar propio y colectivo, por último, el
propósito visto como la automotivación que promueve la
toma de decisiones, con base en las capacidades particu-
lares y sociales. Todo ello, conlleva a un estado de satis-
facción biopsicosocial, por lo que se puede considerar una
especie de orecimiento.
Actualmente, la prosperidad es considerada parte
fundamental no solo del hombre en su plano individual,
sino incluso para el desarrollo de ciudades y países, lo
que implica su extensión a nivel mundial. La Organización
de las Naciones Unidas, es un claro ejemplo, a través de
los Objetivos de Desarrollo Sostenible, busca fomentar el
bienestar del hombre en su entorno social, mediante las
prácticas de acciones conlleven a la prosperidad.
En relación con lo descrito, los individuos tienen como
deber buscar la prosperidad, la cual les permita mejores
sus condiciones de vida, siendo el conocimiento, buenas
intenciones y capacidad productiva, aspectos fundamen-
tales para poder alcanzarla. Según Allen (1911/2023a), la
prosperidad de un hombre se mide por su utilidad para la
comunidad, y se considera que un hombre puede ser útil
de acuerdo con lo que hace. Así pues, es el hacer lo que
conlleva a ser prósperos.
Finalmente, la prosperidad bien encaminada, con un
esquema estructurado en la moral y los valores, así como
orientaciones hacia la búsqueda permanente del bien co-
mún, es sin duda, la clave de lo próspero, que se traduce
en calidad de vida e indiscutiblemente de bienestar indivi-
dual y/o colectivo. Los seres humanos, son por naturaleza
vinculantes y a través de la prosperidad no solo personal
sino también en conjunto, se impulsará el estado de bien-
estar deseado para la sociedad.
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C3%B3n+ha+sido+retomada+por+la+psicolog%C3%A-
Da+positiva,+donde+el+prop%C3%B3sito+se+conci-
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man,+2011%3B+Ryff,+1989).&printsec=frontcover
Recibido: 20-05-2025. Aceptado: 04-07-2025 35
Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
Innovación y Gerencia. Revista cientíca arbitrada
Vol XI. Edición Especial Nº1. Agosto 2025, pp. 36 - 43
UJGH ISSN: 3005-5172
Depósito legal: ZU2023000012
NEURODIVERSIDAD COMO PARADIGMA DE
RESPETO A LA PERSONALIDAD HUMANA
Daniel Romero Urdaneta
Doctor en Ciencias Gerenciales (URBE). Magister Scientiaruam en Gerencia Empre-
sarial (URBE). Ingeniero en Informática (URBE). Decano de Investigación y Postgra-
do (UJGH). Docente/Investigador. PEII Nivel B.
Correo Electrónico: daniel.romero@ujgh.edu.ve
ORCID: ORCID.org/0000-0001-6999-2835
Alejandro Mantilla Negrón
Especialista en Gerencia Tributaria (URU). Abogado (LUZ). Consultor Legal del Vice-
rrectorado Académico (UJGH). Maestrando en Gerencia de Empresas (UJGH).
Correo Electrónico: alejandro.mantilla@ujgh.edu.ve
ORCID: ORCID.org/0009-0005-1324-9571
RESUMEN: La neurodiversidad desafía las visiones tradicionales al valorar las diver-
sas formas de la mente y su compresión del mundo. Desde el respeto a la perso-
nalidad humana, invita a transgurar las estructuras sociales, educativas hasta las
laborales de forma inclusiva con exibilidad. Este proceso entraña un cambio de
paradigma para formar una sociedad enmarcada en la empatía. El presente artículo
pretende analizar cómo la neurodiversidad, desde una perspectiva de los deberes
humanos universales, fundamenta la necesidad de transformar los entornos com-
petitivos hacia la inclusión, el pleno desarrollo del potencial de todas las personas.
La investigación se tipica como documental, descriptiva y diseño bibliográco; re-
curriendo a la revisión de textos, revistas cientícas arbitradas electrónicas y docu-
mentos disponibles en la web, generando análisis crítico, reexiones e interpretacio-
nes sobre la neurodiversidad como paradigma de respeto a la personalidad humana.
Se sustenta en las teorías propuestas por Kapp et al. (2013), Silberman, (2015), Singer,
(2017), entre otros. Se obtiene como reexión nal que, el respeto a la personalidad
humana se presenta como un paradigma transformador de la neurodiversidad. Este
enfoque promueve un marco ético arraigado en los deberes humanos universales. De
igual manera, se evidencia como la integración de la neurodiversidad además de ser
un imperativo moral, se convierte en una ventaja estratégica para la productividad
al valorar habilidades únicas, esenciales para construir sociedades inclusivas que
permitan el pleno desarrollo del potencial humano.
PALABRAS CLAVE: Neurodiversidad, Personalidad Humana, Respeto
Introducción
La neurodiversidad, como concepción transformadora, desafía
los paradigmas tradicionales al promover una visión de las distintas
formas del comportamiento humano. Desde una perspectiva que se
fundamenta en el respeto a la personalidad humana, este concep-
to aborda las estructuras sociales, educativas hasta las laborales,
fomentando que sean más inclusivas. Esto implica un cambio de
patrón para valorar el potencial único e intrínseco de cada mente,
promoviendo una sociedad más justa para todos.
El propósito del presente artículo es analizar cómo la neurodi-
versidad, desde la mirada de la Declaración Universal de los Deberes
NEURODIVERSITY AS A PARADIGM OF RESPECT FOR THE HUMAN PERSONALITY
ABSTRACT: Neurodiversity challenges traditional views by valuing the diverse forms of the
mind and its comprehension of the world. Rooted in respect for human personality, it ad-
vocates for the inclusive and exible transformation of social, educational, and work struc-
tures. This process entails a paradigm shift towards fostering a society framed by empathy.
This article aims to analyze how neurodiversity, from a perspective of universal human du-
ties, underpins the need to transform competitive environments towards inclusion and the
full development of everyone’s potential. The research is characterized as documentary,
descriptive, and bibliographical in design; it involved reviewing texts, peer-reviewed elec-
tronic scientic journals, and documents available on the web, generating critical analy-
sis, reections, and interpretations on neurodiversity as a paradigm of respect for human
personality. It is supported by theories proposed by Kapp et al. (2013), Silberman (2015),
Singer (2017), among others. A nal reection is that respect for human personality presents
itself as a transformative paradigm of neurodiversity. This approach promotes an ethical
framework rooted in universal human duties. Similarly, it is evident that the integration of
neurodiversity, in addition to being a moral imperative, becomes a strategic advantage for
productivity by valuing unique skills essential for building inclusive societies that allow for
the full development of human potential.
KEYWORDS: Neurodiversity, Human Personality, Respect
NEURODIVERSIDADE COMO PARADIGMA DE RESPEITO À PERSONALIDADE HUMANA
RESUMO: A neurodiversidade desaa visões tradicionais ao valorizar as diversas formas
da mente e sua compreensão do mundo. Enraizada no respeito à personalidade humana,
defende a transformação inclusiva e exível das estruturas sociais, educacionais e labo-
rais. Esse processo implica uma mudança de paradigma em direção à construção de uma
sociedade pautada pela empatia. Este artigo tem como objetivo analisar como a neuro-
diversidade, a partir de uma perspectiva dos deveres humanos universais, fundamenta
a necessidade de transformar ambientes competitivos rumo à inclusão e ao pleno des-
envolvimento do potencial de cada indivíduo. A pesquisa caracteriza-se por um desenho
metodológico documental, descritivo e bibliográco; envolveu revisão de textos, periódicos
cientícos eletrônicos com revisão por pares e documentos disponíveis na web, gerando
análises críticas, reexões e interpretações sobre a neurodiversidade como paradigma de
respeito à personalidade humana. O estudo é apoiado por teorias propostas por Kapp et
al. (2013), Silberman (2015), Singer (2017), entre outros. Uma reexão nal aponta que o res-
peito à personalidade humana se apresenta como um paradigma transformador da neuro-
diversidade. Essa abordagem promove uma estrutura ética baseada em deveres humanos
universais. Da mesma forma, torna-se evidente que a integração da neurodiversidade, além
de ser um imperativo moral, constitui uma vantagem estratégica para a produtividade ao
valorizar habilidades únicas essenciais para a construção de sociedades inclusivas que
permitam o pleno desenvolvimento do potencial humano.
PALAVRAS-CHAVE: Neurodiversidade, Personalidade Humana, Respeito.
LA NEURODIVERSITÉ COMME PARADIGME DE RESPECT DE LA PERSONNALITÉ HUMAINE
RÉSUMÉ: La neurodiversité remet en question les visions traditionnelles en valorisant les
différentes formes de l’esprit et sa compréhension du monde. Fondée sur le respect de la
personnalité humaine, elle prône une transformation inclusive et exible des structures
sociales, éducatives et professionnelles. Ce processus implique un changement de pa-
radigme vers une société fondée sur l’empathie. Cet article vise à analyser comment la
neurodiversité, dans une perspective de devoirs humains universels, soutient la nécessité
de transformer les environnements compétitifs en milieux inclusifs favorisant le dévelop-
pement intégral du potentiel de chacun. La recherche se caractérise par une approche do-
cumentaire, descriptive et bibliographique ; elle a consisté en la revue de textes, de revues
scientiques électroniques évaluées par des pairs et de documents disponibles sur le Web,
générant des analyses critiques, des réexions et des interprétations sur la neurodiversité
comme paradigme du respect de la personnalité humaine. Elle s’appuie sur les théories
proposées par Kapp et al. (2013), Silberman (2015), Singer (2017), entre autres. Une réexion
nale afrme que le respect de la personnalité humaine se présente comme un paradigme
transformateur de la neurodiversité. Cette approche favorise un cadre éthique fondé sur
des devoirs humains universels. De même, il apparaît que l’intégration de la neurodiversité,
au-delà de son impératif moral, représente un atout stratégique pour la productivité en
valorisant des compétences uniques essentielles à la construction de sociétés inclusives
permettant le développement complet du potentiel humain.
MOTS-CLÉS: Neurodiversité, Personnalité Humaine, Respect
Recibido: 28-08-2024. Aceptado: 15-09-2024 36
Humanos para líderes, basándose especícamente en el
Principio que consagra el Respeto a la Dignidad Humana,
sustenta la necesidad de transformar los entornos com-
petitivos para la inclusión y desarrollo de las potenciali-
dades de todos los individuos, con especial énfasis en los
fundamentos éticos, que denen este compromiso social,
disipando barreras para estimular la aceptación.
Desde una óptica más general, la integración de la
diversidad es una ventaja estratégica que contribuye al
cumplimiento de deberes universales como la igualdad de
oportunidades junto a la participación social. Así mismo,
ofrecer principios éticos para aplicar prácticas inclusivas,
especialmente frente a los retos de la neurodiversidad en
entornos competitivos, logrando un equilibrio entre la
búsqueda de la productividad y el respeto a las diferencias
cognitivas de las personas neurodivergentes.
Enmarcado en los deberes humanos universales, se
argumenta que la integración efectiva de la neurodiversi-
dad no solo es una cuestión de ética, sino también un ca-
talizador para la innovación organizacional sostenible. En
síntesis, este artículo pretende contribuir al saber acadé-
mico sobre neurodiversidad como paradigma de respeto a
la personalidad humana, así como también a generar un
impacto positivo en la sociedad. El procedimiento aplicado
se efectúa, a través de las fases regulares de investigación
cientíca, tales como concepción de la idea, ubicación,
selección y revisión de las bases teóricas sustentables -
nalizando con la redacción de las reexiones nales.
Fundamentos Teóricos
Neurodiversidad
La neurodiversidad, como concepto innovador trans-
formador, fomenta el respeto y la valoración de diferentes
formas de pensar. Basado en un enfoque de diversidad de
la personalidad humana, exige examinar las estructuras
sociales, educativas además de las laborales con el n ha-
cerlas más inclusivas a la amplia variedad de funciones ce-
rebrales. En criterio de Armstrong (2012) se conceptualiza
como la idea de que hay una rica ecología de mentes, que
las diferencias neurológicas no son inherentemente dé-
cits, sino variaciones naturales de la cognición humana.
Desde esta perspectiva, se argumenta que cada in-
dividuo posee un perl neurocognitivo único, el cual lejos
de ser un impedimento, representa una forma particular
de interactuar con el mundo. El respeto a la personalidad
humana, en este contexto, implica reconocer esta ecología
mental, fomentando entornos que permitan a cada perso-
na orecer según sus propias fortalezas y estilos de pen-
samiento, en lugar de intentar conformarlas a un modelo
neurotípico preestablecido.
Por su parte, Silberman (2015), aborda la neurodi-
versidad como un cambio de paradigma que enmarca las
condiciones neurocognitivas como parte de la diversidad
humana natural, en lugar de como errores a corregir. Esta
visión destaca la importancia de eliminar prejuicios, re-
conociendo la dignidad plena de las personas neurodi-
vergentes. El respeto a la diversidad humana se reeja
en la validación de sus experiencias, promoviendo una
comprensión más profunda de sus contribuciones a la so-
ciedad, liberándolas de las narrativas que las reducen a
deciencias.
En este orden de ideas, Singer (2017), menciona que
las variaciones neurológicas son simplemente parte de la
biodiversidad de la especie humana. Basado en lo anterior,
la autora dene a la neurodiversidad como un movimiento
social dirigido la inclusión de todas las mentes. En este
sentido, el respeto a la personalidad implica reconocer
el valor inherente de cada individuo, más allá de sus di-
ferencias neurológicas, en aras de conseguir igualdad de
derechos. Se trata de celebrar la singularidad de cada ser,
promoviendo su autonomía.
En un sentido conceptual Kapp et al., (2013) implícita-
mente posiciona la neurodiversidad como un modelo que
empodera a las personas neurodivergentes. Este enfoque
se centra en reconocer sus fortalezas y derechos, a través
de la cual se promueve la auto-representación. El respeto
a la individualidad humana se concreta cuando se validan
las experiencias vividas, facilitando la participación activa
en la sociedad, reconociendo el valor de esas perspectivas
únicas.
De igual forma, considerando la naturaleza del es-
tudio, según Chapman (2020), este concepto va más allá
de una mera descripción de la diversidad cerebral; se
establece como un marco ético fundamental para guiar
las interacciones humanas en consonancia con el diseño
social. Desde esta perspectiva, la neurodiversidad conlleva
a la obligación moral de formar sociedades que toleren,
apoyen y valoren la diversidad neurológica. El respeto a
la personalidad humana es protagónico, pues exige un
compromiso con la justicia social para todas las formas de
mentes. Esto implica eliminar barreras sistémicas, promo-
viendo entornos inclusivos.
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
El análisis de las deniciones de los autores citados
revela un núcleo común en la concepción de la neurodi-
versidad como una forma legítima de diversidad humana,
pero también presenta matices distintivos en su énfasis y
aplicación. El contraste teórico permite comprender cómo
de manera colectiva se fortalece el respeto a la persona-
lidad humana en el marco de los deberes humanos uni-
versales. Todas las deniciones convergen en la premisa
fundamental de que las diferencias neurológicas son va-
riaciones naturales del funcionamiento cerebral, no erro-
res o patologías.
El reconocimiento del valor propio de cada individuo,
con independencia de su perl neurocognitivo, está ali-
neado con el deber humano universal de respetar la per-
sonalidad humana, consagrado en la Declaración Universal
de Deberes Humanos; esto implica que ninguna persona
debe ser discriminada por sus características innatas. La
neurodiversidad, al postular que las diferencias neuroló-
gicas son parte de la riqueza humana, refuerza este deber
y exige la erradicación de prejuicios en la construcción de
una cultura plural e inclusiva.
Fundamentos Éticos de la Neurodiversidad
Los fundamentos éticos de la neurodiversidad, se
enfocan en varios principios esenciales para forjar un
esquema de valores; como primer principio se encuentra
la Dignidad Inherente, Respeto a la Persona, el cual exige
que las diferencias cognitivas no sean motivo para la deni-
gración o la privación de derechos. Chapman (2020) argu-
menta que la neurodiversidad funciona como un sistema
ético que impone una obligación moral a las sociedades,
la cual consiste en aceptar la diversidad. El respeto a la
personalidad humana, en este contexto, implica validar la
experiencia de cada individuo, convirtiéndose en la piedra
angular de la neurodiversidad al reconocer el valor único
de cada ser.
El segundo principio se denomina No Discriminación,
derecho a la Equidad; al respecto, es de señalar que las
personas neurodivergentes han enfrentado discriminación
sistémica, siendo excluidas de oportunidades sociales
(educativas/laborales), debido a percepciones de décit.
La ética de la neurodiversidad promueve la erradicación
de las posturas discriminatorias, reconociendo que la va-
riabilidad neurológica no justica un trato diferenciado
negativo. En palabras de Armstrong (2012) la idea de una
ecología de mentes, es una contribución valiosa a la di-
versidad humana. En consecuencia, las políticas sociales
deben estar diseñadas para asegurar la equidad e igual-
dad de oportunidades para todos, sin penalización por su
neurotipo.
Seguidamente se menciona el principio de Auto-
nomía, un aspecto ético decisivo de la neurodiversidad,
según Singer (2017), se busca empoderar a los individuos
para que lideren sus propias narrativas, tomen decisiones
sobre su salud, educación y estilo de vida. Por su parte
Kapp et al. (2013) subraya la importancia de la auto-re-
presentación, la validación de las experiencias vividas por
personas neurodivergentes. Éticamente, la sociedad tiene
el deber de proporcionar el apoyo necesario a estas perso-
nas para el fáctico ejercicio de sus capacidad, sin imponer
lineamientos inexibles de normalización.
En relación al cuarto principio, Justicia Social y Res-
ponsabilidad Colectiva, la neurodiversidad entraña la
defensa de la justicia social. Esto implica reconocer las
desventajas experimentadas por las personas neurodiver-
gentes como resultado de un entorno físico-social no di-
señado para acoger la diversidad. Éticamente, esto genera
la responsabilidad de trasformar los preceptos (actitudi-
nales, estructurales, comunicativas) fomentando la plena
participación de los diversos neurotipos en la sociedad.
La creación de entornos adaptados a la neurodiversidad,
se convierte en una obligación ética, no una opción bene-
volente.
La responsabilidad social en la inclusión, desde el
enfoque de la neurodiversidad, se convierte en un com-
promiso activo para transformar los entornos. Así pues,
todos los actores sociales deben compartir la obligación
de construir un mundo donde la diversidad sea valora-
da, en tanto que las personas neurodivergentes puedan
prosperar. En el ámbito educativo, es imperativo un giro a
un modelo basado en las fortalezas. Esto implica adaptar
los métodos pedagógicos, los currículos y los entornos de
aprendizaje para acomodar diversos estilos cognitivos (Ar-
mstrong, 2012). A partir de esta conguración conceptual,
se requiere capacitación sobre pedagogías inclusivas, uso
de tecnologías adaptativas, así como la promoción de la
empatía. La inclusión, busca garantizar que cada individuo
pueda aprender de manera efectiva, desarrollar su poten-
cial máximo, respetando su individualidad.
En el ámbito laboral, se traduciría en incluir ajustes ra-
zonables en el ambiente físico, exibilidad en los horarios
o en las modalidades de trabajo, la provisión de apoyos en
la comunicación sin olvidar la interacción social. Las organi-
zaciones tienen la responsabilidad ética de valorar la diver-
sidad neurocognitiva como un activo estratégico, no como
un obstáculo. Para lograrlo, es necesario un cambio cultural
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
que elimine sesgos en los procesos de contratación, evalua-
ción y desarrollo profesional, centrándose en el potencial
de cada persona, no en estándares rígidos.
Desde una perspectiva de los deberes humanos uni-
versales, la formulación y aplicación de políticas públicas
garantizarán los derechos de las personas neurodiver-
gentes en todos los ámbitos para su desarrollo integral.
Chapman (2020) indica que las políticas deben reejar el
compromiso ético de la sociedad con la justicia. Es con-
cluyente desterrar la desinformación, promoviendo una
comprensión más positiva de la neurodiversidad (Silber-
man, 2015), utilizando un lenguaje inclusivo, visibilizando
las contribuciones de las personas neurodivergentes a la
sociedad.
Dimensiones de la Neurodiversidad
La creciente comprensión de la neurodiversidad
como una manifestación natural de la diversidad, ha im-
pulsado una reevaluación de los deberes humanos, tanto
en la esfera individual como institucional. Esta visión está
centrada en el respeto a la personalidad de cada indivi-
duo, fomentando la construcción de una sociedad que se
adapta a las diversas formas de funcionamiento cerebral.
En el marco de los deberes humanos universales, la neu-
rodiversidad implica accionar proactivamente para garan-
tizar la plena participación y el orecimiento de todas las
personas.
a) Deberes Individuales: En el contexto de la neurodi-
versidad, las responsabilidades individuales se centran en
cómo se interactúa con las diferencias neurológicas. Esto
implica fomentar activamente la comprensión y la acepta-
ción de la amplia gama de funcionamientos cerebrales. Un
deber individual fundamental es el respeto a la autonomía
de las personas neurodivergentes, reconocer la capacidad
intrínseca de estas, para tomar decisiones sobre sus pro-
pias vidas, derecho inalienable a la autodeterminación.
Este respeto, se extiende también a la valoración de
los estilos de comunicación únicos, como expresiones le-
gítimas. Singer (2017), hace referencia a que las variacio-
nes neurológicas son una expresión de la biodiversidad
humana, lo cual implica el respeto de la valía intrínseca
de cada forma de ser. Así, el deber individual de respe-
tar la autonomía se traduce en el apoyo a las personas
neurodivergentes para el desarrollo de sus preferencias,
necesidades y aspiraciones.
Los deberes individuales denotan la adaptación a las
diversas formas de comunicación. Esto signica estar abier-
tos a interpretar de forma válida expresiones no verbales o
indirectas, permitiendo a cada persona comunicarse de una
manera efectiva. Al hacerlo, se está respetando la diversidad
humana. El deber individual aquí, es buscar comprender la
neurodiversidad desde una perspectiva basada en la forta-
leza de la diferencia, en lugar de verla como una deciencia.
Esto conlleva a una revisión de las propias suposicio-
nes con disposición a aprender de las experiencias de las
personas neurodivergentes. Kapp et al. (2013), subraya que
el lenguaje centrado en el décit perpetúa los prejuicios,
mientras un enfoque en la diversidad promueve la acepta-
ción. Por lo tanto, el deber individual radica en adoptar un
lenguaje y una mentalidad como reejo de respeto por la
dignidad de todas las formas de neurocognición.
b) Deberes Institucionales: aluden a las responsabili-
dades de las organizaciones de proveer entornos inclusivos,
accesibles para las personas neurodivergentes. Las institu-
ciones educativas y laborales, tienen el deber de realizar
adaptaciones razonables para asegurar que las personas
neurodivergentes puedan participar de manera plena,
potenciando su capacidad. Esto es consistente con el de-
recho universal a la educación, como al trabajo digno. Por
consiguiente, se deben emplear estrategias basadas en las
fortalezas para apoyar a las personas neurodivergentes, en
lugar de intentar arreglarlos (Armstrong, 2012).
En el ámbito laboral, Austin y Pisano (2017), exponen
benecios signicativos a las organizaciones en términos
de productividad basados en la inclusión de personas neu-
rodivergentes, en tanto se realicen las adaptaciones nece-
sarias. En otras palabras, la clave está en crear un ambiente
de trabajo adaptado a las diversas formas de pensamiento
y funcionamiento neurológico. El deber institucional va más
allá de la no discriminación, implicando un compromiso con
la creación de entornos donde se valore la neurodiversidad
como un activo, garantizando así el derecho al trabajo en
condiciones equitativamente satisfactorias, sugiriendo la
obligación moral de acoger las diversas formas de existen-
cia humana.
Este enfoque integral de los deberes individuales e
institucionales en el contexto de la neurodiversidad, entra-
ña un compromiso profundo con el respeto a la diversidad
humana en el marco de los deberes humanos universales.
Al reconocer la neurodiversidad, la sociedad puede avan-
zar hacia la creación de entornos verdaderamente inclusi-
vos donde cada individuo tenga la oportunidad contribuir
mientras alcanza su desarrollo personal de forma plena.
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Neurodiversidad en Entornos Competitivos
La creciente concientización sobre la neurodiversidad
ha impulsado un cambio ideológico en la comprensión de
las capacidades humanas, reconociendo que las variacio-
nes en el funcionamiento cerebral son una forma natural
de diversidad. Este reconocimiento plantea por un lado
desafíos, y por otro, oportunidades signicativas en los
entornos competitivos, donde la productividad a menudo
se prioriza por encima de la adaptación a las diferencias
individuales.
El respeto a la personalidad humana arma el valor
inherente de cada individuo, independientemente de su
conguración neurológica. Este principio fundamental se
alinea directamente con los deberes humanos universales,
el cual exige la no discriminación, garantizando la igualdad
de derechos para todas las personas (Nussbaum, 2011). En
este sentido, un entorno que no respeta las diferencias
cognitivas de las personas neurodivergentes está, de facto,
incumpliendo con estos deberes esenciales.
En los entornos competitivos, la eciencia innova-
dora, a menudo operan bajo un modelo de productividad
estandarizado. Este modelo tradicionalmente asume una
homogeneidad cognitiva, favoreciendo estilos de pensa-
miento neurotípicos. De acuerdo con Kapp et al. (2013),
para las personas neurodivergentes, esta estructura pre-
senta desafíos signicativos, lo que puede limitar su capa-
cidad para demostrar sus verdaderas competencias.
Sin embargo, según lo expuesto por Austin y Pisano
(2017) y Doyle (2020), la inclusión de la neurodiversidad se
traduce en una ventaja competitiva. Las personas neuro-
divergentes poseen habilidades valiosas para el mercado
laboral. Lo expuesto es complementado por el plantea-
miento de Chapman (2020), quien establece que el desafío
radica en crear entornos tolerantes valorando activamente
la optimización de estas diferencias cognitivas, con un
enfoque proactivo para la adaptación inclusiva. Resulta
necesario comprender la integración de la neurodiversi-
dad en entornos competitivos, como un imperativo ético
enmarcado directamente en los deberes humanos univer-
sales de:
1. Dignidad y No Discriminación: Al valorar la diversi-
dad cognitiva, las organizaciones cumplen con el deber de
respetar la dignidad de cada persona sin discriminación
por motivos de origen neurológico. La exclusión en cual-
quiera de sus formas de personas neurodivergentes limita
su derecho a participar plenamente en la vida social. Con
referencia a lo anterior, cabe destacar lo expresado por
Bustamante (2018), quien arma que la dignidad humana
es el valor de la persona por el solo hecho de serlo, el
cual reeja la igualdad básica independientemente de las
capacidades particulares. Ante lo planteado, el reconoci-
miento de la dignidad humana debe hacerse efectivo en
todas las esferas de la vida cotidiana (Secretaría General
Iberoamericana, s.f.). Sobre la base de las consideraciones
planteadas, se inere que la dignidad de las personas es
uno de los valores principales de la sociedad, único e in-
condicional.
2. Igualdad de Oportunidades: Crear entornos acce-
sibles garantiza el cumplimiento del deber de igualdad de
oportunidades. Esto asegura que las personas neurodiver-
gentes tengan las mismas posibilidades de desarrollar sus
talentos dentro de la sociedad. En este sentido, Do Couto
y Clark (2022), hacen referencia a la justicia social, consi-
deraciones de las necesidades individuales, así como, las
desigualdades en pro de brindar oportunidades de mane-
ra igualitaria a todas las personas.
Es por ello necesario reexionar sobre la reducción
de barreras y desigualdades sistemáticas para garantizar
la igualdad de oportunidades para desarrollarse (McKinsey
y Company, 2022). Aunado a esto, Delgado y Bermal (s.f)
destacan que, la igualdad formal deriva de la naturaleza e
inseparabilidad de la dignidad humana, cuyo principal ob-
jetivo es remover o disminuir los obstáculos para alcanzar
una paridad de oportunidades.
3. Desarrollo Pleno del Potencial Humano: Permitir
que las personas neurodivergentes se aancen en sus for-
talezas reconociendo sus necesidades, es la clave para su
desarrollo (Rocha, Aparecida Da Silva y Basso, 2023). Esto
implica propiciar las condiciones para que cada individuo
pueda alcanzar su máximo potencial personal y profe-
sional. La Red Mundial de Empresas y Discapacidad de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2022) señala
como las personas neurodivergentes suelen destacar por
su atención al detalle, reconocimiento de patrones, razo-
namiento inferencial, puntualidad además del ofrecimien-
to de soluciones innovadoras, pudiendo impactar de ma-
nera positiva. De tales consideraciones, se deduce que el
desarrollo del talento emergente debe ser reconocido de
las necesidades propias de las personas en conjunción al
interés social, adoptando modelos de economía circular
inclusiva.
4. Participación y Contribución Social: La inclusión
de la neurodiversidad fortalece el tejido social, cumple
con el deber de promover la participación de todos los
miembros de la comunidad. En este contexto, la acción
Recibido: 28-08-2024. Aceptado: 15-09-2024 40
Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
armativa requiere de un enfoque multidimensional, una
realidad a la inserción de todas las personas en el ámbito
social. Planteado así, se enfatiza el valor en la construcción
de sociedades más inclusivas, enriquecidas por las contri-
buciones únicas (Singer 2017; Armstrong, 2012). En efecto,
el fomento de la inclusión de personas neurodivergentes
se ha convertido en elemento clave de la gestión de la di-
versidad (LeFevre-Levy et al., 2023 ; Rao y Polepeddi, 2019).
Un factor esencial que distinguen Volpone et al. (2022) es
el clima de diversidad inclusiva, el cual se reeja en las
interacciones en diversos entornos y contextos sociales.
Por lo tanto, las habilidades sociales son funda-
mentales para el cumplimiento de actividades, las cuales
abarcan competencias personales (conabilidad, compro-
miso y respeto) como también competencias sociales (de-
sarrollo de relaciones, liderazgo, comunicación efectiva,
empatía, diplomacia entre otras) desempeñando un papel
estimulante (Williams, 2011). El análisis de lo anterior, per-
mite señalar la necesidad de promover conscientemente
actividades que trasciendan a lo largo del tiempo.
Por lo tanto, la creciente concienciación sobre la neu-
rodiversidad impulsa un cambio de patrón en la compren-
sión de las capacidades humanas, como una forma natural
de diversidad. Se inere que, el respeto a la personalidad
humana y la integración de la neurodiversidad en entor-
nos laborales competitivos son de obligatoriedad ética ali-
neados directamente a los deberes humanos universales.
En este contexto, la adaptación de los entornos com-
petitivos para incluir a individuos neurodivergentes repre-
senta una ventaja estratégica. En este sentido, la creación
de entornos accesibles y exibles contribuye a garantizar
el deber de igualdad de oportunidades para desarrollar
sus talentos, además de contribuir a la sociedad. Por lo
tanto, integrar la neurodiversidad en la fuerza laboral faci-
lita el cumpliendo con el deber de promover la participa-
ción de todos los miembros de la comunidad.
Abordaje metodológico
En atención a la metodología, el presente artículo,
se basa en una investigación documental tipicada como
descriptiva con diseño bibliográco; de igual manera, se
recurrió a la revisión de textos, revistas cientícas arbitra-
das electrónicas, así como documentos disponibles en la
web, generando análisis crítico, reexiones e interpreta-
ciones sobre la neurodiversidad como paradigma de res-
peto a la personalidad humana.
Reexiones Finales
Luego del análisis realizado, se derivan las conside-
raciones nales. Resulta imprescindible resaltar, en este
alcance, que la neurodiversidad representa un paradigma
transformador redeniendo las diferencias neurológicas,
siendo vistas como variaciones naturales de la cognición
humana. Este enfoque, promueve una visión de respeto de
las distintas formas del pensamiento, también establece
un marco ético fundamental basado en los deberes huma-
nos universales. El deber de respetar la dignidad inherente
de toda persona, exige que las diferencias cognitivas no
sean motivo de devaluación o privación de derechos.
Disposiciones de aplicación en el marco de los Debe-
res Humanos Universales
• La convergencia de estas perspectivas refuerza
cómo la neurodiversidad, en su conjunto, opera como una
obligación ético-moral para el cumplimiento de los debe-
res humanos universales:
• Favorecer la aceptación de la dignidad de la perso-
na neurodivergente, y erradicar la discriminación sobre las
diferencias cognitivas.
• Impulsar el cumplimiento del deber universal de
garantizar que todas las personas tengan acceso equita-
tivo a oportunidades pudiendo participar plenamente en
entornos sociales, educativos y laborales.
• Promover la auto-representación y la valoración
de las voces neurodivergentes con el n de fortalecer el
deber de respetar la autonomía de cada individuo.
• Resaltar el compromiso con la justicia social, re-
conociendo que las barreras no son propias del individuo,
sino paradigmas a eliminar, para garantizar los derechos
humanos de todos.
• Obtener equilibrio entre la productividad y el res-
peto a las diferencias cognitivas en entornos competitivos
con la aplicación de estrategias multidimensionales abor-
dando la cultura organizacional.
• Implementar adaptaciones razonables que per-
mitan a las personas neurodivergentes prosperar, demos-
trando el respeto a la personalidad humana, al reconocer
y responder a sus necesidades únicas.
• Fomentar una cultura de inclusión a través de la
construcción de espacios seguros en los cuales se garan-
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
tice la libertad de expresión con una comunicación clara,
directa y estructurada, como elementos esenciales que
benecian a las personas neurodivergentes, sin temor a la
discriminación.
Implementar estrategias de gestión
individualizadas, dirigiendo el fomento de una
cultura de inclusión
Ante esta posición, la neurodiversidad avanza a la
no discriminación y la igualdad, derrocando las barreras
sistémicas que han impedido el acceso a oportunidades
educativas, laborales así como sociales de las personas
neurodivergentes. Asimismo, enfatiza la importancia de
la autonomía, reforzando el proceso de decisión de las
personas neurodivergentes. De la misma manera, destaca
la justicia social como responsabilidad colectiva, al reco-
nocer las desventajas experimentadas por las personas
neurodivergentes como el resultado de entornos sociales
no están diseñados para acoger la diversidad.
En consecuencia, la neurodiversidad impulsa los de-
beres individuales e institucionales. A nivel individual, se
demanda la eliminación de prejuicios, la adopción de un
lenguaje inclusivo/respetuoso, mientras, a nivel institucio-
nal, se requiere la construcción de un entorno accesible,
adaptado a las diferencias cognitivas. La integración de la
neurodiversidad en entornos competitivos representa un
imperativo ético-moral, así como una ventaja estratégica,
por cuanto las personas neurodivergentes poseen habili-
dades únicas generadoras de innovación y productividad.
En síntesis, para construir sociedades verdaderamente
inclusivas donde se permita el desarrollo pleno del po-
tencial humano con participación equitativa de todos sus
miembros, consolidando así el cumplimiento de los debe-
res humanos universales, radica en el reconocimiento e
inclusión de la diversidad.
En denitiva, la neurodiversidad, según los postula-
dos de los autores citados, es un paradigma que requiere
una transformación radical en la forma en la cual las socie-
dades interactúan con la variabilidad humana. El respeto
a la personalidad, se convierte en un motor poderoso para
la consecución del cumplimiento de los deberes humanos
universales, promoviendo un mundo más justo e inclusivo
para todas las mentes. Este enfoque holístico hace de la
neurodiversidad una oportunidad estratégica, creando
ambientes competitivos, efectivamente productivos y pro-
fundamente humanos.
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
Innovación y Gerencia. Revista cientíca arbitrada
Vol XI. Edición Especial Nº1. Agosto 2025, pp. 44 - 50
UJGH ISSN: 3005-5172
Depósito legal: ZU2023000012
Educarse y Enseñar a Otros:
Deber Esencial para la Construcción Social
Dr. Gabriel Ferrer Cubillán
Doctor en Ciencias Gerenciales (URBE). M.Sc en Gerencia de Mercadeo (URBE), In-
geniero en Informática (URBE), Diplomado en Gerencia de la Educación Superior
(LUZ) Profesor Universitario de la facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas de LUZ,
Secretario de Educación Superior del Estado Zulia (Enero2023-junio 2025).
Correo Electrónico: ingabrielfc@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0008-4437-1205
RESUMEN: La educación, entendida no solo como derecho fundamental sino como
deber humano esencial, demanda un compromiso ético que articula lo individual
con lo colectivo. El presente estudio tiene como objetivo analizar la función de edu-
carse y enseñar a otros desde la perspectiva de los deberes humanos, en el marco
del Pacto Educativo Global promovido por UNESCO y el Papa Francisco, que convoca
a construir un nuevo humanismo solidario, inclusivo y sostenible. Teóricamente, se
sustenta en los aportes de Delors (1996), Nussbaum (2010) y Freire (2005), quienes
destacan la educación como motor de ciudadanía crítica, justicia social y desarro-
llo humano integral. Metodológicamente, se realizó una investigación documental,
con revisión y análisis de literatura especializada en educación, ética y deberes hu-
manos. Los resultados muestran que educarse supone asumir la responsabilidad
personal de desarrollar competencias y valores orientados al bien común, mientras
que enseñar implica guiar y motivar a otros en un proceso bidireccional e interde-
pendiente de aprendizaje. Se concluye que incorporar la dimensión de los deberes
humanos en los sistemas educativos fortalece la cohesión social y la transforma-
ción cultural, al integrar conocimiento académico con formación ética. Así mismo,
se evidencia la necesidad de un compromiso articulado entre familias, instituciones
y comunidades para generar entornos formativos capaces de promover sociedades
más justas, inclusivas y resilientes.
PALABRAS CLAVE: Deberes humanos, Enseñanza, Ética.
Introducción
La educación ha sido tradicionalmente concebida como un
derecho humano fundamental, reconocido en instrumentos inter-
nacionales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos
(1948) y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales (1966). Sin embargo, en la actualidad se hace indispensa-
ble ampliar esa visión hacia un horizonte más integral, en el cual los
derechos se comprendan en estrecha relación con los deberes. En
efecto, no basta con exigir el derecho a la educación; se requiere, al
mismo tiempo, asumir el deber humano de educarse y de enseñar a
otros como un compromiso ético, cultural y político. Este doble mo-
vimiento –derecho y deber– constituye la base para edicar socie-
dades capaces de responder a los retos del presente y de anticipar
las demandas del futuro.
En este sentido, la reexión sobre los deberes humanos ha
cobrado relevancia en la última década, al proponerse como com-
plemento necesario a la doctrina de los derechos. Autores como Pe-
ces-Barba (1995) y Mayor Zaragoza (2000) han señalado que los de-
Educating Oneself and Teaching Others: An Essential Duty for Social Construction
ABSTRACT: Education, understood not only as a fundamental right but also as an essential
human duty, demands an ethical commitment that links the individual with the collective.
The purpose of this study is to analyze the role of self-education and teaching others from
the perspective of human duties, within the framework of the Global Compact on Edu-
cation promoted by UNESCO and Pope Francis, which calls for the construction of a new
humanism that is supportive, inclusive, and sustainable. Theoretically, it is based on the
contributions of Delors (1996), Nussbaum (2010), and Freire (2005), who highlight education
as a driving force for critical citizenship, social justice, and integral human development.
Methodologically, a documentary research approach was applied, through the review and
analysis of specialized literature on education, ethics, and human duties. The results show
that self-education involves assuming personal responsibility for developing competencies
and values oriented toward the common good, while teaching entails guiding and moti-
vating others in a bidirectional and interdependent learning process. It is concluded that
incorporating the dimension of human duties into educational systems strengthens social
cohesion and cultural transformation by integrating academic knowledge with ethical for-
mation. Likewise, the ndings highlight the need for an articulated commitment among fa-
milies, institutions, and communities to create learning environments capable of fostering
more just, inclusive, and resilient societies.
KEYWORDS: Human duties, Teaching, Ethics.
Educar-se e Ensinar aos Outros: Dever Essencial para a Construção Social
RESUMO: A educação, entendida não apenas como um direito fundamental, mas como um
dever humano essencial, exige um compromisso ético que articula o individual com o co-
letivo. Este estudo tem como objetivo analisar a função de educar-se e ensinar aos outros
sob a perspectiva dos deveres humanos, no contexto do Pacto Educativo Global promovido
pela UNESCO e pelo Papa Francisco, que convoca à construção de um novo humanismo so-
lidário, inclusivo e sustentável. Teoricamente, fundamenta-se nas contribuições de Delors
(1996), Nussbaum (2010) e Freire (2005), que destacam a educação como motor da cidadania
crítica, justiça social e desenvolvimento humano integral. Metodologicamente, foi realizada
uma pesquisa documental, com revisão e análise de literatura especializada em educação,
ética e deveres humanos. Os resultados mostram que educar-se implica assumir a respon-
sabilidade pessoal de desenvolver competências e valores voltados para o bem comum,
enquanto ensinar signica guiar e motivar os outros em um processo bidirecional e inter-
dependente de aprendizagem. Conclui-se que incorporar a dimensão dos deveres huma-
nos nos sistemas educativos fortalece a coesão social e a transformação cultural, ao inte-
grar o conhecimento acadêmico com a formação ética. Evidencia-se também a necessidade
de um compromisso articulado entre famílias, instituições e comunidades para gerar am-
bientes formativos capazes de promover sociedades mais justas, inclusivas e resilientes.
PALAVRAS-CHAVE: Deveres humanos, Ensino, Ética.
S’éduquer et Enseigner aux Autres : Devoir Essentiel pour la Construction Sociale
RÉSUMÉ: L’éducation, comprise non seulement comme un droit fondamental mais aussi
comme un devoir humain essentiel, exige un engagement éthique qui relie l’individuel au
collectif. Cette étude vise à analyser la fonction de s’éduquer et d’enseigner aux autres sous
l’angle des devoirs humains, dans le cadre du Pacte Éducatif Mondial promu par l’UNESCO
et le Pape François, qui appelle à construire un nouvel humanisme solidaire, inclusif et
durable. Théoriquement, elle s’appuie sur les apports de Delors (1996), Nussbaum (2010) et
Freire (2005), qui mettent en avant l’éducation comme moteur de citoyenneté critique, de
justice sociale et de développement humain intégral. Méthodologiquement, une recherche
documentaire a été menée, avec une revue et une analyse de la littérature spécialisée
en éducation, éthique et devoirs humains. Les résultats montrent que s’éduquer implique
d’assumer la responsabilité personnelle de développer des compétences et des valeurs
orientées vers le bien commun, tandis qu’enseigner signie guider et motiver les autres
dans un processus d’apprentissage bidirectionnel et interdépendant. Il est conclu que l’in-
tégration de la dimension des devoirs humains dans les systèmes éducatifs renforce la
cohésion sociale et la transformation culturelle, en combinant savoir académique et forma-
tion éthique. Il apparaît également nécessaire de mettre en place un engagement coordon-
né entre familles, institutions et communautés pour créer des environnements éducatifs
capables de promouvoir des sociétés plus justes, inclusives et résilientes.
MOTS-CLÉS: Devoirs humains, Enseignement, Éthique.
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beres conguran el reverso indispensable de los derechos,
pues garantizan su efectividad real y evitan que estos se
reduzcan a proclamaciones abstractas. Ahora bien, dentro
de esta perspectiva, el deber de educarse y de enseñar se
erige como uno de los pilares esenciales para el desarrollo
humano y social, porque articula la responsabilidad indi-
vidual con la solidaridad colectiva.
En otras palabras, educarse no se limita a la adquisi-
ción de competencias técnicas o cognitivas, sino que im-
plica un proceso integral de formación ética, ciudadana y
cultural que permite al sujeto participar activamente en la
vida social. A su vez, enseñar no se reduce a la función pro-
fesional del docente en un aula formal, sino que expresa
la obligación de compartir saberes, experiencias y valores
en cualquier espacio de interacción humana. Así, ambos
deberes conforman un binomio indisoluble que expresa la
naturaleza interdependiente del acto educativo: aprender
y enseñar como procesos recíprocos, continuos y nece-
sarios para la construcción de una sociedad consciente,
solidaria y responsable.
Ahora bien, este artículo se inscribe en el marco del
Pacto Educativo Global, iniciativa que convoca a un nue-
vo humanismo solidario, inclusivo y sostenible, y en las
corrientes latinoamericanas de pedagogía crítica repre-
sentadas por Paulo Freire (2005), cuya propuesta de edu-
cación dialógica y liberadora sigue siendo pertinente para
comprender el acto de enseñar como un acto de esperanza
y transformación. Igualmente, las reexiones de Delors
(1996) sobre los cuatro pilares de la educación –aprender
a conocer, hacer, ser y convivir–, y de Nussbaum (2010) res-
pecto a la formación de ciudadanos críticos y empáticos,
ofrecen un marco conceptual para situar el deber de edu-
carse y enseñar como eje central de la cohesión social y de
la construcción democrática.
Por ende, este trabajo propone una lectura ética y
humanista de la educación como deber, resaltando que la
responsabilidad de aprender y de enseñar no corresponde
únicamente al individuo, sino que involucra a las familias,
las instituciones educativas y las comunidades en general.
La historia de la humanidad ha mostrado que los avances
tecnológicos y las conquistas de derechos no son sucien-
tes si no se acompañan de la conciencia de los deberes.
En particular, el deber de educarse y enseñar representa
una de las vías más sólidas para enfrentar la exclusión,
promover la equidad y consolidar culturas de paz.
En consecuencia, se plantea la necesidad de conce-
bir la educación como un proceso vital y compartido, que
trasciende el espacio académico y se proyecta hacia la vida
cotidiana, congurándose como un acto de corresponsa-
bilidad que enlaza la autonomía individual con la justicia
social. Solo así será posible avanzar hacia sociedades más
críticas, empáticas y resilientes, en las que aprender y en-
señar dejen de ser privilegios para convertirse en prácticas
humanas fundamentales y permanentes.
De la educación como derecho a la educación
como deber
La Declaración Universal de los Derechos Humanos
(1948) consagró la enseñanza como derecho fundamental.
Sin embargo, la propuesta de Declaración Universal de
los Deberes Humanos introduce una dimensión comple-
mentaria al armar que toda persona tiene la obligación
de formarse y de transmitir su saber. Este planteamiento
revela la necesidad de comprender la educación, no solo
como benecio individual, sino como compromiso ético
con la sociedad, donde aprender y compartir se convierten
en pilares de justicia y cohesión comunitaria.
La comprensión de la enseñanza como obligación éti-
ca supone una transformación profunda en el imaginario
pedagógico. Formar y formarse se convierten en actos de
corresponsabilidad, donde cada individuo participa activa-
mente en la construcción de comunidad, en la transmisión
de valores y en el desarrollo de competencias colectivas.
Así, el proceso educativo deja de ser un privilegio limitado
a instituciones y se amplía hacia la vida cotidiana como
práctica constante de convivencia, aprendizaje mutuo y
construcción social.
Instruir a otros es, ante todo, un acto de conciencia
y compromiso. Signica transmitir conocimientos y, al
mismo tiempo, cultivar valores, actitudes y habilidades
necesarias para la vida. Este proceso implica despertar el
pensamiento crítico, fomentar la creatividad, promover el
respeto por la diversidad, estimular la curiosidad y sem-
brar la semilla del cambio social. Por ende, la enseñanza
se entiende como una herramienta de transformación
cultural que articula responsabilidad individual con soli-
daridad colectiva.
Todo ser humano tiene la responsabilidad de enseñar
desde su rol en la sociedad. No se trata únicamente de la
labor del maestro en un aula; también enseña el padre que
orienta con amor, la madre que transmite valores en cada
gesto, el líder comunitario que fomenta la participación
ciudadana, el servidor público que actúa con ética y el
profesional que comparte su saber con compromiso social.
De esta manera, cada persona se convierte en agente pe-
dagógico en los distintos espacios de interacción humana.
Quien transmite saberes debe asumir con seriedad la
responsabilidad de sus palabras, de sus acciones y de los
impactos que estas generan en quienes le rodean. Orien-
tar a otros es ejercer un poder transformador que requiere
conciencia moral. Formar implica sembrar libertad, pues
el conocimiento empodera, permite la autonomía y abre
caminos hacia decisiones críticas y reexivas. De allí que
la enseñanza pueda ser entendida como un acto de eman-
cipación que rompe cadenas de exclusión y desigualdad.
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
Como propuesta de integración entre el derecho y
el deber de instruirse, se plantea establecer políticas pú-
blicas que incluyan no solo el acceso y la permanencia,
sino también la participación activa de la comunidad. Ello
implica ofrecer programas académicos con proyección
social que fortalezcan la extensión universitaria como
transferencia del conocimiento a las comunidades. Así
mismo, desarrollar campañas culturales fundamentadas
en valores éticos contribuiría a consolidar ciudadanos crí-
ticos, responsables y capaces de convertirse en agentes de
transformación social.
El Pacto Educativo Global: compromiso por una
humanidad compartida
El Pacto Educativo Global, promovido por el Papa
Francisco en 2019, se presenta como un llamado urgente
a renovar el compromiso con la educación como bien co-
mún. Este pacto propone reconstruir el verdadero pacto
educativo, centrando el proceso en la persona humana y
fomentando una cultura del encuentro, la paz y el cuida-
do del planeta. Así mismo, plantea la necesidad de una
pedagogía inclusiva que supere la fragmentación social y
promueva la justicia intergeneracional. En este marco, la
educación se convierte en motor de transformación cul-
tural y de construcción de sociedades más solidarias y
sostenibles.
Entre sus principios, destaca la necesidad de:
• Poner a la persona en el centro de todo proceso educativo.
• Escuchar a las nuevas generaciones.
• Promover a la mujer como protagonista de cambio.
• Educar para la acogida, la justicia y la solidaridad.
• Encontrar nuevas formas de entender la economía, la
política y el desarrollo.
Estas dimensiones implican que educar ya no puede
ser entendido como una tarea delegada exclusivamente
al Estado o a la escuela, sino como una responsabilidad
compartida por todos los actores sociales. Cada individuo
asume el deber de formar y formarse con conciencia ética,
apertura intercultural y sentido histórico. En este enfoque,
la enseñanza se concibe como un acto comunitario en
el que convergen instituciones, familias y comunidades,
congurando una corresponsabilidad ineludible en la
construcción de ciudadanía y en el fortalecimiento de los
valores colectivos.
Educarse constituye un deber que nace de la humil-
dad, pues implica reconocer que no se posee todo el cono-
cimiento y que la persona está en permanente construc-
ción. La vida y los demás siempre tienen algo que enseñar.
Ser educado supone abrirse al conocimiento, escuchar con
atención, valorar la experiencia del otro y estar dispuesto
a modicar perspectivas. En esta dinámica, el sujeto se
convierte en agente de cambio comprometido con su en-
torno y con la sociedad.
En un mundo caracterizado por constantes trans-
formaciones, donde la información circula con rapidez y
muchas veces sin criterios claros de veracidad, educarse
signica aprender a discernir, a cuestionar, a reexionar y
a buscar la verdad con responsabilidad. Este proceso no se
limita a acumular datos, sino que persigue comprender el
sentido profundo del aprendizaje como herramienta vital
para vivir y convivir mejor. De esa forma, se fortalece la
capacidad crítica y se fomenta una ciudadanía más cons-
ciente y participativa.
Este deber compromete a las personas a aprender de
la historia, de la ciencia, de la cultura, de la innovación
tecnológica y del ecosistema, entre tantas otras áreas que
conforman la vida humana. Pero también implica aprender
del diálogo cotidiano, de la experiencia comunitaria y del
encuentro con otras realidades que enriquecen la visión
del mundo. Educarse, en denitiva, supone asumir la vida
como una escuela constante y a los demás como maestros
potenciales que transmiten lecciones valiosas.
La Doble Vía de la Educación: Una Relación Humana y Ética
La educación, entendida como deber humano, no
puede concebirse como un proceso unidireccional ni res-
tringido a la mera transmisión de contenidos. La verda-
dera transformación ocurre cuando educar y ser educado
se encuentran, cuando quien enseña también aprende y
quien aprende también enseña. Esta dinámica rompe je-
rarquías autoritarias y construye relaciones basadas en el
respeto, la empatía y la corresponsabilidad. En ese diálogo
recíproco se potencia la creatividad, la autocrítica y la so-
lidaridad, pilares fundamentales para una formación que
responda a los desafíos contemporáneos.
En este sentido, la formación deja de ser un meca-
nismo vertical para convertirse en un proceso horizontal,
colaborativo y dialógico. Es en ese intercambio constan-
te donde se forman las bases de la ciudadanía activa, el
pensamiento crítico y la conciencia social. La comunidad
que se educa mutuamente se fortalece, se adapta a los
cambios y enfrenta los desafíos desde la inteligencia co-
lectiva. Ese modelo de interacción constituye la sociedad
a la que se debe aspirar, una sociedad abierta, inclusiva y
con capacidad de transformación cultural y ética.
La dimensión humana de la enseñanza implica que
el aprendizaje no ocurre en un vacío, sino en un contexto
social y emocional donde cada sujeto aporta sus expe-
riencias y valores. El aula, sea física o virtual, se convierte
en un espacio de encuentro de historias de vida, culturas,
expectativas y saberes diversos. En este marco, el docente
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asume el rol de facilitador, acompañante y ejemplo ético,
mientras que el estudiante deja de ser receptor pasivo para
convertirse en protagonista activo de su propio proceso
formativo, construyendo conocimiento en comunidad.
La educación, además, constituye un acto moral en
el que se decide qué enseñar, cómo enseñar y para qué
enseñar. La ética se presenta como valor fundamental para
garantizar el cumplimiento de los objetivos pedagógicos,
sustentada en el respeto a la dignidad de cada persona
en el sistema educativo. Esto implica equidad en las opor-
tunidades, trato sin discriminación y responsabilidad en
el manejo del conocimiento. Finalmente, el compromiso
social asegura que el aprendizaje se proyecte en benecio
de la comunidad y del sector productivo de la nación, con-
solidando ciudadanos responsables y conscientes.
Implicaciones Éticas y Sociales del Deber de Educarse y
enseñar a otros.
El incumplimiento de este deber genera consecuen-
cias visibles y profundas para la vida social: ignorancia, in-
tolerancia, exclusión, violencia y una preocupante pobreza
espiritual que limita la capacidad de convivencia. Por el
contrario, cuando el compromiso de educarse y enseñar a
otros se asume como una práctica cotidiana, se promueve
la equidad, se reducen las desigualdades, se previenen
expresiones de violencia y se fortalece la democracia. Tal
perspectiva coincide con lo planteado por UNESCO (2015)
en su agenda de Educación para la Ciudadanía Global, al
destacar que el aprendizaje permanente es condición ne-
cesaria para la paz, la justicia y la sostenibilidad. En ese
marco, la formación deja de ser un privilegio individual
para convertirse en una fuerza transformadora orientada
al servicio del bien común y la cohesión social.
Desde las políticas públicas hasta las relaciones fa-
miliares, pasando por la escuela, los espacios comunita-
rios y los medios de comunicación, toda instancia social
puede y debe constituirse en escenario propicio para el
aprendizaje y la transmisión de saberes. La enseñanza no
puede restringirse a las aulas, porque el acto formativo
debe impregnar la vida cotidiana, la cultura ciudadana y
la interacción entre generaciones. En consonancia, Delors
(1996) planteó que la educación debía sustentarse en cua-
tro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender
a vivir juntos y aprender a ser, todos ellos vinculados con
la construcción de ciudadanía activa. De esta manera, la
educación trasciende la instrucción formal para convertir-
se en un proceso integral, permanente y socialmente com-
partido, capaz de fortalecer el tejido colectivo y promover
sociedades más críticas, solidarias e inclusivas.
Perspectivas latinoamericanas contemporáneas
sobre el deber de educar
Boaventura de Sousa Santos y la justicia cognitiva
Boaventura de Sousa Santos, desde su propuesta
de “epistemologías del Sur”, argumenta que la educación
debe combatir la monocultura del conocimiento occiden-
tal y abrirse a la pluralidad epistémica. Enseñar y aprender
son deberes que deben orientarse hacia la justicia cogni-
tiva, reconociendo saberes populares, ancestrales y comu-
nitarios como formas legítimas de conocimiento.
Carlos Cullen y la pedagogía del compromiso
Carlos Cullen plantea una pedagogía ética del otro, en
la cual enseñar es un acto de compromiso con la dignidad
del educando. En sus palabras: “Educar es comprometerse
con el destino del otro y de la comunidad” (Cullen, 2004).
El deber de educar requiere entonces asumir una posición
ética activa, basada en el respeto, el cuidado y la justicia
social, entendiendo al docente como mediador crítico en-
tre la cultura y la libertad del estudiante.
Guillermo Briones y la formación ética
Briones enfatiza que la función esencial de la educa-
ción es formar seres humanos moralmente responsables,
capaces de orientar sus acciones hacia el bien común.
Educar no se limita a transmitir información, sino que im-
plica enseñar a discernir, a decidir con criterio y a convivir
de manera respetuosa y solidaria. Desde esta óptica, el de-
ber de educar trasciende el contenido académico, convir-
tiéndose en un proceso ético que articula conocimientos,
valores y actitudes para la vida en sociedad.
Julio César Carrión y la ciudadanía educativa
Carrión sostiene que la educación debe orientarse a
la formación de ciudadanos críticos, participativos y soli-
darios, capaces de intervenir activamente en la vida públi-
ca. Educarse es, en sí mismo, un deber cívico que fortalece
la cultura democrática y promueve la corresponsabilidad
social. Enseñar, por tanto, equivale a contribuir con la con-
solidación de las instituciones y valores democráticos. En
palabras del propio autor, “el deber de educarse y educar
es también el deber de sostener la vida democrática” (Ca-
rrión, 2015).
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Educar como deber para un nuevo contrato social
UNESCO (2021) propone un “nuevo contrato social
para la educación”, basado en los principios de coopera-
ción, sostenibilidad, equidad y justicia. Este contrato parte
del reconocimiento de que educar no es únicamente una
obligación estatal, sino una tarea que interpela a la huma-
nidad entera. Se plantea, por tanto, que el acto formativo
debe ser asumido como responsabilidad común, vinculan-
do a gobiernos, familias, comunidades e instituciones en
un mismo horizonte de compromiso pedagógico y social.
Asumir la educación como deber transforma la rela-
ción educativa: del consumo al compromiso, de la pasivi-
dad a la participación activa y consciente. En este marco,
enseñar y aprender se convierten en actos de correspon-
sabilidad social que permiten imaginar futuros distintos,
más justos y solidarios. Así, el proceso formativo trascien-
de la mera transmisión de contenidos y se convierte en
un espacio de encuentro y construcción colectiva para
fortalecer la cohesión de las sociedades.
El derecho a la educación asegura igualdad de opor-
tunidades, pero el deber educativo implica compromiso y
acción permanente. El concepto del nuevo contrato social,
impulsado por UNESCO (2021), plantea que la educación
debe recongurar las relaciones humanas, fomentando la
cooperación y la sostenibilidad en la vida cotidiana. Bajo
esta óptica, se entiende que el acceso a la enseñanza no
es suciente si no se acompaña de prácticas responsables
que refuercen la ética ciudadana y la solidaridad.
Educar como deber no es una imposición externa,
sino una expresión de ciudadanía responsable y conscien-
te. En un nuevo contrato social, cada persona se reconoce
como agente de cambio, comprendiendo que aprender y
enseñar son acciones indispensables para sostener la de-
mocracia, la equidad y la dignidad humana. En este senti-
do, el deber educativo es, más que una obligación, un acto
de amor y compromiso con las generaciones presentes y
futuras, proyectándose hacia un porvenir compartido.
La educación como deber también redene las polí-
ticas educativas, que deben garantizar no solo el acceso,
sino también la calidad humana del proceso. Ello impli-
ca procurar la inclusión igualitaria del conocimiento y la
consolidación de un compromiso ético que acompañe la
formación. De esta manera, las políticas públicas adquie-
ren un papel esencial, pues al tiempo que promueven
cobertura y permanencia, también deben asegurar que la
enseñanza responda a la dignidad, la justicia y la respon-
sabilidad social de los pueblos.
Educar como Deber Fundamental para el Mundo:
Acciones Claves para un Compromiso Global
En el marco de los desafíos contemporáneos crisis
climática, desigualdad social, conictos armados y trans-
formación tecnológica acelerada la educación se erige
como el motor más potente para garantizar un futuro
sostenible y justo. Tradicionalmente concebida como un
derecho humano inalienable, la formación también debe
asumirse como un deber fundamental, tanto individual
como colectivo, orientado a generar un benecio que tras-
cienda fronteras. Este cambio de paradigma exige no solo
proclamas éticas, sino acciones concretas que lo convier-
tan en una realidad operativa.
A) Reformular los marcos legales y políticos
La primera acción consiste en incorporar en las le-
gislaciones nacionales e internacionales el carácter dual
de la educación: derecho y deber. Esto implica que los
Estados no solo deben garantizar el acceso, sino también
establecer mecanismos para que toda persona asuma la
responsabilidad de aprender y contribuir al desarrollo
común. Iniciativas como la Declaración Mundial sobre
Educación para Todos deben evolucionar hacia un Pacto
Educativo Global Obligatorio.
B) Diseñar currículos con impacto global.
La educación debe integrar competencias para la ciu-
dadanía global, sostenibilidad ambiental, alfabetización
digital y pensamiento crítico como ejes obligatorios. Un
currículo que se limite a la formación laboral carece de
visión transformadora; en cambio, uno que fomente con-
ciencia global y corresponsabilidad prepara a las personas
para actuar como agentes de cambio.
C) Crear sistemas de evaluación del compromiso social
No basta con medir conocimientos; es indispensable
evaluar y certicar el compromiso del estudiante con su
comunidad y con los Objetivos de Desarrollo Sostenible
(ODS). Dicho compromiso puede expresarse en accio-
nes concretas que trascienden lo académico, tales como
proyectos comunitarios vinculados a necesidades reales,
programas de voluntariado estructurado y espacios de
participación activa en soluciones locales a problemas
globales, asegurando así que el aprendizaje tenga impacto
social tangible y duradero.
D) Universalizar el acceso a tecnologías educativas
Para que el deber educativo sea verdaderamente
viable, el acceso a herramientas tecnológicas debe con-
siderarse un servicio esencial, al mismo nivel que el agua
potable o la electricidad. La conectividad, entendida como
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un derecho básico en la sociedad contemporánea, junto
con el desarrollo de plataformas digitales inclusivas, ga-
rantiza que ninguna persona quede excluida del proceso
formativo. De este modo, se asegura la equidad y se for-
talece la participación activa en entornos de aprendizaje
modernos.
E) Fomentar una cultura de aprendizaje permanente
Educar como deber no se agota en la infancia o en la
juventud, sino que se proyecta a lo largo de toda la vida.
Esto requiere políticas públicas que promuevan de ma-
nera constante el aprendizaje permanente, entendiendo
que la sociedad actual demanda actualización continua.
Programas de formación, reconversión profesional y alfa-
betización digital para adultos resultan imprescindibles
para mantener la vigencia de las competencias frente a los
cambios acelerados de la economía y la tecnología.
F) Vincular la educación con el bien común
Finalmente, debe establecerse un pacto ético interna-
cional que asocie la educación recibida con la obligación
de retribuir a la sociedad, ya sea mediante investigación,
innovación, acción comunitaria o mentoría intergeneracio-
nal. Transformar la educación en un deber fundamental
con benecio mundial requiere una sinergia entre gobier-
nos, instituciones académicas, sector privado y ciudada-
nía. Al pasar de la pasividad del derecho garantizado a la
acción consciente del deber cumplido, la humanidad po-
drá convertir el conocimiento en la herramienta más ecaz
para preservar la paz, erradicar la pobreza y salvaguardar
el planeta.
Conclusiones
Educar no es una opción, es un mandato ético y po-
lítico que interpela a cada persona y a las instituciones
sociales. Enseñar no puede entenderse como una etapa
pasajera, sino como una vocación permanente que debe
inspirar a docentes, familias, comunidades y Estados. De
allí que la construcción de una pedagogía del compromi-
so requiera políticas públicas que promuevan formación
ciudadana, proyectos comunitarios y modelos curriculares
orientados a la equidad y a la justicia social.
En un mundo atravesado por la desinformación, la
polarización y la pérdida de referentes éticos, rearmar el
deber de educarse y enseñar a otros se convierte en una
necesidad urgente y no en un ideal retórico. Dicho deber
debe traducirse en acciones medibles, como la incorpora-
ción de asignaturas sobre ética y ciudadanía digital, pro-
gramas de alfabetización mediática y marcos normativos
que regulen el acceso equitativo a las tecnologías para
garantizar un aprendizaje inclusivo.
Educarse y enseñar a otros implica participar ac-
tivamente en una revolución silenciosa y profunda: la
revolución del conocimiento, del respeto mutuo y de la
transformación colectiva. Para avanzar en este propósito,
se recomienda articular redes educativas locales con orga-
nismos internacionales como UNESCO, de modo que se im-
pulsen proyectos que integren saber académico, prácticas
comunitarias y compromiso ambiental, congurando así
una ciudadanía global que responda a los Objetivos de De-
sarrollo Sostenible de manera efectiva y contextualizada.
Educar y ser educado no es solo un derecho; es, sobre
todo, un deber humano que reclama responsabilidad ética
y compromiso político. En los contextos latinoamericanos,
donde persisten desigualdades estructurales, violencia y
exclusión, asumir este deber signica diseñar reformas cu-
rriculares con enfoque intercultural, fortalecer programas
de extensión universitaria y garantizar formación docen-
te en metodologías críticas. De este modo, se construye
una pedagogía de la justicia que prioriza a los sectores
vulnerables y promueve la cohesión social como objetivo
compartido.
Desde el Pacto Educativo Global hasta las epistemo-
logías críticas latinoamericanas, se rearma que el acto
educativo transforma cuando es asumido con conciencia,
dignidad y responsabilidad colectiva. En consecuencia, en-
señar no debe reducirse a informar, sino que debe formar
para la libertad, acompañar procesos de emancipación y
generar pensamiento crítico. Se recomienda consolidar
observatorios de deberes educativos, espacios de diálo-
go comunitario y campañas culturales que promuevan la
educación como bien común y deber compartido entre
generaciones.
Por lo tanto, la educación como deber debe ser asu-
mida como eje articulador de un nuevo contrato social,
donde todos los actores —Estado, escuela, familia, medios
y organizaciones comunitarias— asuman su responsabi-
lidad en la formación integral. Ello implica comprometer
recursos, establecer metas vericables y garantizar que
cada iniciativa tenga impacto social medible. Solo así será
posible avanzar hacia una humanidad más consciente,
solidaria y libre, en la cual educarse y enseñar a otros se
conviertan en motores reales de transformación cultural y
democrática.
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
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Recibido: 26-06-2025. Aceptado: 30-08-2025 50
Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
Innovación y Gerencia. Revista cientíca arbitrada
Vol XI. Edición Especial Nº1. Agosto 2025, pp. 51 - 57
UJGH ISSN: 3005-5172
Depósito legal: ZU2023000012
Ética organizacional y liderazgo responsable en el
contexto de organizaciones sin nes de lucro
Eduin Miguel, Montes R
Doctor en Ciencias Gerenciales. Especialista en Contaduría. Mención Auditoria. Li-
cenciado en Contaduría Pública. Maestrante en Estudios Políticos y de Gobierno.
Correo Electrónico: montesreverol@gmail.com
ORCID: ORCID.org/0000-0001-8075-4467
RESUMEN: El presente artículo tiene como propósito explicar la ética y el lideraz-
go responsable dentro del contexto de las organizaciones sin nes de lucro (OSFL),
tomando como eje articulador los deberes humanos y su aplicación en la gestión
organizacional. Se parte de la premisa de que las OSFL, por su carácter social y co-
munitario, requieren liderazgos éticamente comprometidos que respondan a los de-
safíos contemporáneos de transparencia, sostenibilidad, justicia y participación. La
revisión teórica y la fundamentación conceptual de las variables ética organizacional
y liderazgo responsable, fue realizada a través de autores como Cortina (2003), Ra-
mírez et al (2022), Palanski y Yammarino (2019), entre otros, se propone una visión
integradora que aporte a la comprensión de prácticas organizacionales orientadas
al bien común. La metodología utilizada fue un diseño metodológico cualitativo con
enfoque documental, pretendiendo exponer el comportamiento de los líderes res-
ponsables en contextos comunitarios, religiosos y educativos no lucrativos en Amé-
rica Latina. Como consideración nal, el liderazgo responsable se constituye en un
factor decisivo para el cumplimiento de la misión institucional, que fortalezcan el
desarrollo de una cultura institucional ética y coherente en entornos sin nes de
lucro, ya que la integridad y la participación generan conanza, compromiso interno
y sostenibilidad social.
PALABRAS CLAVE: Ética organizacional, liderazgo responsable, organizaciones sin -
nes de lucro.
Introducción
En un mundo cada vez más globalizado, con retos en lo social,
económico y ambiental, la solidez de una sociedad, así como la per-
durabilidad de sus organizaciones dependen en gran medida de la
ética además del liderazgo responsable, en especial las organiza-
ciones sin nes de lucro (OSFL). No es suciente con que los líderes
tengan destrezas técnicas además de visión; es crucial que actúen
con integridad, claridad con un fuerte compromiso con el bienestar
social dentro de estas entidades.
Al examinar la conexión natural entre la ética y el liderazgo, se
plantea que tomar decisiones guiadas por principios morales rmes
no es simplemente una alternativa, sino un requisito indispensable
para lograr el éxito a largo plazo asegurando el bienestar de todos.
Al considerar diferentes puntos de vista teóricos, se profundiza en
cómo los líderes pueden desarrollar un esquema sólido que oriente
sus acciones, impulse la conanza fomentando un entorno de res-
peto e igualdad.
ORGANIZATIONAL ETHICS AND RESPONSIBLE LEADERSHIP IN THE
CONTEXT OF NONPROFIT ORGANIZATIONS
ABSTRACT: The purpose of this article is to explain ethics and responsible leadership within
the context of non-prot organizations (NPOs), taking human duties and their application
in organizational management as a guiding principle. It is based on the premise that NPOs,
due to their social and community nature, require ethically committed leaders who respond
to the contemporary challenges of transparency, sustainability, justice, and participation.
The theoretical review and conceptual foundation of the variables organizational ethics
and responsible leadership were carried out through authors such as Cortina (2003), Ra-
mírez et al. (2022), Palanski and Yammarino (2019), among others. An integrative vision is
proposed that contributes to the understanding of organizational practices oriented to the
common good. The methodology used was a qualitative methodological design with a do-
cumentary approach, seeking to expose the behavior of responsible leaders in community,
religious, and non-prot educational contexts in Latin America. As a nal consideration,
responsible leadership constitutes a decisive factor for the fulllment of the institutional
mission, which strengthens the development of an ethical and coherent institutional cul-
ture in non-prot environments, since integrity and participation generate trust, internal
commitment and social sustainability.
KEYWORDS: Organizational ethics, responsible leadership, non-prot organizations.
ÉTICA ORGANIZACIONAL E LIDERANÇA RESPONSÁVEL NO CONTEXTO DAS OR-
GANIZAÇÕES SEM FINS LUCRATIVOS
RESUMO: O objetivo deste artigo é explicar a ética e a liderança responsável no contexto
das organizações sem ns lucrativos (OSFL), tomando os deveres humanos e sua aplicação
na gestão organizacional como princípio orientador. Parte-se da premissa de que as OSFL,
por sua natureza social e comunitária, exigem líderes comprometidos eticamente, que res-
pondam aos desaos contemporâneos de transparência, sustentabilidade, justiça e partici-
pação. A revisão teórica e a fundamentação conceitual das variáveis ética organizacional e
liderança responsável foram realizadas com base em autores como Cortina (2003), Ramírez
et al. (2022), Palanski e Yammarino (2019), entre outros. Propõe-se uma visão integradora
que contribui para a compreensão das práticas organizacionais voltadas ao bem comum. A
metodologia utilizada foi um desenho metodológico qualitativo com abordagem documen-
tal, buscando expor o comportamento de líderes responsáveis em contextos comunitários,
religiosos e educacionais sem ns lucrativos na América Latina. Como consideração nal,
a liderança responsável constitui um fator decisivo para o cumprimento da missão institu-
cional, fortalecendo o desenvolvimento de uma cultura institucional ética e coerente em
ambientes sem ns lucrativos, uma vez que a integridade e a participação geram conança,
comprometimento interno e sustentabilidade social.
PALAVRAS-CHAVE: Ética organizacional, liderança responsável, organizações sem ns lucrativos.
ÉTHIQUE ORGANISATIONNELLE ET LEADERSHIP RESPONSABLE DANS LE CON-
TEXTE DES ORGANISATIONS À BUT NON LUCRATIF
RÉSUMÉ: L’objectif de cet article est d’expliquer l’éthique et le leadership responsable dans
le contexte des organisations à but non lucratif (OBNL), en prenant comme principe di-
recteur les devoirs humains et leur application dans la gestion organisationnelle. Il part
du postulat que les OBNL, en raison de leur nature sociale et communautaire, requièrent
des leaders engagés éthiquement qui répondent aux dés contemporains de transparence,
durabilité, justice et participation. La revue théorique et la base conceptuelle des variables
éthique organisationnelle et leadership responsable ont été réalisées à partir d’auteurs
tels que Cortina (2003), Ramírez et al. (2022), Palanski et Yammarino (2019), entre autres.
Une vision intégratrice est proposée, contribuant à la compréhension des pratiques or-
ganisationnelles orientées vers le bien commun. La méthodologie utilisée a été une con-
ception méthodologique qualitative avec une approche documentaire, visant à exposer le
comportement des leaders responsables dans les contextes communautaires, religieux et
éducatifs sans but lucratif en Amérique latine. En conclusion, le leadership responsable
constitue un facteur déterminant pour l’accomplissement de la mission institutionnelle,
renforçant le développement d’une culture institutionnelle éthique et cohérente dans les
environnements non lucratifs, puisque l’intégrité et la participation génèrent conance,
engagement interne et durabilité sociale.
MOTS-CLÉS: Éthique organisationnelle, leadership responsable, organisations à but non lucratif.
Recibido: 28-08-2024. Aceptado: 15-09-2024 51
Para Baque et at (2020) en la empresa existirá el líder
quien será el encargado de administrar, dirigir y controlar
todos los recursos puestos a su disposición; el líder debe
cumplir con características especícas como es el que ten-
ga el conocimiento, habilidades y el know-how necesario
para poder adecuarse a lo que requiere la empresa, sobre
todo tener una visión y capacidad de hacer negocios bas-
tante extraordinaria.
En años recientes, la fe pública en las instituciones se
ha visto seriamente dañada debido a casos de corrupción,
falta de transparencia y comportamientos irresponsables
que han afectado incluso a las organizaciones sin nes de
lucro (OSFL), que suelen vincularse con el interés general
y la ayuda mutua por lo cual, estas entidades no son aje-
nas a la sociedad cambiante en la que estamos inmersos
teniendo por delante importantes retos para poder hacer
frente a estos cambios (Esteban y Vázquez, 2023). Por ello,
es muy importante analizar el liderazgo que se practica en
estas organizaciones, sobre todo desde un punto de vista
ético enfocado en la responsabilidad.
Al cumplir las OSFL funciones esenciales en la promo-
ción de derechos, el desarrollo comunitario con la aten-
ción a poblaciones vulnerables, su impacto depende, en
gran medida, de la calidad humana, ética y profesional de
quienes las lideran. La ausencia de mecanismos claros de
autorregulación, junto con la diversidad de culturas orga-
nizacionales, hace que la gura del líder adquiera un peso
determinante en la orientación moral y estratégica de es-
tas instituciones. De acuerdo a Hubner (2021) en la gestión
al igual que en la administración de estas entidades, se
necesita claridad en los fundamentos conceptuales y lega-
les que las regulan, porque son los elementos que le dan
la orientación al igual que la denición de su actuación,
nes especícos además de sus limitaciones.
Aunque se ha escrito mucho sobre la ética empre-
sarial y el liderazgo responsable en las empresas, todavía
falta estudiar cómo se aplican estos temas a las organiza-
ciones sin nes de lucro, siendo preciso añadir la idea de
los deberes humanos como base teórica y práctica de su
funcionamiento. Por esta razón, esta investigación propo-
ne una revisión de las perspectivas teóricas que conecte
estas ideas clave, para entender el rol transformador que
puede tener el liderazgo cuando se enfoca en la dignidad,
el servicio, la participación y el bien común.
Fundamentación teórica
Ética organizacional
La ética hace referencia a la valoración individual
además de personal de una conducta, anidando en la
conciencia moral de todo ser humano, sirviendo de motor
de freno o dirección en el momento de actuar (Valbuena y
Monfort, 2020).
La ética organizacional se constituye en un pilar fun-
damental que trasciende al solo cumplimiento normativo
para instituirse como el conjunto de principios y valores
que guían la actuación institucional. Una autora clave de
amplia trayectoria en el tema Cortina, (2003), señala esta
es extensible a cualquier entidad, implica una racionalidad
práctica que busca el bien común, poniendo la dignidad
de las personas en el centro, más allá de la mera búsqueda
de benecios económicos.
Melé (2005) destaca, por su parte, que dentro de una
entidad debe estar unida a una cultura íntegra, donde de-
clarar principios no es suciente. Debe haber valores com-
partidos, un liderazgo que sirva de ejemplo, con mecanis-
mos de participación claros y una forma de rendir cuentas.
En las Organizaciones Sin Fines de Lucro (OSFL), la ética
exige mayor transparencia, respeto por la diversidad y un
compromiso social fuerte.
Por otra parte, Argandoña (2008) piensa que una éti-
ca organizacional sólida no solo evita malas conductas,
si se fomenta el respeto a la dignidad humana, se crean
códigos éticos claros, se asegura la rendición de cuentas,
fomentando la coherencia interna, impulsando la misión
de la institución, uniendo intereses personales con objeti-
vos grupales para rearmar su función social. En resumen,
la ética es clave para la sostenibilidad y validez de toda
empresa.
Valores Institucionales
La evolución de la concepción de los valores institu-
cionales en la última década ha sido importante, enfati-
zando su papel como motores especícos del comporta-
miento organizacional y no puros enunciados decorativos.
Teóricos recientemente han profundizado cómo estos
valores, cuando son genuinamente adoptados y vividos,
demostrando que se convierten en elementos clave para
la cohesión, la reputación y la sostenibilidad de las insti-
tuciones.
Tal como lo menciona Martínez García et al (2023),
la cultura de una organización se construye a través de
un conjunto de valores que se desarrollan internamente,
guiando las acciones, fomentando un sentido de comuni-
dad, así como de pertenencia, permitiéndole a una enti-
dad adaptarse a los cambios para mantener su identidad.
En esta línea de pensamiento, la concordancia entre
lo que uno cree y los principios de la empresa ha gana-
do mucha importancia; Tarapuez (2016), Medina, (2016) y
Aguilar, (2016) indican que la gente, sobre todo los jóvenes,
preere empresas con valores similares a los suyos, lo que
lleva a un mayor compromiso, incentivando así una mejor
captación y retención del personal. La armonía entre la
identidad de la institución y la experiencia de sus inte-
grantes es crucial para triunfar.
Recibido: 28-08-2024. Aceptado: 15-09-2024 52
Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
Adicionalmente, la literatura enfatiza que los valores
institucionales deben ser tangibles y vivenciales, no solo
teóricos. Autores como Chacaltana Huarcaya et al (2016)
mencionan que los factores de la identidad institucional
incluyen las relaciones humanas como la acción e interac-
ción recíproca entre sujetos. Esto implica que los valores
se maniestan en la práctica diaria, en cómo los individuos
interactúan entre sí y con el entorno externo de la organi-
zación. La honestidad, el respeto, la responsabilidad, así
como la ética no son solo conceptos, sino que se traducen
en comportamientos concretos además en la forma en que
se toman las decisiones.
Al nal, la conexión entre los principios de una ins-
titución y una dirección ética es un tema que resuena
constantemente, donde quienes dirigen deben proteger
para fomentar dichos principios. Randstad (2025) y Avan-
sel (2024) señalan que los líderes que se comportan con
rectitud, claridad, imparcialidad, cortesía y conciencia
social establecen una cultura en la empresa basada en la
conanza, así como en la solidez, lo que fortalece el ánimo,
la dedicación atrayendo personas valiosas. Esto trasciende
la simple administración; implica que el liderazgo debe re-
presentar los principios, operando como una “guía moral”
que orienta en decisiones difíciles, cultivando un entorno
laboral sano y cooperativo (Randstad, 2025).
Para expertos como Martínez et al (2023), los valores
de una institución son la esencia de la cultura en el traba-
jo, ofreciendo un cimiento para la unión y el sentimiento
de grupo. Mientras tanto, Tarapuez (2016), Medina (2016) y
Aguilar (2016) subrayan lo esencial que es armonizar los
valores propios con los de la institución para aanzar el
compromiso conservando el talento, sobre todo en un en-
torno generacional en evolución.
Asimismo, Chacaltana et al (2016) enfatizan que los
valores deben ser tangibles para que puedan manifestarse
en las interacciones y relaciones humanas dentro de la
organización. Al mismo tiempo, Randstad, (2025) y Avansel,
(2024) expresan que los líderes no solo deben conocer los
valores institucionales, sino encarnarlos promoviéndolos
activamente para construir conanza, impulsar el compro-
miso y garantizar la sostenibilidad, así como reputación de
la institución, lo cual rearma que los valores institucio-
nales son elementos dinámicos además de fundamentales
que guían el propósito, el comportamiento y el éxito a lar-
go plazo de cualquier organización.
Por otra parte, la presencia de códigos éticos, reere
la existencia formal de documentos que expliciten princi-
pios, misión, visión y compromisos institucionales. En el
contexto latinoamericano, donde muchas OSFL operan en
zonas con debilidad jurídica o institucional, estos códigos
son mecanismos de autorregulación y protección de la
integridad institucional (Cortina, 2003; Argandoña, 2008).
De igual forma, debe existir coherencia entre discurso y
acción, puesto que esto implica que los valores proclama-
dos por la entidad se reejen en su práctica cotidiana, en
la forma de relacionarse con beneciarios, trabajadores y
aliados. En Venezuela, muchas organizaciones son percibi-
das como contradictorias entre su discurso de ayuda social
con prácticas poco éticas de favoritismo o clientelismo.
Normas y conducta ética
En el caso venezolano, muchas OSFL han mantenido
el respeto a la dignidad humana haciendo alusión al trato
digno, justo y humano a todas las personas vinculadas a la
entidad, incluso en medio de crisis humanitarias y restric-
ciones políticas. En la última década, se ha intensicado
el enfoque en la dignidad humana como un pilar innego-
ciable de la gestión empresarial, en la transparencia, así
como en la rendición de cuentas como elementos esencia-
les para la legitimidad y sostenibilidad, especialmente en
contextos complejos como estas instituciones.
En el ámbito laboral, el respeto por la valía de las
personas ha evolucionado, dejando atrás la simple idea
de no discriminar para abrazar una visión que incluye su
bienestar y desarrollo pleno. Cortina (2007) destaca que
esta valía debe reejarse en un trato justo, reconociendo
la independencia y fomentando las habilidades de cada
persona en la empresa, lo que implica ir más allá de lo que
exige la ley, impulsando un entorno donde las personas se
sientan apreciadas, seguras con opciones de crecer tanto
en lo personal como en lo laboral.
En las OSFL, el respeto por la valía humana es aún
más importante. Rodríguez et al (2018) enfatizan que la
misión de estas organizaciones, que a menudo se centra
en proteger los derechos y ayudar a personas vulnerables,
hace que el respeto por la valía humana sea su razón de
ser principal. En momentos de crisis o dicultades políti-
cas, la capacidad de las OSFL para defender este principio,
incluso arriesgándose, demuestra su compromiso ético,
que se maniesta en asegurar condiciones de trabajo dig-
nas, prevenir el acoso y promover la diversidad además de
la inclusión.
Olivares (2019) sostiene que la transparencia no se
limita a mostrar los estados nancieros, sino que impli-
ca una voluntad activa de informar claramente sobre las
decisiones, los procesos, los resultados y el impacto de
las acciones. Esto va más allá de justicar el uso de los
recursos; implica aceptar la responsabilidad por las conse-
cuencias de las decisiones y ser capaz de responder a las
expectativas de los diversos grupos interesados.
En Latinoamérica, la creciente exigencia de trans-
parencia por parte de la cooperación internacional y de
quienes se benecian de la ayuda ha sido un factor clave
para adoptar estas prácticas. García-Sánchez et al (2020)
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indican que la transparencia, así como la rendición de
cuentas son ahora requisitos comunes para acceder a la
nanciación, lo que impulsa a las OSFL a mejorar sus sis-
temas de información y comunicación. La conanza de los
beneciarios se basa en una comunicación abierta ade-
más de sincera sobre cómo se usan los recursos y cómo se
alcanzan las metas.
Para los autores, el respeto a la dignidad humana y la
transparencia, así como la rendición de cuentas convergen
en la idea de que estos principios son esenciales para la
ética y la sostenibilidad organizacional, destacando que
estos elementos son mucho más que requisitos formales;
son habilitadores de la conanza, la legitimidad y la par-
ticipación. En el contexto latinoamericano, estas prácticas
impulsan a las entidades a una mayor apertura en la ges-
tión de recursos, decisiones, así como de resultados, lo
cual demuestra que el respeto intrínseco a la dignidad de
cada individuo al igual que a la apertura radical en la ges-
tión son interdependientes siendo cruciales para construir
instituciones éticas, responsables y legítimas, capaces de
generar un impacto positivo además de duradero en la
sociedad.
Liderazgo responsable
El tránsito hacia un liderazgo responsable exige desa-
rrollar una cultura de servicio, participación y conciencia
ética, especialmente en las OSFL, donde el impacto huma-
no de las decisiones es más directo y sensible. En América
Latina, este tipo de liderazgo ha estado marcado por fuerte
personalismo, en tal sentido, este concepto ha evoluciona-
do desde enfoques tradicionales centrados en la autori-
dad o eciencia, hacia una visión más ética, humanista,
así como participativa. Para Ciulla (2004) esto implica el
ejercicio del poder de forma ética, basado en principios,
orientado a generar valor para todos los actores.
Desde la perspectiva de Ramírez et al (2022) propo-
nen un liderazgo responsable buscando crear y sostener
relaciones sanas con todos los actores involucrados en un
entorno global complejo e incierto, ligado por un mundo
empresarial conectado, para generar conanza pública
además de estabilidad en las empresas. Esta visión, lla-
mada de servicio, es importante en las OSFL, donde el
impacto en la sociedad supera los resultados económicos.
Además, Northouse (2016) destaca la relevancia del
ejemplo individual, la escucha atenta, la inteligencia emo-
cional y la toma de decisiones basadas en principios. Un
liderazgo responsable se dene por su integridad, comu-
nicación ética, gestión participativa con un enfoque en el
bienestar común; no es solo un estilo de gestión, sino una
forma de vivir el papel de líder desde la visión de servicio,
lo que fortalece la aceptación social de la organización.
Por lo tanto, se cree que la conducta ética del líder es
fundamental, sobre todo en situaciones difíciles, donde la
integridad, así como el ejemplo personal se reeren a su
coherencia moral frente a dilemas, presiones y tentacio-
nes de corrupción o favoritismo. Cortina (2007) examina la
necesidad de una “ética del reconocimiento” que se ma-
nieste en decisiones justas y equitativas, donde es clave
entender que esta es la base de la actividad empresarial
y social, orientada a la justicia, además al desarrollo hu-
mano, considerando que, en momentos de crisis, la inte-
gridad del líder se muestra en la defensa constante de los
derechos, al igual que la dignidad.
Por otro lado, Remacha (2016) citado por Hernandez
(2023) opina que el líder tiene un papel ineludible en el
desarrollo, así como en la puesta en marcha de estrategias
socialmente responsables, adecuando su estilo y sus me-
canismos de inuencia en aspectos como la cultura orga-
nizacional, las metas y la percepción que tengan sus segui-
dores de él. En culturas comunitarias, donde la tradición
oral y el valor del “hacer” sobre el “decir” son importantes,
el liderazgo por ejemplo tiene un peso especial. Brown y
Treviño (2014) arman que los dirigentes inuyen en el
comportamiento ético de sus subordinados a través de su
propio ejemplo, la comunicación de expectativas éticas al
igual que el uso de recompensas y castigos.
Para el contexto comunitario venezolano, el líder que
vive los valores que comunica es el más ecaz. Yukl (2018)
señala que una de las conductas clave de los líderes efec-
tivos es su habilidad para ser un ejemplo a seguir, lo que
implica mostrar coherencia entre palabras con sus accio-
nes, así como actuar de forma justa y equitativa, lo que
refuerza la aceptación del líder con el cumplimiento de
las normas éticas en la organización. Asimismo, la gestión
colaborativa resulta esencial para asegurar la viabilidad
además del impacto, sobre todo en entidades vecinales,
donde la inclusión en las resoluciones subraya la genuina
implicación de los integrantes en las elecciones primor-
diales.
Según Sashkin et al (2017), integrar a los miembros
en el proceso decisorio no solo optimiza la calidad de
las resoluciones al sumar diversas perspectivas, sino que
también alienta el fortalecimiento de sus capacidades
dentro de la organización. En un entorno vecinal, esto se
maniesta en un mayor sentimiento de posesión e identi-
cación con las metas.
Igualmente, Freire (2019), con sus principios de “con-
cientización” y “diálogo”, opina que un líder que favorece
la “praxis” colectiva, donde la reexión y la acción se fusio-
nan a través de la intervención, fortalece a la comunidad
para tomar sus propias resoluciones, conformando un mo-
delo muy adecuado para las entidades vecinales.
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Un líder responsable, impulsa continuamente la
identicación y la corresponsabilidad, siendo esencial en
entidades con alta movilidad voluntaria o grupos peque-
ños, habituales en las OSFL venezolanas. Para García y Ruiz
(2020), la conanza mutua entre él y sus miembros es un
facilitador clave para una delegación eciente, sostenien-
do que, cuando confían en las capacidades de sus equipos
delegando con claridad, se potencia un sentimiento de
corresponsabilidad además de autonomía, crucial para la
motivación y el rendimiento, sobre todo en contextos con
recursos limitados.
Adicionalmente, Deci et al (2017) han hecho hincapié
en la autonomía, la competencia y la relación, consideran-
do que esto es directamente aplicable a la delegación con
corresponsabilidad. Al delegar, los líderes están apoyando
la autonomía de los individuos, permitiéndoles desarrollar
sus habilidades para consolidar su sentido de conexión
con la organización, lo que es fundamental para la reten-
ción, así como el compromiso.
Liderazgo Basado en Principios
El liderazgo basado en principios se deriva de prin-
cipios éticos universales como la justicia, la equidad, la
compasión, la verdad. Estos valores son fundamentales
para reconstruir la conanza social en América Latina.
Maak y Pless (2016) argumentan que el liderazgo se ejer-
ce en un mundo interconectado, lo que implica que sus
deberes lo lleven a elegir entre dichos principios, como
imperativos prácticos construir legitimidad y generar
conanza, especialmente en entornos caracterizados por
la desigualdad histórica. Su trabajo demuestra la manera
en que el liderazgo responsable no atiende únicamente a
problemas organizacionales, sino que debe mirar más allá
para solucionar problemas sociales sistemáticos mayores.
Por otro lado, Hannah y Avolio (2018) vinculan el lide-
razgo con la moralidad y los principios; argumentan que
los líderes auténticos actúan de acuerdo con sus valores
internos, así como los principios éticos, manteniendo la
coherencia y la integridad incluso bajo presión. En lugares
donde los dirigentes tienen que ver con el poder además
del control, alguien que se apega al verdadero negocio
sobre la equidad al igual que la honestidad puede ser un
verdadero cambio de juego y un faro de luz.
Palanski y Yammarino (2019) expresan que ser un líder
con integridad no se trata solo de no ser corrupto, sino tam-
bién de apegarse a sus principios morales asegurándose de
que sus acciones y palabras coincidan con sus valores En
América Latina, donde las personas no siempre confían en
las grandes instituciones, es muy importante que los líderes
demuestren que son honestos y apegados a sus valores para
ayudar a solventar los problemas de la comunidad y hacer
que las personas crean en esas organizaciones nuevamente.
Compromiso con la Misión Social
Cuando un líder está realmente comprometido con la
misión social, signica que toman decisiones para tratar
de mejorar las situaciones o ayudar al grupo en circuns-
tancias difíciles como la de Venezuela, es este tipo de
dedicación lo que generalmente ayuda a grupos como las
organizaciones de la sociedad civil y organizaciones sin
nes de lucho (OSC/OSFL)
George y Sims (2018) señalan que los líderes realmen-
te necesitan estar en sintonía con sus propios objetivos
con los objetivos de su compañía. En las OSFL, el líder no
solo gestiona, sino que representa la misión social, ins-
pirando a otros a alinearse con ella. En Venezuela, donde
el gobierno no interviene mucho, es la fuerte dedicación
del líder a la misión social de OSFL lo que lo mantiene en
funcionamiento y lo hace poderoso
En tanto, Doh y Stumpf (2019) adoptan un enfoque
más empresarial, lo que sugiere que los líderes en las OSFL
necesitan pensar en cómo sus acciones afectan a la socie-
dad para tomar decisiones que benecien a todos. Para las
OSFL, admitir su misión social es de lo que se trata, el líder
se asegura de que todo lo que hacen está dirigido a ese
objetivo, incluso si las cosas van mal. En ese sentido, Wald-
man y Siegel (2020) analizaron cómo tener un ambiente de
propósito o espiritual más alto para lograr que los líderes
sean más dedicados al servicio y objetivos sociales. En las
OSFL, donde el impulso para ayudar es elemental, un líder
que realmente está en la causa social puede reunir lo que
necesitan para llevar a las personas a bordo, incluso cuan-
do las cosas son difíciles.
En este contexto, los deberes humanos se entienden
como responsabilidades éticas que complementan el mar-
co de los derechos. En contextos de pobreza estructural,
exclusión y migración masiva, como el venezolano, las
OSFL están llamadas no solo a garantizar derechos, sino
a asumir deberes solidarios. La defensa del bien común,
hace alusión a que la acción organizacional no se guíe por
intereses particulares ni partidistas, sino por el bienestar
colectivo. Es un reto en un país donde la polarización ha
dividido incluso a las organizaciones humanitarias, esto
implica intervenir de manera intencionada en la trans-
formación de causas estructurales de la desigualdad. Las
OSFL en América Latina muchas veces actúan como contra-
peso a las omisiones del Estado
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Metodología utilizada
Esta investigación es de tipo Documental, descriptiva
con un enfoque cualitativo, a través de fuentes y textos
académicos, artículos cientícos, documentos institucio-
nales de OSFL en Venezuela y América Latina. Las técnicas
utilizadas fueron el análisis de contenido, categorización
conceptual, síntesis interpretativa, seleccionando y anali-
zando fuentes conables sobre ética organizacional, lide-
razgo y deberes humanos, contrastando su aplicabilidad
en OSFL del contexto latinoamericano. Cabe destacar que
la investigación no contempla observación directa ni estu-
dios de caso empíricos, por tratarse de un estudio de tipo
documental teórico.
Reexiones nales
En el contexto latinoamericano, especialmente vene-
zolano, la ética organizacional constituye un recurso estra-
tégico para preservar la legitimidad de las OSFL, en medio
de un entorno signado por la crisis institucional, la des-
conanza y la polarización social. El liderazgo responsable,
orientado por valores como la integridad, la participación
y el servicio, representa una alternativa ecaz frente a los
estilos verticales, inecientes o paternalistas que aún pre-
dominan en muchas organizaciones. Por lo cual se debe
fomentar procesos de formación ética permanente para
líderes y colaboradores en OSFL, con énfasis en dilemas
reales del contexto venezolano, elaborando e instituciona-
lizando códigos éticos participativos, integrados a los sis-
temas de gestión, monitoreo y evaluación organizacional.
Estas reexiones ponen de maniesto la ineludible
interconexión entre la ética y el liderazgo responsable, de-
lineando cómo ambos pilares son esenciales para la soste-
nibilidad y la legitimidad de cualquier organización, espe-
cialmente en entornos complejos además de desaantes
como el venezolano. Hemos explorado cómo la ética or-
ganizacional, lejos de ser un mero conjunto de normas, es
una racionalidad práctica orientada al bien común, que
valora la dignidad humana articulándose en una cultura
de integridad, siendo la inclusión de la transparencia, la
rendición de cuentas y el compromiso social los elementos
intrínsecos de esta ética por lo cual hay la necesidad de
ir más allá de lo formal para generar un impacto genuino.
Los valores institucionales, constituyen el eje funda-
mental de la cultura organizacional, ya que desde allí se
denen las prioridades y metas para la toma de decisiones
para orientar a la solución de problemas además de con-
ictos en OSFL, que sirvan como referentes de inspiración,
formación e incidencia pública promoviendo modelos de
liderazgo horizontal basado en el servicio, adaptados a
estructuras organizativas comunitarias o religiosas
En cuanto al comportamiento ético y gestión partici-
pativa, es actuar correctamente e involucrar a todos, ser
honesto al decidir es clave, sobre todo cuando hay poco
y la presión es alta. Aquí, cómo actúa el líder es muy im-
portante, pues inuye en cómo se comportan los demás
para generar seguridad, algo esencial donde la comunidad
valora que lo que se dice coincida con lo que se hace.
Por último, involucrar a todos al decidir y compar-
tir la responsabilidad es una forma más justa, efectiva y
duradera de hacer las cosas. Esto se ve en Latinoamérica,
donde dar poder y responsabilidad a la gente los hace
sentirse parte del grupo y fortaleciendo a la entidad, algo
vital para las organizaciones sin nes de lucro en Vene-
zuela. La seguridad y el control sobre uno mismo ayudan
a que la tarea asignada no solo se haga, sino que se haga
con ganas.
En un panorama global en perpetua transformación,
donde la fe en las instituciones aquea, fomentar un lide-
razgo íntegro y consciente ya no es solo un ideal, sino una
necesidad apremiante tanto en lo estratégico como en lo
ético. Únicamente con líderes que muestren honestidad,
que coloquen la valía de las personas por delante, que
actúen de forma clara impulsando una implicación verda-
dera, las entidades lograrán no solo mantenerse a ote,
sino también crecer, creando riqueza duradera, apoyando
la creación de comunidades más imparciales y equitativas.
La noción de deberes humanos permite repensar el
rol de las OSFL más allá de la garantía de derechos, como
instituciones promotoras de vínculos sociales, justicia
estructural y bien común, por lo que incorporar en los
programas institucionales un enfoque explícito de dichos
deberes, que complemente la promoción de derechos con
una pedagogía del cuidado y la corresponsabilidad. El
camino es complejo, pero el impacto potencial lo justica
plenamente.
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Innovación y Gerencia Vol XI. Edición Especial Nº1. 2025
INNOVACIÓN Y GERENCIA
Revista cientíca arbitrada
Universidad Dr. José Gregorio Hernández
Maracaibo - Venezuela
Vol XI. Edición Especial Nº1
Agosto 2025
ISSN 3005-5172 Publicación semestral
Depósito Legal: ZU2023000012
Tabla de Contenido
Editorial
Artículos
• Preservar la vida: el deber del compromiso compartido
• Servir educando: el rol social del docente en la transformación universitaria
• Sostener el futuro: ética y responsabilidad en la gestión global
• Prosperidad: factor clave de bienestar social
• Neurodiversidad como paradigma de respeto a la personalidad humana
• Educarse y enseñar a otros: deber esencial para la construcción social
• Ética organizacional y liderazgo responsable en el contexto de organizaciones sin nes de lucro
Autoridades Universitarias
de la Universidad Dr. José Gregorio Hernández
Presidente del Consejo Superior
Dr. Albes Calimán
Rectora
Dra. Gisela Quijada
Vicerrector Académico
Dr. Juan Rincón
Vicerrectora Administrativa
Dra. Aivel Calimán
Decana de la Facultad de Humanidades, Arte y Educación
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Decana de la Facultad de Ingeniería
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Decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Políticas
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Decano de la División de Investigación y Postgrado
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Decano de Extensión y Desarrollo Estudiantil
M.Sc. Oslando Rivera
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ISSN 3005-5172 Publicación semestral
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La Revista Innovación y Gerenciaes una publicación semestral de laUniversidad Dr. José Gregorio Hernández (UJGH),
que surge con el propósito de convertirse en una importante referencia entre los órganos de difusión universitarios que
existen en la actualidad.Publicaartículos cientícos, ensayos, críticas de libros, sobre aspectos asociados con procesos
de innovación. En los cuales se presentan conocimientos novedosos, nuevas ideas y experiencias teórico-prácticas,
que contribuyen con las diferentes disciplinas del conocimiento. Además,abarca temas relacionados con la gerencia,
término con gran auge en los tiempos actuales, desde la perspectiva de entender nuevos retos y formular estrategias
orientadas a dar respuestas a los procesos de transformación que experimenta la sociedad moderna. Las contribucio-
nes cientícas difundidas en este medio, serán el resultado de investigaciones teóricas o experimentales de carácter
inédito y original.La revista está dirigida a investigadores, catedráticos, profesionales, estudiantes y el público en ge-
neral, interesados en ampliar sus conocimientos sobre temas de actualidad y relevancia en las áreas primordiales del
desarrollo social.
Tiene como misión contribuir con la difusión y promoción permanente de la producción intelectual, desde la perspec-
tiva de presentar nuevos aportes dentro de los procesos de investigación y divulgación académica. Su visión está orien-
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